La disyuntiva presidencial
Estas elecciones presidenciales, quizás, han sido de las más polémicas de la historia colombiana. Esto pasa por varias razones: por un lado tenemos las redes sociales, que cada vez toman mas fuerza en cuanto a difusión y debate; por el otro, está demostrado el interés que tiene la gente por la elección de su presidente, convirtiéndola en una decisión de opinión por excelencia, y por último, quedó en evidencia que las estructuras o maquinarias políticas no son determinantes en esta clase de comicios.
Ahora, después de los resultados obtenidos el pasado domingo, Colombia quedó ante la disyuntiva de escoger entre dos candidatos controversiales y que se autodenominan ser el cambio que necesita el país.
Gustavo Petro, desde hace unos buenos años ha sido el líder mas representativo de la izquierda, Alcalde de Bogotá y Senador de la República en repetidas oportunidades; él plantea un giro de 180° grados a la forma en la que se ha administrado la nación, incluso con propuestas que parecen un salto al vacío o casi irrealizables, como la reforma tributaria que lograría recaudar 50 billones de pesos. Sus múltiples campañas han tenidos diversos contrastes y matices; por ejemplo después del domingo, se ha mostrado ser un hombre más mesurado, y conciliador, lejos de la altivez, arrogancia y radicalización de hace unos días; y ni que hablar de sus seguidores, que llevados por el fanatismo, disparan cual escopeta de perdigones a todo el que no esté de acuerdo con ellos, tildando a sus contradictores de uribistas, paramilitares, brutos y demás. Tal vez, es la misma barra brava del petrismo su propio talón de Aquiles, pues ahuyenta a nuevos adeptos que quieran llegar a su redil.
Además de curioso es paradójico el actual momento de la campaña del petrismo, porque si bien es cierto ganaron en la primera vuelta con un poco mas de 8 millones de votos, ellos se sienten perdedores y también perdidos, y en ese sentido va su actitud.
Por otra parte está Rodolfo Hernández como segunda opción. Realmente creo que se volvió un fenómeno político inexplicable. Su único antecedente en lo público fue ser Alcalde de Bucaramanga; es el dueño de un estilo muy particular: sin sedes de campaña, sin equipos políticos, hasta sin un programa claro de gobierno, ya que cuando se le pregunta por temas específicos de salud, educación, económicos o de cualquier otra índole, su respuesta es la misma, sacar a los ladrones y corruptos de los gobiernos; y eso esta bien, la corrupción ha sido uno de los más grandes males de nuestra historia, sin embargo, si pretende que los que no votamos por él en la primera vuelta lo hagamos para la segunda, tendrá que proponer con ideas concretas cuales son las soluciones que va a materializar si logra Presidente de la República, pues con el solo sentimiento antipetrista no suficiente.