Estalló la ´bomba´ social
Ante los ojos del Gobierno Nacional, explotó la llamada ´bomba´ social, que no es otra cosa que la acumulación de problemas estructurales no resueltos en los sectores poblacionales más vulnerables del país. La falta de políticas sociales claras, reales y permanentes son entre otros factores los causantes del incremento de la pobreza, del abismo en el que cae la clase media y de la crisis que afrontan los habitantes del sector rural, que paradójicamente están aguantando hambre en medio de campos y tierras fértiles para el cultivo de alimentos.
El camino a la educación es limitado, el acceso de la salud es precario, las oportunidades laborales son muy escasas y los escenarios de recreación, cultura y deporte, son reducidos. Estos factores encierran a los jóvenes a una eterna incertidumbre sobre un futuro desalentador. No en vano los índices de criminalidad aumentan y los jóvenes sin oportunidades de ninguna índole son presa de organizaciones delincuenciales que los reclutan para cometer todo tipo de acciones ilegales.
El actual Gobierno Nacional, poco, muy poco se ha preocupado por garantizar oportunidades a los jóvenes del país y de establecer acciones en mejorar la calidad de vida de los colombianos que viven en la precariedad total. También ha mirado de soslayo al sector rural, a nuestros campesinos que sobreviven en pésimas condiciones y que nunca son escuchados. La tragedia social que atravesamos es muy delicada.
El Gobierno del presidente Iván Duque, que parece no entender la situación del país enfrenta las marchas que exigen lo justo, que reclaman lo justo; con represión y violencia. La fuerza pública con brutalidad desmedida ataca a grupos de personas que están desarmadas, son muchos los muertos, los heridos y desaparecidos que dejan las protestas de los últimos días, y nadie responde, nadie dice nada. El silencio de las autoridades y del Presidente asusta más, genera más descontento y repudio a un Gobierno que no permite que el pueblo soberano reclame lo justo y necesario.
La indiferencia selectiva del jefe de Estado, exacerba más los ánimos. La noche del sábado Duque, se reunión con un grupo reducido de jóvenes, a quienes por turnos escuchó en tiempos de dos minutos y al término del encuentro no hizo ningún tipo de anuncio concreto y real. Por su parte los jóvenes ante los medios de comunicación mostraron su descontento por el falso diálogo que propuso el mandatario. Este mismo escenario se ha repetido con diferentes sectores.
El país, esa Colombia, profunda y que no es escuchada, no aguanta más. Es claro que, a este Gobierno, le quedó grande gobernar, se ha dedicado a fortalecer las huestes uribistas con burocracia y mermelada. Las cosas pueden empezar a cambiar en el mes de mayo del año entrante cuando a través de la democracia participativa elijamos bien. Reflexionemos cuando estemos en la fila para votar y tomar la mejor decisión pensando en nosotros, nuestras familias y el país.