Universidad del Tolima, un cambio basado en el hacer
Siempre se ha tenido la concepción que en las universidades públicas del país, tanto los estudiantes como los profesores y toda la comunidad académica en general, tienen una marcada tendencia de izquierda, y que los de derecha, solo están a favor de los ricos y la privatización de la educación pública; o eso es lo que nos han vendido acostumbrando quienes aún nos quieren mantener en esa vieja disputa ideológica que no conduce a nada.
Ese mismo cuento se lo echaron a todos los que tenían que ver con la Universidad del Tolima, cuando en octubre de 2015 ganó las elecciones Oscar Barreto, que por ser conservador, llegaría a sepultar la universidad de todos los tolimenses. Lo que no les dijeron en ese entonces, era la crisis financiera con la que entregaban a la universidad que para el año 2016 cerró con un déficit cercano a los 24 mil millones de pesos, esto, por la politización que existió en los manejos administrativos que generaron un incremento sustancial en la planta de personal pura burocracia> de un 400% para los años 2014, 2015 y 2016, situación que aumentó ostensiblemente sus gastos sin un soporte claro en los ingresos.
Por fortuna, hubo un cambio de administración, no solo en la Gobernación, sino en la Universidad, lo que permitió hacer equipo para evitar su naufragio. Por su parte, la Gobernación del Tolima tomó una decisión historia que trascendió de las palabras a los hechos, puesto que, la universidad del Tolima desde el año 1963 recibía como aporte del departamento una suma no inferior al 5% del monto total de su presupuesto ordinario, lo que significaba una transferencia de tres mil ochocientos millones.
Entonces, el gobierno departamental presentó un proyecto de ordenanza que fue aprobado por las Asamblea, aumentando el monto de las transferencias a 8.257 millones por año y que tendrá un incremento anual según el índice de precios al consumidor IPC; es decir, que se incrementaron sus transferencias en un 147%. Algo que ningún otro gobernador había hecho.
Así que, además de aumentar las transferencias anuales, se realizaron diferentes acciones para el fortalecimiento financiero de la universidad, como pagar más de 1000 cupos que le permitieron a muchos jóvenes acceder a la educación superior estudiando en la UT; también se le apostó al proyecto APROCIENCIA, que le entregará al Tolima un parque interactivo al estilo Maloka, más el compromiso institucional de hacer un responsable control y una estricta vigilancia en el gasto, logrando de esta manera, que la universidad del Tolima iniciara este año sin el déficit presupuestal que traía.
Ahora Ricardo Orozco como gobernador, de la misma tendencia política de Barreto, inició su mandato dándole continuidad a las becas con la universidad, garantizando 1648 cupos para el semestre A del 2020. Adicional a lo anterior, atendiendo la necesidad ante la crisis producida por el corona virus, el actual gobernador de los tolimenses acaba de anunciar el programa “matrícula cero”, permitiendo que los casi 14 mil estudiantes que actualmente tiene la universidad continúen sus estudios. Para que fuese posible, la gobernación aportará $4.500 millones, la universidad $1.500 millones y el gobierno nacional $3.300 millones.