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La encrucijada política más compleja en la historia del país

El país se debate peligrosamente entre la democracia, la dictadura y la incapacidad. Esta situación sui géneris nos reta como ciudadanos a tomar la mejor elección pensando en el futuro.
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Ecos del Combeima
7 Jun 2022 - 12:17 COT por Ecos del Combeima

Colombia habló y habló muy claro el pasado domingo 29 de mayo, donde los grandes ganadores de la jornada fueron la opinión y el cansancio con la clase política tradicional. Hoy el candidato Rodolfo Hernández, es quien recoge el voto de inconformidad y de hastío por las dos orillas que han dividido al país; la izquierda y la derecha. 

Si se quiere ver de esta forma, la factura de cobro a la polarización se recogió en primera vuelta. Gustavo Petro, quien se había mostrado como opción de cambio, paradójicamente es hoy quien representa lo tradicional, mientras que Hernández es una expresión genuina de los colombianos que buscan un verdadero cambio. 

Ahora bien, que el ingeniero bumangués de 77 años tenga la capacidad para orientar los destinos del país, es motivo del debate antes de la segunda vuelta el 19 de junio. Colombia, atraviesa difíciles momentos y los problemas estructurales que afectan a el grueso de la población están sin resolver. Debe entonces él dar a conocer con precisión sus propuestas, explicarlas y justificarlas financieramente, pues el discurso anticorrupción que ha liderado y del cual todos estamos de acuerdo, no es suficiente para convencer a más de 5 millones de nuevos votantes que necesita para ganar. El exceso de populismo le puede jugar una mala pasada en las urnas. 

Por su lado Petro, debe tratar de romper la imagen con la cual lo concibe la mayoría de los colombianos, exponer sus propuestas con mayor claridad, sin tantos tecnicismos, que a veces confunde y tener mayor sintonía con la gente.  Es innegable que hay miedos alrededor de lo que podría ser su mandato presidencial y por sobre todo preocupa el grupo de políticos que lo acompañan con estrecha cercanía y que contradice en gran parte su discurso anti establecimiento. 

Estamos quizás en la encrucijada política más compleja en la historia del país, muchos afirman que hay que votar por el menos peor, otros aseguran que lo harán en blanco y otros más, aún no deciden su intención de voto. 

El país se debate peligrosamente entre la democracia, la dictadura y la incapacidad. Esta situación sui géneris nos reta como ciudadanos a tomar la mejor elección pensando en el futuro de un país que necesita urgentemente profundas reformas para ayudar de verdad y a través de políticas públicas serias a los más pobres, a los niños, niñas y adolescentes, a los ancianos, a las mujeres, a los discapacitados, es decir iniciar por la fundamental que no es otra cosa distinta a saldar la histórica deuda social con el país. 

El voto es nuestra herramienta constitucional que como ciudadanos debemos utilizar de la mejor manera. El voto presidencial, se reviste de unas características especiales, diferentes a otras elecciones, por ello, la inteligencia, la capacidad de análisis y el sentido patrio, deben ser los pilares de orientación en la intensión de elección de cada colombiano. 
Que el veredicto irrefutable de las urnas indique el camino, ojalá el mejor, para avanzar como país.

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