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Ibagué: menor desempleo y desigualdad

Pocos pueden mostrar buenos resultados ante un entorno retador y ese 13,8% de desempleo significa eficiencia y ejecución impecable de estrategias y planes de desarrollo económico.
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Ecos del Combeima
2 Mar 2022 - 9:31 COT por Ecos del Combeima

En nuestra ciudad, a pesar del permanente interés de algunos por desconocer los avances y de utilizar situaciones cuyo origen es estructural para acusar a la administración y así validar su discurso previo a elecciones, no se puede desconocer que, aunque aún estemos en emergencia producto de la pandemia y el mundo entero se impacte por el conflicto entre Rusia  y Ucrania, en Ibagué siguen pasando cosas buenas,   esta vez  no son noticias enfocadas en el deporte o la cultura, sino también en materia de desarrollo económico  y concretamente en materia de   desempleo. Es de aplaudir que nuestra ciudad ya no aparezca en los primeros lugares de desempleo, pues desde el 2009 hemos visto cómo nos hemos movido dentro de los primeros 7 lugares en tan preocupante indicador.

Los recientes resultados nos ubican en el puesto 12, con lo que se evidencia un importante avance que no se había visto en la historia reciente y, pese a que aún tenemos una brecha importante por cerrar, pues las mujeres presentan un porcentaje de desempleo superior frente a los hombres, no podemos desconocer que nuestra economía ha venido creciendo y se empieza a evidenciar una menor desigualdad debido a que el crecimiento económico va acompañado de menores índices de desempleo.

Se estima que por lo menos se incrementaron 10.000 puestos de trabajo en Ibagué y hay que tener en cuenta una realidad y es que Ibagué soporta la carga generada por la masiva llegada de jóvenes a estudiar, procedente de otros municipios, que al graduarse, no encuentran posibilidades de ubicarse laboralmente en sus municipios de origen, lo cual  significa que se suman a la población activa para trabajar de la región; en otras palabras, ubicarnos en el puesto 12, teniendo un incremento significativo en la población activa para trabajar, los efectos negativos en la economía por el cierre masivo de establecimientos de comercio, incremento de inflación, devaluación de nuestra moneda frente al dólar y en general todo lo que implicó la pandemia para la economía, es un hecho que bien vale la pena resaltar, reconocer, aplaudir y divulgar.

Pocos pueden mostrar buenos resultados ante un entorno retador y ese 13,8% de desempleo significa eficiencia y ejecución impecable de estrategias y planes de desarrollo económico. No olvidemos que, al iniciar este gobierno, sin pandemia, nos ubicábamos cerca al 19% de desempleo y que, durante el gobierno anterior, no salimos del top 10 de desempleo en Colombia y en casi todas las mediciones nos ubicábamos en tasas de desempleo superiores a la actual, existía una menor población en la ciudad y NO HABIA PANDEMIA. Aquí encuentran un comparativo interesante: 

https://www.ecosdelcombeima.com/ibague/nota-152403-jaramillo-recibio-ib…

Los efectos económicos de los aislamientos a nivel nacional fueron desastrosos y la pobreza extrema creció considerablemente, así como decreció la economía y se incrementó el desempleo. En Ibagué ya empezamos a ver crecimientos, menor desempleo, reconocimiento nacional e internacional en materia cultural y deportiva y un horizonte prometedor que augura desarrollo porque viene la ejecución de importantes obras de infraestructura y de proyectos de inversión. Tenemos la alternativa de ubicarnos en la orilla del diagnóstico, el pesimismo y la crítica, porque es bien sabido que es más fácil diagnosticar, o de sumar y reconocer que, pese a que nuestra economía tiene enormes retos, tenemos aún recursos, planes, una ciudadanía dispuesta a aportar y una administración local y departamental dispuesta a actuar. Tenemos la opción de cambiar el eterno discurso del no se puede y de observar desde el déficit para empezar a observar desde la abundancia, el optimismo, expresando o verbalizando lo bueno que pasa en nuestra región.  

Nadie puede desconocer que tenemos un alcalde que trabaja de sol a sombra, presente en todos los escenarios que requieren su intervención y que luego de dos años de arduo trabajo con una pandemia atravesada, empezamos a ver los frutos de su empeño y compromiso con la ciudad. Trabajar aliado con Orozco ha sido también de gran beneficio para nosotros, pues vemos una verdadera articulación que se traduce en desarrollo y progreso.

Desde que se aprobó el aborto hasta las 24 semanas de gestación y se inició la invasión rusa a Ucrania, los medios de comunicación han destinado sus diferentes espacios para informar todo lo relacionado a estos dos tristes eventos. Es prácticamente imposible sentir tranquilidad sabiendo que, sumado a las tragedias propias de la vida, en este momento hay una huida masiva de familias enteras en Ucrania que, con su vida empacada en una maleta, corren hacia países vecinos para salvar sus vidas. La valentía y el patriotismo de quienes se quedan defendiendo su nación, contrasta con el dolor de la separación y la incertidumbre por lo que vendrá. A esta hora, mientras leen estas líneas, miles de niños y mujeres caminan largas distancias en medio del inclemente frío hacia países que les esperan como refugiados. Empiezan a sentir hambre, dolor, miedo y la sensación de perder a sus padres, hermanos, hijos o abuelos a causa de una guerra desproporcionada, inconveniente e injusta. ¿Qué guerra es justa? Un presidente que a diferencia de lo que se podría ver en estas épocas, empuña el arma, se niega a salir y defiende su territorio mientras conmueve al mundo.

La pandemia hizo lo suyo en la vida de todos y ahora esta guerra aparece como la cereza del pastel. Qué ironías, el mundo entero clama por paz y pareciera que tenemos que ver un Hitler contemporáneo haciendo de las suyas iniciando una guerra con la absurda justificación de mantener la paz en su territorio. Responder podría generar un ataque nuclear y no hacer nada, nos convierte en espectadores y cómplices de crímenes de guerra, injusticias y violaciones de derechos humanos. Dejar que acaben con un líder y su pueblo para satisfacer egos y calmar miedos.  

Es absolutamente reprochable pensar que es un evento aislado que no tendrá repercusiones en nuestro país y que enfocarse en temas internos es excluyente con expresar solidaridad con el pueblo ucraniano. De nuevo Petro con su discurso incendiario cargado de odio, demostrando su poca empatía y su incoherencia. Por todo esto, ante un panorama tan Dantesco a nivel mundial, por lo menos en nuestro territorio podemos ver que avanzamos, progresamos, se nota el trabajo, la empatía y la buena vibra. Que lo feo que ocurre afuera, nos motive para mantener y mejorar lo bueno que ocurre adentro. No nos desgastemos en copiar discursos que invitan al odio y la división, más bien divulguemos lo bueno que pasa en Ibagué, pero primero hay que saber qué pasa y para esto hay que acudir a la fuente y no al “influenciador” o al político que desinforma.

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