Salud y Economía
Desde que iniciamos toda esta odisea llamada corona virus, ha existido el dilema sobre que está primero, si la salud o la economía, toda vez que, hace 5 meses, la normalidad que teníamos se derrumbó gracias a la pandemia que sorprendió para mal a todas las instancias de nuestra sociedad: gobiernos nacional, departamental y municipal, gremios económicos, empresarios de todas las escalas, trabajadores formales e informales, estudiantes y comunidad en general.
Desde luego, esa misma discusión se trasladó al Tolima e Ibagué. De acuerdo a las cifras oficiales publicadas por el Ministerio de Salud, el departamento reportó 3952 casos positivos de COVID-19 desde el mes de marzo hasta ayer, de los cuales, hay 2026 recuperados y 91 fallecidos. En la capital musical, se concentra el mayor número con un total 2106 y un promedio de 100 contagiados por día.
Ante este panorama, muchos hablan que las medidas de confinamiento deben ser más fuertes porque hay que pensar en la salud y la vida, y otros, abogan para que no se adopten más restricciones y ampliaciones al toque de queda, puesto que es imperioso que continúe el proceso de reactivación o recuperación económica. Entonces, plantean una falsa disyuntiva al reducir el debate a que, o se le da prelación a la salud o se le da prioridad a la economía.
La situación no está para absolutismos. Entiendo que, es cierto que necesitamos vivir, pero, debe ser correlativo sobrevivir. Si nos encerramos para evitar la propagación, ¿quién va asumir el costo de alimentación, arrendamientos, servicios públicos, impuestos, obligaciones bancarias y demás?; les garantizo que no va a ser el Gobierno Nacional, primero, porque no han mostrado voluntad para ello, y segundo, no se tienen los recursos para hacerlo.
Ahora bien, es lógico que todos tengamos que salir a trabajar a conseguir el dinero para la manutención propia y de nuestras familias; de hecho, desde la alcaldía se iniciaron proyectos pilotos que fueron avalados por el Ministerio del Interior para que la ciudad de pasos importantes hacia la salvación de los pequeños empresarios y comerciantes, con el propósito de combatir los históricos índices de desempleo que llegaron al 37,6% y a nivel juvenil en un 51,7%.
Todo en exceso es malo, estar en la calle también tiene su riesgo, por eso deben coexistir la salud y la economía; la una no debe excluir a la otra, por cuanto es un error plantear el predominio de alguna de las dos.
Con estrategias como el 5x2, que ha tenido éxito en otros países, se controla la indisciplina social que tenemos y se mantiene la cordura. Sin embargo, en ciertos sectores de la ciudad, donde se concentra una buena parte del comercio, se hace más lento el proceso de reactivación.
Por eso hay que seguir con el apoyo de la Fuerza Pública en las noches y durante el día, monitoreando espacios públicos como parques, canchas de fútbol, etc. A su vez, sancionar a quienes violen las medidas de bioseguridad, expongan a la demás población y se realicen intervenciones sanitarias en los puntos o focos que ya han sido identificados por las autoridades de salud y en espacios de alta afectación por aglomeración como el centro de la ciudad, los parques públicos de mayor afluencia, las plazas de mercado y centros de salud pública, donde se deben realizar constantes desinfecciones; Y por ende, permitir que los establecimientos comerciales pueden desenvolverse para que exista un real equilibrio.