Carta abierta al Niño Dios
Hace dos años, en mi habitual columna publiqué:“Carta abierta al Niño Dios - Parte III”, como continuación de la carta que le hice al Niño Dios en el año 2019, y sí, es al niño Dios, porque aún me resisto a cambiar de tradiciones y costumbres, así que el papá Noel aquí no tiene cabida. Con resignación me doy cuenta que las peticiones que hice no se cumplieron, la razón la debe tener la canción: “Será, que tú hiciste algo malo y el niñito lo supo, por eso no los trajo”.
Entonces, decidí volver a enviarle la carta por cuarta vez con los mismos deseos, ya que están más vigentes que nunca, con la esperanza que en el 2023 sean una realidad:
Querido niño Dios, quiero enviarte esta petición por mi querida Ibagué, la ciudad que tanto necesita de tu intercesión. Te pido por su seguridad, intercede por nosotros ante los malhechores que diariamente atentan contra la tranquilidad y las personas de bien de esta ciudad, para que no sigan robando y asesinando en nuestras calles y de paso, a la Policía, para que logre ser más efectiva y contundente al combatir la delincuencia.
Te pido por nuestra movilidad, los trancones se han convertido en el pan de cada día y ya se necesitan acciones más allá del pico y placa, como por ejemplo, que se se realice alguna de las importantesconstrucciones que mejorarían ostensiblemente el desesperante tráfico ibaguereño: El repartidor vial de la calle 60 con carrera 5, el de la calle 25 con Guabinal o el de la calle 60 con Ambalá. Ilumina, divino niño, a quienes aspiren a ser los primeros mandatarios de la ciudad, para que dentro de sus propuestas estos temas sean prioridad.
Te pido por nuestro país; en donde continuan las masacres, con una economía estancada y nos gobiernan con contradicciones como: la reforma tributaria, la compra de los aviones, el escándalo del ICBF o como acabar con las EPS.
Por último, te pido por todos los ibaguereños para que se sientan orgullosos de haber nacido aquí y que, al hacerlo, la quieran y actúen con cultura y conciencia ciudadana. Danos un poco de aquello que en exceso les has dado a los paisas, que de eso saben de sobra.Todo esto, te lo pido Niño Jesús, para que por los méritos infinitos de tu infancia consueles a este país y a esta ciudad agobiada y doliente.
Con toda devoción, José Adrián Monroy Tafur.