¡Adiós 2021!
Hoy no quiero hacer el tradicional balance de lo que ocurrió en este año; no es necesario, quedarnos dándole vueltas a las consecuencias del COVID y sus variantes, ni de todo el proceso de reactivación económica, y menos, de la violencia que brota en las ciudades y el sector rural a causa del narcotráfico y las bandas criminales.
Mi reflexión, va encaminada a que es importantísimo que exista un proceso de evaluación de cada uno de nosotros. Hacer el ejercicio de mirarse a uno mismo, de buscar en el propio interior, en sus pensamientos, en sus sentimientos, identificar los errores que cometemos a diario, con el objetivo de interpretar y comprender lo mucho que nos falta por mejorar.
Todos pensábamos, y se hablaba meses atrás, que después de haber tenido que vivir uno de los episodios más difíciles de la historia de la humanidad, como la pandemia, tendríamos un punto de inflexión que nos haría una mejor sociedad y unos mejores seres humanos, pero por desgracia no.
Seguimos siendo egoístas, pasando por encima de los demás con tal de alcanzar propósitos individuales; seguimos matándonos los unos a los otros, maltratando a los animales, acabando con el medio ambiente, demostrando una vez mas lo intolerantes que somos. Esos destellos de solidaridad y fraternidad que se presentaron en lo más difícil de la crisis sanitaria, también quedó en el pasado.
Nos acostumbramos a vivir de excusas, a disfrazar sentimientos y creernos nuestras propias mentiras; leía por ahí, que muchas veces la gente se quema el cerebro inventando pretextos, con lo fácil que es decir: no me importa, no quiero o no tengo ganas. Todo sería mas claro y mas simple.
“La resistencia al cambio es siempre el mayor obstáculo”, dijo Chris Paine. Pues parece, que somos una sociedad que se rehusa a cambiar y que quiere vivir anclada en nuestros propios miedos y fracasos. “Año Nuevo, vida nueva, mas alegres los días serán”, dice una tradicional canción decembrina que todos cantamos; asi que solo de nosotros depende, que esa nueva vida, la alegría y la tranquilidad que tanto anhelamos, se logre.
Mi más ferviente deseo para el año 2022, es que cada uno desde su entorno, inicie un proceso de cambio personal; si no nos transformamos a nosotros mismos no pretendamos que cambie la sociedad. Asi que Espero, que el año que inicia en un par de días, llegue para todos con actitud de gratitud, con paz y tranquilidad en sus corazones, con éxitos, alegrías, prosperidad y sobre todo con salud.
¡Feliz Año para todos!