Lo que nos espera
Nos movemos entre optimismo, pesimismo, escepticismo, resignación, esperanza, todo esto con un enorme velo de incertidumbre. Mientras el planeta se agita con cada variante Covid 19 que aparece, la humanidad pareciera no haber aprendido nada de esta pandemia al manifestar su afán por consumir, dejando de lado las reflexiones generadas durante los aislamientos en torno al cuidado del medio ambiente.
En un mundo donde la inequidad en la asignación de vacunas que ha dejado desprotegidos frente al Covid 19 a millones de personas, mientras las grandes fortunas crecen cada vez más de la mano de la industria tecnológica que avanza día a día con un componente fuerte de inteligencia artificial, los pobres son cada vez más pobres pese al acuerdo, trabajo y compromiso de los gobiernos ante la ONU, en donde se proyectan acabar con la pobreza extrema en el mundo, lograr la paridad de género en todo escenario y adelantar con prioridad planes para detener el cambio climático.
El presente año representa enormes retos en materia económica, pues nuestra cifra de pobreza extrema creció y la de empleo pareciera no repuntar y se espera que la inflación también se incremente; no olvidemos la crisis mundial de abastecimiento surgida por el cuello de botella que se tiene en transporte marítimo, que ha afectado la mayoría de las cadenas de suministro en todas las industrias a nivel mundial llamada “ crisis de contenedores”.
El daño económico ha sido tan grande, que, para el caso nuestro, como si no hubiera sido suficiente, tuvimos que soportar los daños producidos por los bloqueos y actos de violencia vividos durante la ola de manifestaciones, estas últimas con un interés general válido, pero infortunadamente sirvieron de escenario para catapultar aspiraciones políticas de quienes manejan discursos de odio y de diferencia de clases, aprovechándose de la necesidad del pueblo. De todo no queda solamente el recuerdo sino las consecuencias económicas nefastas para las empresas y emprendedores, que tuvieron que morir o sobrevivir. Los planes de reactivación económica son muy robustos y poseen componentes muy ganadores para todos los sectores donde se opere, el plan de vacunación ha sido un éxito, lo cual ha permitido que varios sectores se reactiven; la aparición de la variante Ómicron ha vuelto a ponernos en alerta, pues el número de muertes se ha incrementado recientemente y la incertidumbre que ronda a nivel mundial frente a su mortalidad, ha producido fuga de capitales hacia activos más seguros en economías más estables, lo cual ha depreciado nuestra moneda frente al dólar. Si a todo esto le sumamos la incertidumbre generada por las próximas elecciones presidenciales, pareciera que podríamos estar enfrentados a una eventual mayor depreciación, sobre todo cuando el candidato de izquierda puntea en las encuestas. A nivel local estamos viviendo una época de optimismo al ver el desarrollo de las promesas de campaña y se vienen proyectos muy importantes como el sistema de transporte masivo que marcará un hito en nuestra región. Vemos que a nivel departamental también ha habido desarrollo de iniciativas de internacionalización de productos locales, apoyando enormemente el desarrollo de negocio y sirviendo como vehículo para llevar a las empresas locales a un siguiente nivel. Como región tenemos todo para ser grandes y exitosos y se podría decir que hay un panorama esperanzador que contrasta con el temor nacional de tener en el poder a alguien que no represente los intereses de quienes creen en la libre empresa; al final de la historia se cree que la presidencia podría ser para cualquiera, pues se dice que sus opositores votarían en su contra. Es realmente triste escuchar esto e incluso tener que estar de acuerdo, lo ideal sería acabar con tanta polarización y odio, invitando al diálogo y a la concertación, construir puentes y elegir a quien tenga la capacidad de liderar el país con criterios de equidad, eficiencia, legalidad y transparencia. Los discursos populistas no son más que eso, solo discursos, a la hora de ejecutar se quedan cortos y necesitamos darle continuidad a lo que ha funcionado bien, generar confianza inversionista, desarrollar cada vez más programas sociales, continuar con los programas de educación y alimentación que existen, apoyar a las empresas para que sobrevivan, crezcan, generen empleo, desarrollar industrialmente nuestro agro, continuar el camino hacia la protección de nuestro ecosistema como por ejemplo lo que ocurrió con las Islas Galápagos esta semana y, en general, recuperar la fe por nuestra patria retirando toda contaminación representada en noticias falsas, agresiones e incitaciones a la violencia. Este año nos reta a ver más hacia adentro que hacia afuera, actuar en coherencia, ahorrar, no caer en la trampa del odio y confiar en que se puede construir un país solidario, unido y libre de corrupción, odios e ineficiencias.