Los tóxicos
Más de un año llevamos entendiendo y sobreviviendo al Coronavirus y aún hay quienes consideran que es mejor permanecer encerrados. El aislamiento se produjo para frenar el contagio masivo mientras se dotaban las instituciones de salud tanto UCI, se aprendía sobre la enfermedad y se capacitaban y contrataban profesionales dispuestos a exponer sus propias vidas para salvar la nuestras.
Pareciera que para algunos líderes no es suficiente ver las altas cifras de deserción escolar ante la imposibilidad de conectarse a una red de internet, el incremento de los casos de maltrato infantil, el crecimiento de la pobreza y en general, todo lo malo que han sufrido nuestros niños, que pretenden agudizar la crisis sumándose a las voces de quienes aprovechan la situación actual de nuestro país como caldo de cultivo para protagonizar discursos oportunistas de cara a las próximas elecciones.
Mientras el gobierno hace un esfuerzo enorme por darle un giro a la situación a través de todos los programas sociales que existen, por otro lado seguimos viendo personajes que a través de su gran influencia y demagogia pretenden que la reactivación y la inmunidad rebaño se frenen.
La situación en los colegios es preocupante, pues no me explico cómo se puede pretender que los niños sigan encerrados con clases virtuales o no estudien. Por el contrario, quienes promueven el no regreso a clase, deberían estar promoviendo la vacunación.
Los niños deber volver a clases siempre y cuando se tengan los recursos para cumplir los protocolos de bioseguridad mientras se termina de vacunar toda la población de nuestro país; Fecode debería ser un gremio que impulse, promueva, comunique y contribuya a fortalecer la comunicación en torno a la bondades de las vacunas, en lugar de liderar manifestaciones de rechazo al regreso a clases, promoviendo odio y desinformación.
La vida sin duda debe continuar y la vacuna nos permitirá tener las condiciones para reiniciar e intentar recuperar lo que se perdió. Quienes pasamos por la escuela pública, sabemos que se caracteriza por la excelencia, disciplina, respeto y calidad. Estoy segura que la gran mayoría de maestros quieren volver a las aulas a contribuir con la reconstrucción de nuestro país educando con ética y honor a todos los niños colombianos que representan junto a las mujeres, la población más impactada negativamente con los efectos de esta nefasta enfermedad.
Recordemos que las cadenas de pobreza se cortan con educación, no permitamos que se siga privando a nuestros niños de educación oportuna y de calidad. Ya es tiempo de continuar y de creer en la ciencia que con brillantes científicos e investigadores, crearon las vacunas que nos permitirán volver a vivir en comunidad, manteniendo el autocuidado mientras sabemos si se puede o no erradicar el virus. Vacúnese y promueva que los niños regresen a las aulas, se lo merecen.