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La indignación por el letrero

Estoy de acuerdo en que ese letrero pintado de azul se veía horroroso, sin embargo, ante lo inusitado del hecho, me surgió una duda: ¿por qué generó tanta controversia algo tan insignificante y ante lo importante, que si debería causarnos indignación, no hemos dicho nada? Por: José Adrián Monroy.
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17 Dic 2020 - 7:52 COT por Ecos del Combeima

Hace unos cuantos días, algunos ibaguereños alzaron su voz de protesta porque el letrero que correspondía, a la imagen institucional del gobierno del Alcalde Jaramillo, ubicada en la plazoleta Darío Echandía, fue pintada de azul. Ofendidos, muchos dije-ron que estaban “conservatizando” a la ciudad, como si ser conservador dependiera tan solo de un color. 

Estoy de acuerdo en que ese letrero pintado de azul se veía horroroso, sin embargo, ante  lo inusitado del hecho,  me surgió una duda: ¿por qué generó tanta controversia algo tan insignificante y ante lo importante, que si debería causarnos indignación, no hemos dicho nada?

Ya que estamos hablando del color azul y del gobierno Jaramillo, tendríamos que ha-blar, necesariamente, de la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado IBAL S.A. Resulta, que la Contraloría Municipal de Ibagué practicó Auditoria Especial al IBAL para verificar la vinculación de personal de planta y por contrato a termino defini-do de las vigencias 2017,2018 y 2019.

En el informe presentado por el órgano de control, se evidenció que se realizaron 145 contratos laborales a término fijo suscritos por el IBAL durante las vigencias 2017, 2018 y especialmente en 2019 (año electoral) y que no hacen parte del rediseño de la planta de personal de la empresa; además,  fueron celebrados sin contar con la res-pectiva viabilidad presupuestal, poniendo en riesgo las finanzas de la empresa,  toda vez que, el proceso de contratación de personal a término fijo carece de estudios técnicos que permitieran demostrar la necesidad de su contratación o la moderniza-ción de la entidad de conformidad con lo establecido en el artículo 46 de la ley 909 de 2009.

Esto quiere decir, que hicieron 145 contratos a término fijo, sin contar con la disponibi-lidad presupuestal para hacerlo, afectando gravemente la estabilidad financiera de la empresa que se encarga de suministrar el agua que consumimos. Concluyó la contro-laría, para hablar sólo de uno de los hallazgos encontrados que: “por lo cual ratifica esta, como hallazgo administrativo No 2 con presunta incidencia disciplinaria y penal,  al evidenciar una conducta omisiva, de falta de cuidado y de inobservancia de la nor-matividad aplicable por parte de los funcionarios que intervinieron en la confección, aprobación y suscripción de dichos contratos, configurándose la presunta comisión de las faltas disciplinarias contempladas en el numeral 22, 30 y 31 del artículo 48 y la falta a los deberes de los numerales 1 y 3 del artículo 34 de la Ley 734 de 2002. Conse-cuente con lo anterior, se está ante la presunta suscripción de contratos sin el cumpli-miento de requisitos legales, conducta punible contemplada en el artículo 410 del Código Penal.”

Pensando en la burocracia y el clientelismo propio del viejo ejercicio politiquero, el pa-sado gobierno puso en riesgo al IBAL, así como hizo lo mismo ampliando la planta de personal de la administración central; sus consecuencias ya las padece la empresa que es de todos los ibaguereños, y ante eso, no he visto alguna manifestación o co-mentario al respecto. ¿y el letrero? Bien, contentos todos porque lo van a pintar de otro color y con eso se van a solucionar todos los problemas de la ciudad.

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