¿Paridad inane?
Una nueva forma de utilización de las mujeres la vemos en la reforma al código electoral que se hizo a finales del año pasado. La intención con seguridad fue buena y es que es imperativo que las mujeres tengamos mayor participación en los diferentes ámbitos públicos para eliminar esa desigualdad que el modelo patriarcal ha generado a lo largo de nuestra historia en culturas como la nuestra; sin embargo, podríamos tener un mayor impacto si también se exigiera una participación mínima en las curules a elegir. Sin duda, tal y como se plantean los objetivos de desarrollo sostenible en la agenda 2030 propuesta por la ONU, la igualdad entre hombres y mujeres es requisito fundamental para lograr sociedades pacíficas, democráticas, prósperas y sostenibles.
Dentro de los 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) hay expresamente uno que plantea lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, a su vez, relacionado con los derechos políticos de las mujeres, este objetivo tiene dentro de sus metas “velar por la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles de la adopción de decisiones en la vida política, económica y pública” y, “aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas a todos los niveles”.
En nuestro país, hemos visto cantidad de planes y programas tendientes a lograr esta igualdad de género y es de reconocer y celebrar tan importantes avances. Ver que cada día mas mujeres participan de la dirección de empresas, que cada vez somos mas mujeres las que pertenecemos a juntas directivas, ver que la participación de las mujeres en las secretarías de la alcaldía y de la gobernación actuales es importante y por encima del promedio nacional, y que a nivel nacional nuestro presidente está acompañado por un nutrido número de mujeres, es prueba del avance y la importancia que está teniendo en la actualidad este asunto.
En las últimas elecciones al Congreso, el 34% de los candidatos fueron mujeres, quienes al final lograron una participación de tan solo el 19% del Congreso elegido. La ley ahora exige que haya un 50% de las listas conformadas por mujeres y se podría pensar que es un hito y un motivo para celebrar pero la realidad dista mucho de la intención, pues vemos que al final, las mujeres que llegan a completar las listas terminan trabajando para aportar votos que le sumen al partido pero lejos de ser consideradas elegibles, al menos no en el caso de las mujeres que no tienen trayectoria política, o preparación para ostentar tal dignidad y que simplemente están de relleno para completar las listas. Esto es un avance, dirían muchos, hacia obtener un Congreso con mayor participación femenina y en efecto puede que sea un pequeño avance, pero de ahí a que sea efectivo hay una brecha enorme.
Lo ideal sería tener una ley que obligue a que haya un porcentaje de mujeres elegidas, es decir, que para las mujeres existieran reglas similares a las que se aplican a las minorías, de tal forma que pudieran llegar muchas mas mujeres a ser elegidas y así lograr una igualdad real expresada en el ejercicio de derechos políticos, porque al final nos importa es pertenecer al Congreso y no participar en elecciones donde se sabe que llegar será una utopía para la gran mayoría que entró a conformar esas listas. Hoy tenemos dos maravillosas mujeres en el Congreso en representación de nuestro departamento, Adriana Magaly Matiz, a quien tuve oportunidad de conocer, ha tenido un desempeño como Representante a la Cámara digno de aplaudir porque ha participado en decisiones que nos benefician a las mujeres como la reciente aprobación del proyecto que garantiza artículos de higiene menstrual a las mujeres privadas de la libertad.
Ella particularmente, ha tenido una generosidad enorme con obras que impactan a las mujeres de nuestro departamento y me consta porque sin conocerla acudí a ella para lograr unas ayudas a una mujer muy vulnerable y estuvo siempre abierta a apoyar y a lograr la ayuda. Veo con optimismo la participación de otras mujeres con gran trayectoria y esperemos que logren una curul para que tengamos mayor participación. Qué bueno ver también a Paloma Valencia participando de nuevo por el Senado y así como ella, seguro existen muchas otras mujeres valientes, inteligentes, comprometidas y honestas, capaces de hacerlo bien contribuyendo al desarrollo de nuestra sociedad.