No es expropiación, es urgencia de la reforma pensional
A propósito del debate presidencial que adelanta actualmente Colombia, se pone a discusión de la opinión pública, la reforma posible al sistema pensional, el cual ha sido aplazado y en ocasiones ignorado por los gobiernos, sin embargo inquieta qué la percepción de los colombianos es que muy pocos logran acceder a este beneficio prestacional al final de sus días y por el contrario, es un rentable negocio para los fondos privados.
Debemos recordar que tenemos un régimen público pensional o de reparto de prima media con prestación definida y otro régimen de capitalización privado definido de ahorro individual con solidaridad, ambos con características totalmente distintas, siendo el primero el que privilegia con el beneficio de subsidios con una tasa de reemplazo del 65% sobre el promedio de los últimos 10 años y el segundo de carácter privado qué permite el ahorro individual con 1150 semanas y un capital que por lo menos alcance el 110% de salario mínimo para poder pensionarse, obviamente dejando un valor de la pensión muy por debajo de lo que permite el fondo público que está subsidiada. Debemos reconocer que los fondos privados de pensiones logran un lucrativo negocio con los dineros de los cotizantes, pues a parte de poder invertirlo en los negocios privados de los mismos dueños de los fondos, logrando cierre financiero incluso de obras públicas ejecutadas por ellos mismos, también obtienen grandes ganancias, como lo describe el doctor Salomón Kalmanovitz en su columna del espectador del 2 de marzo de 2020 donde dijo:
Los fondos privados de pensiones y cesantías constituyen uno de los mejores negocios del mundo. Sin mover un dedo, mensualmente les llueven $3,3 billones de utilidades. Son dueños de una vaca lechera de ubre portentosa. No informan de los portafolios en que tienen invertidos los ahorros, no consultan a sus clientes por si quieren escoger inversiones de alto, mediano o bajo riesgo, pero a todos le abonan los intereses más bajos posibles. https://bit.ly/3L3SWgF
La problemática inicial que obliga a asumir el tema con seriedad, son las cifras del Presupuesto General de la Nación para la vigencia 2022 que de 352 billones de pesos apropiados, se tiene que dejar para atender el sistema pensional alrededor de 52 billones de pesos, creciendo de una forma exponencial el valor con respecto al año anterior 2021 que se acercaba a los 43 billones de pesos, generando una alarma del aumento de un año al otro, teniendo en cuenta las precarias condiciones financieras actuales. Ante la anterior realidad presupuestal, las agremiaciones financieras y voceros de los fondos privados han presentados diversas propuestas, que van desde acabar con Colpensiones o en otros casos aumentar la edad de pensión de los hombres que actualmente está en 62 años y en el caso de las mujeres de 57 años subirla e igualarla a la de los hombres, también proponen aumentar las 1300 semanas de cotización que se exigen en el sector público.
Parte del problema también está en qué la mayoría de los cotizantes actualmente que se acercan a un poco más de 8 millones en su mayoría, están aportando a los fondos privados de pensiones, siendo un porcentaje inferior el que actualmente está pagando su cotización al fondo público y esto genera el desequilibrio financiero al Estado, qué tiene que completar de las arcas públicas el faltante de efectivo para avanzar en el pago de las pensiones.
Parte de la responsabilidad nos obliga a asumir el tema pensional con mucho sigilo, pues pretendo presentar una serie de recomendaciones personales sobre lo que pienso que deberíamos hacer los colombianos, sin ser camisa de fuerza, pero que contribuyen el debate amplio, transparente y libre sobre ese tema tan importante.
Lo primero que tenemos que decir es que dentro de la sana lógica y lo más conveniente para cualquier ciudadano que pretenda obtener su pensión, lo más beneficioso para obtener un valor de una mesada pensional acordé al esfuerzo realizado durante su vida laboral, es estar en un fondo público de pensiones y la invitación que uno haría, es que la mayoría de colombianos qué les falten más de 10 años para completar la edad de pensión, mantengan su filiación en un fondo público y en caso de estar en un fondo privado, le es aconsejable pasarse al fondo público y esta forma tener un valor de la pensión subsidiada con una mejor cuantía a lo que lograría en un fondo privado. Esto contribuye además en fortalecer el fondo público, en la medida que aumentamos los cotizantes de Colpensiones y así quitarle un peso importante al presupuesto nacional.
Lo segundo que deberíamos reformar, previos estudios económicos actuariales, es la tasa de reemplazo de aquellas personas que superen más de los 10 salarios mínimos se les aplique una tasa de reemplazo distinta a la que se le aplica a los demás cotizantes, es decir que no sea la del 65% del promedio de los últimos 10 años, sino que se bajara una tasa de reemplazo pensional siquiera un 50% de aquellas pensiones de mayor cotización. Lo anterior, teniendo en cuenta que las pensionales más altas en Colombia tienen subsidios millonarios.
Lo tercero que proponemos es una reforma impositiva dentro de la solidaridad pensional, para fortalecer el fondo público de pensiones administrado por Colpensiones, que consiste en establecer una carga tributaria adicional para aquellos pensionados actuales de más de 10 salarios mínimos, que son los que más subsidio han recibido el Estado, para capitalizar el mismo fondo público.
Otra medida necesaria para fortalecer el fondo público de pensiones es permitir qué parte de los recursos de las cotizaciones los pueda invertir en actividades de bajo riesgo para obtener una rentabilidad como lo hacen actualmente los fondos privados, esto permitiría que el dinero del fondo público de pensiones puedo obtener ganancias adicionales en beneficio de los pensionados.
Con lo anterior solo pretendo abrir el debate de forma seria y no apasionada, asumiendo con mayor responsabilidad la discusión sobre las reformas necesarias al sistema pensional, urge realizar los estudios financieros, económicos y actuariales para tomar las mejores decisiones en el próximo gobierno, pues el tiempo exige responsabilidad para evitar el colapso del sistema.