Centro Democrático sin salida
El hasta hace unos años poderoso partido Centro Democrático, hoy enfrenta una de sus peores crisis de institucionalidad y política que lo tiene prácticamente fuera de la contienda electoral en la carrera por llegar a la Casa de Nariño.
Uno de los aspectos que más ha golpeado al partido del expresidente Álvaro Uribe, ha sido el pésimo gobierno de Iván Duque, los desaciertos del Jefe de Estado, son sin duda certeros golpes que lesionan con fuerza las bases políticas e institucionales del Centro Democrático. Tanto es así, que varios de los congresistas más representativos de esa colectividad han criticado fuertemente las decisiones del mandatario, incluso han tomado distancia. Un claro ejemplo han sido los duros trinos que la precandidata presidencial por ese partido María Fernanda Cabal, ha publicado, indicando entre otras cosas que hay mucha improvisación en el gobierno de Duque.
El propio expresidente Uribe, ha elevado reproches a algunas acciones de Iván Duque, e incluso en ocasiones ha desestimado los anuncios y ha presentado propuestas diferentes. Como, por ejemplo, el caso del anterior proyecto de reforma tributaria, en el cual a través de sus redes sociales mostró propuestas muy distintas a las presentadas al Congreso por el gobierno.
Sin lugar a dudas, el presidente Iván Duque, carga con el peso político de sus errores- muchos por demás- que le están pasando factura al Centro Democrático, que hace esfuerzos inútiles para poder dar forma a un candidato presidencial que pueda ganar en las elecciones del año entrante. Y como si los problemas fueran pocos, el ramillete de precandidatos no ofrece tal garantía, cosa que poco ayuda y profundiza la crisis. Ver a Oscar Iván Zuluaga, rociando ambientador en una imagen sin sentido ni propósito, a María Fernanda Cabal, asegurando que quiere imitar a Donald Trump y Jair Bolsonaro y a Paloma Valencia, lanzando improperios contra todo el mundo, deja una flaca imagen de las opciones políticas que tienen a la mano.
Otro flanco que se está derrumbando rápidamente es el pilar de la institucionalidad. La dura pelea al interior del partido por la escogencia del candidato único ha dividido aún más al Centro Democrático y lo debilita electoralmente. El veto a la precandidatura presidencial del representante Edward Rodríguez, uno de los más férreos escuderos de Uribe y del presidente Iván Duque, devela una dura confrontación entre los neo-uribistas y los uribistas “pura sangre” que ahonda las malas relacionales a un punto de no retorno y de hostilidad total, que ni el propio Uribe, desde el ubérrimo ha podido controlar; la situación se le fue de las manos y está fuera de control, es casi irreparable, afirman fuentes de esa colectividad.
Las hegemonías no son eternas y a veces se rompen por el lado más delgado, o bueno por el menos esperado.