Desmonte gradual
La formalización del empleo público reglamentado en la Circular 100-005 2022 del Departamento Administrativo de la Función Pública-DAFP y la ESAP., obligará a los más connotados jefes políticos del país a reaccionar frente al llamado del gobierno central para el desmonte gradual y sistemático de todo un ¨Ejercito Burocrático¨ de aproximadamente 868.000 miembros, soportado en 911.000 contratos de prestación de servicios en todo el país, donde algunos de sus miembros más ilustres tienen hasta 3 contratos con diferentes entidades y modalidades. Inicia pues en Colombia un nuevo proceso de negociación, pero esta vez con algunos padres de la patria que hoy hacen mayoría en senado y cámara, los mismos que con su sabio saber y entender soportan la gobernabilidad de la nación. Tarea nada fácil.
Desmontar la estructura más grande y jerarquizada que tiene hoy el país podría demorar años, pues cuantiosos miembros tienen injerencia directa sobre el porvenir de su propia comunidad y de ellos depende muchas veces hasta el visto bueno de una cita médica o un simple trámite municipal; son estructuras dispuestas a todo para mantener su corbata bien puesta, sin darse cuenta que es precisamente esa condición de temporalidad la que los oprime y oprime su comunidad. Para fortuna de lo público, ese direccionamiento gubernamental eliminará compromisos burocráticos y dará paso a la meritocracia, la formalización laboral, estabilidad contractual, dignidad profesional y la eficiencia en la institucionalidad administrativa.
El condicionamiento burocrático ante un jefe político implica el dejar hacer y dejar pasar facilitando muchas veces el desgreño administrativo sin honrar la trasparencia como condición en el manejo de los bienes públicos. Desmontar semejante plata-forma pareciera imposible, pues difícil siquiera pensar en privar a los clanes y gamonales políticos del favor que presta un cuerpo burocrático tan grande y supeditado y de las mieles del poder que ello les genera. Favores políticos que hipotecan conciencias y promueve la inestabilidad laboral en la función pública.
No se podría estar en contra de la dignificación laboral y el fortalecimiento misional de las organizaciones administrativas y de su sistematización para hacerlas mas eficientes, austeras y cercanas a la gente. Pero esto es un factor secundario para el clientelismo y apetito burocrático que los acompaña, ellos siempre aprovechan la fragilidad del sistema para consolidar su dominio y perpetuarse el poder. Por ello y después de esta decisión gubernamental, se tendrá que poner la lupa sobre entidades del orden municipal y departamental, entidades descentralizadas, corporaciones autónomas, agencias, institutos, hospitales, universidades y otras como el SENA, ICBF y la misma ESAP, y muchas otras que son el fortín político de coroneles y generales de la política colombiana.
Abandonar esas costumbres no es su estilo y estos jefes colocarán muchas condiciones para avanzar en este sentido. La concertación hasta ahora comienza y ya veremos como los caciques políticos interpretan ese instructivo gubernamental y el valor que le darán a la vocación de estabilidad laboral que inspira esta circular.
Sin lugar a duda ha sido una de las mejores decisiones tomadas en los últimos tiempos, pues además de dignificar el oficio público, inicia el desmonte gradual de esos ¨ejércitos burocráticos¨ hechos solo para servir a clanes y gamonales, los mismos que malgastan y desangran sin compasión ni control el erario regional. Esta decisión administrativa de formalizar el empleo público pareciera ser la ¨Pimera Quimio¨ de muchas que se requieren para eliminar las células cancerosas de la corrupción y la burocracia, que engañan nuestro sistema político y atentan contra la democracia.