La mujer del Norte del Tolima
Al iniciar a escribir estas cuantas letras, vienen a mis recuerdos los viajes realizados a los municipios del plano y de la montaña que integran la región del norte del Tolima. Tantas historias para contar, anécdotas y experiencias en donde las mujeres han inspirado las grandes apuestas de transformación en la sociedad.
Ellas: hijas, madres, hermanas, tías, abuelas, esposas...que desde distintos roles le aportan a la construcción de un país distinto al que hemos conocido. Sin lugar a duda, esos liderazgos femeninos que se han gestado desde las bases sociales han sido fundamentales para disminuir las brechas sociales de inequidad y desigualdad.
Desde principios del siglo pasado, el norte del Tolima ha experimentado tres brotes de violencia que parecen repetir una preocupante historia de represión y persecución al campesinado. El norte del Tolima, a pesar de haber padecido la presencia de importantes agrupaciones de las autodefensas en los noventa, ha tenido una participación casi nula en el proceso de Paz. Las víctimas, en su gran mayoría mujeres, son quienes más han padecido el conflicto armado, no solo por la pérdida de seres queridos, sino además por que han sido violentadas y violadas.
Amparo Gutiérrez, oriunda del corregimiento de Tierra dentro en el municipio del Líbano, compartía sus días con su madre, padre y tres hermanos, una familia campesina dedicada al cultivo del café. Ella siendo la menor de la familia gozaba de ser la más consentida y recuerda los paseos con sus hermanos en donde eran muy felices hasta que las cosas cambiaron y los paseos se tiñeron de sangre.
Una mañana de sábado como cualquier otra, llena de los sonidos que emite la naturaleza, Amparo salió a visitar un familiar al pueblo acompañada de su madre.
Al caer la tarde y regresar a la finca, Amparo y su mamá se encontraron con la peor de las escenas que pudieran imaginar, su padre y hermanos tendidos en el pasto, asesinados de la manera más cruel.
Al pasar los años, Amparo se convirtió en una mujer líder dedicada al trabajo social, recorrió otras regiones del país muy violentas como los Montes de María. Volvió de nuevo a ser activista en su tierra para 2008, pero nunca pudo volver a Tierradentro.
Sus logros como líder la llevaron a ser parte del Congreso de los Pueblos, una confederación de grupos sociales. Desde allí ha fomentado la organización de los campesinos en el norte del Tolima. Congregar a la gente ha sido complejo, pero se ha logrado lentamente retomar las actividades sociales y la movilización en contra de proyectos de megaminería que ponen en riesgo los recursos naturales de la región.
Hoy se enfrenta al reto de consolidar una nueva organización que debe tratar de unir un tejido social completamente destrozado. El duro pasado le ayudó a entender el trasfondo del conflicto armado para continuar apostándole a la Paz.
La historia de Amparo, representa la de muchas vividas por mujeres del norte del Tolima. Mujeres resilientes que a pesar de las dificultades continúan con la gran apuesta de construir mejores sociedades. Mujeres que se han atrevido a participar en política derrotando los temores que puede traer consigo el ejercicio de una candidatura. Ejemplos de mujeres como Alba Mercedes, Viviana, Claudia, Paulina, Carolina, Sofía, Sandra, Danna, Deysi, Rubiela, Sara, Olga Lucía... la lista sería interminable para nombrar a cada una de ellas, mujeres campesinas, profesoras, comerciantes, empresarias, profesionales, todas ellas comprometidas con el desarrollo del territorio en aras de lograr la igualdad de género.
A todas ellas, mi reconocimiento por tan valiosa labor en la construcción de un mejor país desde el norte del Tolima.