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Enfermedad diarréica normativa

El concepto de SALUD ha sufrido una gran evolución en lo transcurrido de la historia humana. Dependiendo del contexto histórico, social y cultural, así como los avances en medicina, la salud se entendió y aplicó de formas diferentes.
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22 Nov 2022 - 11:43 COT por Ecos del Combeima

Los primeros años de los que se tienen registros estuvieron influenciados por un pensamiento primitivo de carácter místico religioso basado en la creencia que una enfermedad era el producto de un castigo divino, y por lo tanto no era necesario buscar causas. Luego los egipcios introdujeron la necesidad de la higiene personal y publica. En la medida que se fueron introduciendo las investigaciones, fueron apareciendo las tecnologías y cambiando el concepto de enfermedad. 

Actualmente se reconoce a nivel mundial el concepto de salud de la OMS (Organización Mundial de la Salud) como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Colombia, por supuesto que también ha sufrido una evolución en su modelo de salud. Anterior al año 1993, los servicios médicos hospitalarios se prestaban a través de tres escenarios: Medicina pre pagada, el Seguro Social para empleados públicos, y la red de hospitales públicos que atendían de “caridad”; también existían las Clínicas privadas para la atención particular. Finalmente, la cobertura de servicios de salud hospitalarios tan solo alcanzaba el 28%. Existía un Estado con monopolio de la salud, altísimos niveles de corrupción y clientelismo, con una prestación deficiente en calidad, largas colas y servicios cancelados frecuentemente. Los pobres no podían exigir servicios y se veían obligados a ser atendidos en la red publica de “caridad”.

Para la Atención de salud publica existía el Ministerio de Salud con una dirección de campañas directas responsable de los programas del control y erradicación de la malaria, dengue y otras enfermedades; una dirección de epidemiologia responsable del estudio y vigilancia de las enfermedades y de las actividades de promoción y prevención; una dirección de salud ambiental responsable de las actividades de prevención y control de los factores ambientales, alimentos y medicamentos; y una dirección medica con responsabilidad en los programas de atención en salud, materno infantil, vacunación, crónicas, etc.  Finalmente, toda la salud publica era un desastre con altas incidencias en enfermedades prevenibles. 

Los altísimos niveles de corrupción, las bajas tazas de cobertura, las dificultades en el acceso a los servicios medicos y la altisima prevalencia de enfermedades infecciosas prevenibles, entre otras, fue suficiente motivación para crear a través de la ley 100 de 1993 el sistema general de seguridad social en salud en Colombia. 1995, año que entra en vigencia la ley 100, sin duda alguna marcó diferencia en dos periodos: un antes y un después de la ley 100. 30 años después es indiscutible los logros alcanzados en cobertura, aseguramiento, acceso, promoción y prevención, mortalidad y morbilidad. El actual sistema de salud colombiano tiene reconocimiento internacional y es envidia de muchas naciones del primer mundo. 

Nuestro enfermo Estado sufre de diarrea legislativa, se hacen leyes y normas reglamentarias por doquier. Escuché al ex fiscal Alfonso Gómez Méndez decir que Colombia sufre de “fetichismo normativo” y “esquizofrenia institucional” manifestado por una excesiva regulación lo que genera una enorme inestabilidad Jurídica. Desde la ley 100 de 1993 a la fecha se han aprobado tal cantidad de normas que se volvió obligatorio una línea de profesionalización en la materia. El sistema general de seguridad social en salud nació como una justa y necesaria causa, pero su implementación la ha vuelto engorrosa, costosa, paquidérmica e ineficiente. 

El aumento de redes de prestación de servicios de salud auto sostenibles financieramente con la venta de servicios, provocó un afán desenfrenado de transformar el acto medico en una factura que luego se volverá dinero, sin importar baluartes hipocráticos como la ética medica. Al final lo mas importante es aumentar la facturación. Los hospitales y Clínicas se vieron obligados a robustecer su área administrativa por encima de su área asistencial. Gerentes, subgerentes, financieros, abogados, facturadores, auditores, secretarias y asistente del asistente, son hoy día un gran porcentaje del personal en instituciones de salud; por supuesto que la situación es provechosa en los hospitales públicos que sirven de fortines burocráticos electorales.

Las EPS (Entidades Promotoras de Salud), creadas con la finalidad de administrar los recursos y garantizar el aseguramiento y el acceso, poco a poco se fueron desdibujando hasta convertirse hoy día en la primera causa de mortalidad en enfermedades que requieren rápidos diagnósticos e inicio de tratamientos. Con robustos costos administrativos, perversos y corruptos intereses individuales, terminaron por no cumplir (excepto casos puntuales) su razón de ser. 

Con la ley 100 y sus decretos reglamentarios la SALUD PUBLICA también sufrió grandes cambios; desaparecieron los responsables directos de las campañas directas incluyendo vacunación, control de malaria y dengue, control de enfermedades de transmisión sexual. Como plan de beneficios se creó el Plan de Atención Básica (PAB) que fue remplazado por el Plan Nacional de Salud Publica (PNSP), y luego por el Plan de Salud Publica de Intervensiones Colectivas (PSIC) creado por la ley 1122 de 2007. En la actualidad son los entes territoriales quienes elaboran sus propios planes siguiendo los lineamientos definidos por el Ministerio de Salud. La ley 1438 de 2011 creo el plan decenal de salud publica definiendo prioridades, metas, responsabilidades y actividades a realizar por el gobierno nacional y los entes territoriales entre 2012 y 2021. La aplicación de las normas ha sido mas bella en los informes de Gesti+ó que en los resultados de los indicadores; las acciones de salud publica han sido utilizadas con fines corruptos, burócratas y políticos mas que con fines nobles. Aunque hoy día estamos mucho mejor que anterior al 1993, nuestros resultados nos ubican en posiciones poco ventajosas frente al mundo. 

A pesar que Colombia es hoy el país de América Latina que más gasta en salud como porcentaje del PIB (más del 6%), sus resultados en términos de calidad y satisfacción de usuarios son similares a los del promedio de la región. 

La Ley 100 ha cumplido con gran parte de los desafíos que imponía; la cobertura hoy es del 95%, hay mayor acceso de la población a los servicios de salud, mejoras en indicadores de vacunación, mortalidad infantil y la niñez, y mejor percepción de los individuos sobe su estado de salud. Sin embargo, es indiscutible que la evolución del sistema de salud debe continuar y avanzar hacia el cumplimiento de la definición de salud planteada por la OMS: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. 

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