Políticos buscan el voto joven por el camino equivocado
Una de las razones más importantes que motivan el descontento juvenil con el aparato político colombiano es el rechazo a entablar relaciones clientelistas para acceder a un cargo, trabajar con una organización política y recibir un aval.
La última Encuesta de Cultura Política del Dane reveló que el 48,2% de los jóvenes se sienten insatisfechos con la democracia en Colombia. Entre más conectados estén, mayor es la desconfianza ante los candidatos y los partidos, debido a la posibilidad que tienen de investigar, comparar e inferir sobre sus preferencias.
Para algunos partidos políticos resulta fácil indagar - en época electoral - sobre los intereses de los jóvenes y lanzar de repente propuestas relacionadas con la protección del medio ambiente, los animales y el respeto por las libertades; olvidando que para ellos lo más importante es la coherencia con los hechos que pueda llegar a tener un candidato durante años atrás y no solo en campaña.
Es por esto que los jóvenes no se sienten bien representados, y además, sienten que las instituciones visibles de las regiones no responden a sus expectativas debido al papel electoral que ocupan, dejando en un segundo plano el motivo para el cual fueron creadas.
La deuda de la clase política colombiana con los jóvenes es muy alta. Para ponerse al día con ellos, más que propuestas “sonoras”, se requiere un verdadero interés en construir una relación de confianza con una generación endeudada con créditos educativos, que tiene la tasa de desempleo más alta y con pocas oportunidades con el estado.