Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Mujeres en el poder y su incidencia en la toma de decisiones

A pesar de todos los avances alcanzados por las mujeres en la conquista de escenarios para la toma de decisiones, la inequidad aún es enorme.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
18 Ago 2020 - 18:09 COT por Ecos del Combeima

Es fundamental, que reconozcamos las luchas de las mujeres que nos precedieron, incluso dando la vida, por lograr el reconocimiento de derechos políticos para todas nosotras. Y la manera de reconocerlo es precisamente participando, asumiendo el liderazgo, involucrándose en los procesos de decisión públicos, o cómo mínimo comprendiendo los contextos en que vivimos, y por supuesto votando de manera consciente y libre.

Continuar en esta lucha es un desafío que debemos asumir, sabiendo que debemos trabajar el doble o el triple para lograr que las mujeres de generaciones venideras gocen de equidad verdadera.

Es desalentador analizar las cifras de participación de la mujer en escenarios de poder. En el mundo, las mujeres somos el 49.5 % de la población, sin embargo, entre 193 países encontramos solo diez mujeres jefes de Estado. Durante los últimos 25 años, el porcentaje global de mujeres en los parlamentos se ha duplicado hasta alcanzar el 24,9 % en 2020. En Colombia, la representación en cargos de poder resulta muy baja.  A pesar de que somos la mitad de la población (25.2 millones de mujeres), entre 280 congresistas solo 55 son mujeres. De los 32 departamentos que integran Colombia, solo dos mujeres son gobernadoras. En el nivel local, entre las 1101 alcaldías, tan solo en 132 municipios se eligieron alcaldesas. 

¿Saben ustedes cuántas concejalas tiene su municipio o cuántas diputadas tiene su departamento?     

Las mujeres debemos participar porque tenemos una mirada distinta sobre lo público, más orientada hacia lo social desde una política del cuidado. Sin embargo, las mujeres en lo público no son inmunes a la corrupción, por eso, es fundamental insistir en que parte de esta lucha por la equidad se conquista precisamente demostrando mejores prácticas, haciendo evidente en cada comunidad que nuestra presencia se traduce en mayor transparencia, y en un mejoramiento real de las condiciones de la ciudadanía, a partir de una gestión inteligente, efectiva, e incansable. 

No podemos llegar al poder a copiar liderazgos nocivos, así mismo, no deberíamos participar de los partidos que no respetan los derechos de las mujeres y que no propenden por la equidad de género.

El ejemplo nos lo dan muchas mujeres valiosas, que han logrado llegar al poder para marcar una historia diferente y ser referentes de lo que representa ser mujer en la política, entendida como el arte de servir a los demás. Esto no sólo es inspirador, también nos demuestra que es posible. Por supuesto se necesita pasión, vigor, energía y algo de locura. Es una lucha en la que nos encontramos contra una resistencia enorme, incluso entre las mismas mujeres. Se necesita más solidaridad y desarmar la palabra entre nosotras mismas.

Son muchas las historias de vida de mujeres valientes que han derrotado los obstáculos y que, a pesar de los estigmas sociales que ubican a la mujer en un escenario de inferioridad, lograron abrir un camino para motivar a muchas otras a emprender la lucha por la equidad e igualdad de Derechos.

La consigna debe ser: Las decisiones que se toman sobre nosotras, nunca sin nosotras. Recuerden la historia de Billie Jean King retratada en la película batalla de sexos. 

Nos corresponde construir un mundo más sustentable, donde vivamos en armonía con la naturaleza y se cierren las brechas sociales. Para esto, debemos aprovechar que cada vez tenemos más acceso a la educación para seguir capacitándonos, y haciendo uso de las herramientas tecnológicas. 

Debemos avanzar hacia una visión universal que nos permita integrar nuestras experiencias comunes para generar las transformaciones necesarias.

Debemos creer en nosotras mismas, atrevernos a participar y no autolimitarnos. Las capacidades de las mujeres son más que suficientes para asumir cualquiera de los cargos de representación pública. Somos capaces de mejorar nuestras democracias. Si administramos casas sin dinero, desde el sacrificio y la entrega, somos capaces de gestionar un Estado desde la óptica de la austeridad.

Esto no es una guerra de mujeres contra hombres, no permitamos que se distorsione el sentido de nuestra lucha, porque las mujeres somos protagonistas de las transformaciones que deben darse en todo el mundo y para lograr este propósito es necesario reconocernos entre nosotras mismas para sumar esfuerzos, juntar nuestras capacidades y con ello, avanzar hacia una democracia real y participativa en donde de la mano con los hombres logremos transformar sociedades y mejorar la calidad de vida de las comunidades. 

Nos espera un gran reto: Asumir nuestra responsabilidad en la construcción de una historia diferente, o simplemente ver pasar la historia.

También te puede interesar estas columnas

Entre candidaturas vacías y ciudadanos resignados, la política dejó de ser construcción colectiva para convertirse en espectáculo de bandos enfrentados.

La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral de excluir a Iván Cepeda de la consulta del 8 de marzo ha vuelto a desnudar una de las tantas contradicciones del petrismo: las instituciones son válidas solo cuando deciden a su favor.

Más que escoger candidatos, la consulta del 8 de marzo será un termómetro del liderazgo que los colombianos están dispuestos a respaldar en medio de la polarización y la incertidumbre.

Más que repetir “todos son iguales”, el reto ciudadano es informarse, contrastar propuestas y votar con criterio propio como acto de cuidado hacia la sociedad.

De dar voz a las víctimas del conflicto armado, Hollman Morris pasó a dirigir un sistema de medios públicos cuestionado por favorecer la narrativa política del presidente Petro.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

Lo divertido es que, en medio de esta contradicción, las “bodegas” de gobierno salen a cobrar la “magnifica” gestión que está generando el resultado tan maravilloso de una tasa de cambio baja.

¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.