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Fique, la fibra del futuro

La fibra tropical ha sido el empaque emblema de los productos agrícolas durante más de ciento cincuenta años, entre ellos el de la panela y el café colombiano; hoy en día se encuentra en una grave desprotección por parte del Estado.
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20 Dic 2020 - 11:26 COT por Ecos del Combeima

Para las generaciones actuales el fique es un elemento extraño y desconocido, algunas personas que nacimos entre los años ochenta y noventa escasamente sabemos que con eso se hacían los costales de café y harina de trigo –antes que fueran reemplazado en los últimos años por las fibras sintéticas derivadas del plástico, así como ahora por el reciclaje del plástico de un solo uso-. 
No obstante, el fique es un activo económico natural y cultural valioso para el país. Y para demostrarlo tenemos dos definiciones en sus dos dimensiones: 1) la industrial como fibra para empacado de productos agrícolas y 2) en las artesanías (incluyendo el diseño de modas de alta costura). 

La primera definición nos la entrega la Federación Nacional de Productores de Fique-FENALFIQUE:
“El fique es una planta originaria de la América Tropical, su cultivo se da de manera particular en las zonas andinas de Colombia, Venezuela y Ecuador. En nuestro país su siembra se realiza en la parte alta de la sierra templada y fría. El proceso de desfibración de la hoja se realizaba de forma manual y su hilado de igual forma o en telares. Los talleres artesanales se fueron desarrollando poco a poco y la demanda de productos, en especial la de costales, aumentó de manera considerable hacia finales del siglo XIX, con el inicio de las exportaciones de café. Durante el siglo XX, la producción industrial a gran escala logra su mayor auge en los años 50 y finales de los 70.

El fique se siembra en el país con mayor énfasis en los departamentos de Cauca, Nariño, Santander, Antioquia y Boyacá, siendo el Cauca el mayor productor con más de 7.000 toneladas al año” 

Y dentro de la definición que tiene la principal empresa mixta de comercialización artesanal del país Artesanías de Colombia existen más de tres técnicas de preparación, tejido y tintura de la fibra de fique realizadas en diferentes regiones del país tanto por artesanos campesinos como de comunidades indígenas:

“La altura del fique varía entre dos y siete metros. Sus hojas son largas, angostas, carnosas, puntiagudas, acanaladas, dentado espinosas (en algunas variedades) y de color verde. El ancho de las hojas maduras varía entre diez y veinte centímetros y el largo entre uno y dos metros.

El fique natural del trópico es clasificado como planta de fibra dura, de células largas y múltiples que se extienden a lo largo de los tejidos carnosos de las hojas”.

“(…) Preparación de la fibra
El proceso de preparación de la fibra es largo y dispendioso. Se inicia con el corte que consiste en desprender de la planta un número determinado de hojas, de las cuales se extraerá la fibra, que posteriormente, según su calidad, será clasificada. La fibra se desprende de la parte carnosa de la hoja, a través del raspado.
Para esto se utilizan dos sistemas: el varillado o proceso manual, utilizado tradicionalmente por los artesanos y el maquillado o uso de máquina desfibradora con motor. Una vez extraída la fibra es necesario remojar las madejas de doce a quince horas para lavarlas y luego secarlas al sol. Los manojos secos se pasan a través de un cepillo de clavos, de ese modo, halando el fique, queda peinado o escarmenado.
El hilado es el último paso en el proceso de preparación de la fibra. El fique escarmenado se amarra longitudinalmente a un madero, de donde se sacan haces de fibra que se van estirando y calibrando en el torno para formar así el hilo continuo”.

El fique y en general la industria textil nacional ha tenido un peso importante político y social, tanto en situaciones positivas como el desarrollo industrial de Antioquia y Cauca como en hechos lamentables como en la masacre de los costureros realizada por efectivos militares en 1919 durante el gobierno del escritor y humanista Marco Fidel Suárez –en 1921 es destituido del cargo por presiones de la oposición conservadora liderada por el entonces senador Laureano Gómez en el Congreso dadas las acusaciones de presuntos actos de corrupción- debido a que se quería abrir la puerta a proveedores extranjeros de la dotación de ropa y calzado de la Policía y las Fuerzas Militares. En la historia quedó el lema de los costureros y textiles de esa época, válida para reivindicar al fique: “Los colombianos también sabemos coser”. 

En el plano legislativo el fique ha tenido una legislación especial, o al menos en el papel es así. Desde la Ley 103 de 1941 que es pionera de la industrialización, pasando por la Ley 56 de 1947 sobre insumos industriales donde es incluido hasta llegar al proyecto fallido en aprobación en el Congreso y que actualmente está en espera de concepto por parte de la Corte Constitucional “Por medio de la cual se crea el Fondo de Fomento Parafiscal Fiquero, se establecen normas para el recaudo y administración de la Cuota de Fomento Fiquero, y se dictan otras disposiciones. [Fondo de Fomento Parafiscal Fiquero, Fique]” 

Aunado a lo anterior, se han radicado los proyectos de ley 113 de 2013 senado y el 207 de 2012 cámara que establecía la existencia de un fondo a la altura de las necesidades de una industria valiosa para el país al mismo nivel de los existentes para el café, el cacao, el ganado, los productos lácteos, solo por mencionar los más conocidos. Esto podría resumirse en una frase popular en el lenguaje callejero: “En Colombia hay leyes para hacer un tamal”. El problema es que muchas veces se vuelven letra muerta, deteniendo el progreso y las ilusiones de los colombianos. 

No podemos ignorar el aporte económico al PIB del país tanto en el mercado interno como en las exportaciones. Según las cifras del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural del 2019 que ha sido uno de los años más difíciles en cuanto a cifras de exportación por caída de producción, precios y otras problemáticas internas, las cifras totales de exportaciones fueron de US$668.058 por 265 toneladas exportadas, comparado con 2013 que fue el mejor año histórico con US$2.676.800 por 1936 toneladas exportadas.

Los destinos de exportación más fuertes han sido México y Venezuela en América Latina, aunque ha habido exportaciones crecientes a la Unión Europea en especial a España, Francia e Italia. 

En el mercado local las empresas líderes son Compañía de Empaques S.A. de Medellín y Empaques de Colombia S.A. del Cauca –empresa donde es accionista la Federación Nacional de Cafeteros, que lamentablemente ha tenido una crisis fuerte de solvencia y administrativa en los últimos años- quienes compran gran parte de la producción nacional y sus cifras son bastante dicientes: en 2019 las toneladas exportadas por la primera fueron 1153 mientras que la segunda solamente 104. 

El cambio prospectivo que necesita la alta gerencia nacional propuesto por las principales escuelas de negocios como el Colegio de Estudios Superiores de Administración-CESA no solamente son vistos al nivel ejecutivo sino por testimonios reales como el de don Arcelino Medina Campo, presidente de la Asociación de Productores de Fique y Cabuya del municipio del Tambo, Cauca-ASOCOPROFITAMBO, se siente que el sector se encuentra abandonado en este período y ve malas cifras finales de 2020 por razones de la pandemia pero también porque no llegan los apoyos suficientes. 

El fique: otra riqueza natural más que estamos menospreciando como país en muchos aspectos. ¿Hasta cuándo?

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