Todos hablan de reformas: ¿la del Congreso para cuándo?
Ayer tomó posesión el nuevo Congreso de la República, que conformado por Senadores y Representantes a la Cámara, harán control político, debatirán y aprobarán las leyes que nos regirán por los próximos cuatro años.
El Congreso es una de las instituciones del Estado que más desprestigio tiene ante la opinión pública; la desconexión con la realidad del país al no presentar iniciativas que realmente den soluciones a nuestros problemas y la pasividad con la que han defendido nuestros intereses, les ha merecido esa desaprobación. No obstante, para el periodo legislativo que inició ayer, se cuenta con el congreso mas renovado y con mayor diversidad política de los últimos tiempos; además, con la elección de la mesa directiva, se mostró la disposición de acompañar al gobierno del Presidente Petro con una aplastante mayoría, de la que se espera, le de impulso a todas las reformas que pretende hacer el gobierno entrante y de las cuales está expectante toda la sociedad colombiana.
Sin embargo, antes de empezar a tramitar la reforma agraria que trae consigo una fuerte intensión de redistribución de tierras o de abordar la reforma a la salud que debe plantear que va a pasar con las EPS, el Congreso tendría que pensar, por primera vez en su historia, en auto reformarse.
Sería inocuo pensar, que este congreso le dará un vuelco a las esperanzas de los colombianos si el cambio no empieza por casa. Ya fue suficiente, que sigan en la gaveta temas tan importantes como la reducción del numero de congresistas, disminución de las unidades técnicas legislativas UTL, de salarios, viáticos de viaje, seguros de vida y demás gastos de funcionamiento.
A manera de referencia, el presupuesto del Senado y la Cámara en el periodo 2018-2022 superó los 2,8 billones de pesos. Solo para este año, el presupuesto de las dos cámaras supera los 630.000 millones de pesos, eso significa casi el 80% del presupuesto que tiene la ciudad de Ibagué.
Asi las cosas, el congreso tendrá que enviar un mensaje claro de transformación, porque más allá de las componendas o acuerdos, el país sí necesita unas reformas estructurales que nos permitan avanzar en la vía del desarrollo y recuperar la confianza institucional; porque si el colombiano de a pie, sigue creyendo que los privilegios son para unos pocos, loa ilusión acabar con la división y la polarización que existe sería inútil, sobre todo cuando hay 25 millones de personas siguen aguantando hambre.
Entonces, todos hablan de reformas. ¿La del congreso para cuándo?