Reforma, impuestos y desigualdad
Existen reformas que aun siendo necesarias todavía no se implementan, pareciera que los intereses de los pocos dueños que tienen concentradas grandes extensiones de tierra y baja productividad agrícola, estuvieran por encima del bienestar general, ejemplo de esto es la Reforma Rural Integral (RRI) concertada en el marco de los acuerdos de paz.
A puertas de culminar la presidencia de la república, el actual gobierno en vez de liderar políticas para el desarrollo rural se ha dedicado a criticar el Acuerdo de Paz, a desprestigiar la JEP y a defender el uso del glifosato. ¿Será que los problemas del campo no son su prioridad en la agenda gubernamental porque las personas que lo rodean tienen una estrecha relación con el status quo rural ?.
En Colombia se aproxima una tercera reforma tributaria en el periodo presidencial de Iván Duque bautizada “Ley de Solidaridad Sostenible”. En donde se busca recaudar $26,1 billones, es decir 2,2% del PIB, aumentando el IVA, renta a personas naturales y renta a personas jurídicas y todo esto según el ministro de hacienda se hace con el fin de garantizar un ingreso a los hogares que hoy se encuentran en situación de pobreza o pobreza extrema. ¿Le podemos creer al Ministro?.
El 2020 será recordado por la pandemia y el 2021 por el año de los impuestos...Impuestos a alimentos de la canasta familiar, impuestos a las personas naturales, mayor impuesto a las personas jurídicas, impuesto al patrimonio, impuesto a pensiones, impuestos…Y el mensaje del gobierno nacional es Solidaridad Sostenible, solidaridad para con los hombres y mujeres de este país que cada día despiertan sin tener un pan en la mesa para sus hijos mientras la primera dama de la naciòn utiliza el aviòn presidencial para viajar de una ciudad a otra solo para cambiarse el vestido, entonces ¿De cuàl solidaridad y austeridad económica nos hablan?
Y ahora, ¿quién podrá ayudar a las familias más pobres de Colombia?.
¿Los congresistas? que este año tuvieron un aumento salarial de $1′676.000 pesos, osea pasaron de ganar $32'741.000 a $34'417.000 pesos, y algunos de ellos y ellas ni siquiera asisten a debates ni presentan proyectos de Ley, congresistas que todavía siguen en confinamiento y han olvidado a las comunidades que los eligieron y solo aparecen para figurar…o al pueblo lo defenderá los dirigentes políticos que en lugar de pensar en las próximas generaciones piensan en las próximas elecciones.
Con todo esto, Colombia sigue siendo uno de los países del mundo con las peores distribuciones del ingreso, aumenta la desigualdad y el número de personas que viven en condiciones de pobreza monetaria extrema aumentó en un alarmante 18,4 % en 2019 y los ingresos de los 10 millones de colombianos más pobres se redujeron más de 6 por ciento. Mientras tanto, los ingresos de los 10 millones más ricos siguieron aumentando.
“El problema es que la desigualdad no es sólo éticamente reprobable sino mala para la eficiencia económica y para la democracia. A mayor concentración de riqueza, mayor concentración de poder político que a su vez permite diseñar las reglas del juego en favor de los poderosos, socavando el principio democrático. Cuando el éxito depende más de la riqueza heredada que de la trabajada, se adormecen los incentivos económicos”, dijo Clara López.