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La mujer del Sur del Tolima

Cuando pienso en las mujeres de mi tierra, me es motivo de orgullo decir que soy de la tierra del vinotinto y oro, región donde la mujer ha logrado superar adversidades dejadas por el conflicto armado y hoy es protagonista del desarrollo. Por: Adriana Avilés.
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18 Mar 2021 - 11:59 COT por Ecos del Combeima

En el contexto del periodo histórico de “la violencia”, los municipios en el sur del Tolima fueron epicentro del conflicto armado, en donde se vivieron momentos difíciles que hacen parte de la historia colombiana. Una historia de éxodos, miedo, terror, y pobreza, donde las mujeres fueron las principales víctimas de un enfrentamiento armado que parecía nunca acabar. 

Más de 100.000 víctimas de desplazamiento forzado ha dejado el conflicto armado en esta zona del país (Fuente: Informe de la Universidad del Tolima), en donde las familias se vieron obligadas a abandonar la tierra a causa del temor ocasionado por la violencia armada, social y política que dejó en el territorio centenares de muertos.

Una de las afectaciones que han sufrido las mujeres víctimas, ha sido la estigmatización por vivir en municipios donde nació la guerrilla. Las han señalado   de guerrilleras cuando han sido ellas despojadas de las  tierras, asesinadas, violadas, y en medio de las balas de paramilitares o guerrilla tuvieron que dejarlo todo. Aunque la proporción de muertes con respecto a los hombres fue baja, las mujeres sufrieron las consecuencias de la violencia, que las marcaron de por vida, ya que soportaron persecuciones, violencia sexual, muerte de familiares, destrucción de sus viviendas, desplazamientos y pérdidas de sus pertenencias, entre otras consecuencias.

Fueron muchos los actos delictivos perpetrados contra las mujeres del sur del Tolima, venganzas partidistas donde ellas eran el blanco de esos odios, que en su gran mayoría, quedaron impunes y se han ido perdiendo en la memoria de quienes lo vivieron y en la de sus familias o descendencia.

Este caso tuvo lugar en Chaparral. El domingo 28 de junio de 1959, la víctima fue una joven de 19 años de edad, encontrada por las autoridades en la habitación de su casa. Su cadáver tenía una serie de cortadas que dejaban ver la magnitud del odio ejercido por sus atacantes. En los detalles encontrados en esta descripción, se puede relatar lo siguiente: una calcinación en el cuello desde la garganta de oreja a oreja producida con arma corto punzante al parecer machete, dando la sensación de que se le quiso hacer el corte franela. Una pulgada debajo del cuello se observa una herida al parecer producida con arma corto punzante. En el lado derecho de la cara sobre el maxilar por debajo de la oreja se observa una herida al parecer con machete desde una pulgada debajo de la comisura del labio en dirección al lóbulo de la oreja en la longitud de unos diez centímetros. Sobre el ojo derecho cerca del lagrimal otra herida con arma corto punzante. En la cabeza y sobre la parte superior del cráneo una herida en dirección de atrás hacia adelante…En la garganta de la víctima se encuentra un papel doblado dejado por los victimarios, que en su parte legible dice “esto les está sucediendo a las mujeres por el voto femenino y por una venganza de las mujeres godas que han asesinado. Aquí estuvo el fantasma. (tomado del trabajo de investigación: presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948-1964).

Las mujeres del sur del Tolima, desde el territorio trabajan en la reconstrucción del tejido social, ellas de manera silenciosa y sin esperar nada a cambio realizan grandes transformaciones para el desarrollo de sus comunidades y la reivindicación de sus derechos en una sociedad que por años las ha discriminado por ser campesinas, indígenas, afrodescendientes… por ser mujeres.

Mujeres que labran la tierra, acarician el barro, las semillas, el suelo, cuidan el agua y construyen desarrollo en el territorio  para mejorar la calidad de vida de sus comunidades, hacen la gran apuesta de construir un país diferente al que hemos conocido.  Ellas, las que viven en el sur del Tolima desde su rol de protectoras, educadoras de un mejor futuro para las nuevas generaciones en donde con amor, perseverancia, esfuerzo y disciplina están construyendo una mejor historia para el departamento y con gran valor se enfrentan a un modelo social y político que no las reconoce como sujetas de derecho, si no, en el mejor de los casos, como objeto de políticas asistenciales.

Mi admiración a todas estas mujeres del sur del Tolima que desde sus experiencias, aprendizajes y aportes muestran la riqueza y valentía de lo que significa ser Tolimense, mujeres que han enfrentado el impacto de la violencia, para ahora ser parte en la construcción de la paz.

Marilyn, Claritza, Miralba, Hasbleidy, Janeth, Yadira, Sandra, Andrea, Dora, Yeny Caterine, Elizabeth, Adriana, Sonia, Aurora, Lina, María, Paula, Sorley, Diana, Gloria, Clara Judith…

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