El papel de la comunicación en la contaminación
Siempre hemos creído que la contaminación le corresponde exclusivamente a la fabricación de productos, al transporte y a la extracción de minerales. Obviamos que los insumos publicitarios de las estrategias offline contaminan; que los sitios web emiten CO2 gracias a la alta carga de datos, y que no comunicar de forma consciente también convierte a las industrias creativas en agentes contaminantes.
El planeta está comprometido a limitar a 1.5ºC el calentamiento global. Este objetivo no obedece necesariamente a la última cumbre COP 26 de Glasgow, ya es una promesa incumplida del acuerdo de París.
Una de las razones para que la meta siga estando lejana, es que la gran mayoría de actores de la sociedad no se están involucrando con decisión. Siguen existiendo discursos altamente populistas y acciones con muy bajo alcance e impacto.
Las empresas y los ciudadanos tenemos un rol decisivo desde nuestra forma de comunicar; solo hace falta convicción. En primer lugar, darle paso a los sitios web sostenibles, a cambio de hostings tradicionales que requieren grandes cantidades de energía, contribuiría a reducir el consumo de energía tradicional. Como segunda medida, el diseño de campañas pedagógicas, activistas o con propósito, deben ser parte del día a día, y no narrativas ligeras para lucir bien; un consumidor mejor informado, contamina menos. Una tercera alternativa consiste en reducir, reciclar y reutilizar materiales impresos que se emplean en publicidad convencional. Poco o nada se está haciendo al respecto.
La preocupación por las nuevas generaciones, los ecosistemas y la calidad de vida actual, no puede seguir siendo moda, debe ser un acto de comunicación genuino y consciente.