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¿Qué significaría para el Tolima tener alcalde mayor de Bogotá?

Tener un tolimense como alcalde de Bogotá sería la gran oportunidad para desarrollar, cerca a Ibagué, toda esa Infraestructura Logística Especial que reclama la dinámica económica distrital.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
10 Ene 2023 - 7:36 COT por Ecos del Combeima

Algunos como siempre y sin pensarlo dos veces citan el ¨depende¨. Pues sí, y sin lugar a duda depende mucho si ese alcalde mayor del Distrito Capital, además de ser tolimense, su mandato coincide con el de su mentor político en la Presidencia de la República. Si así fuese, la posibilidad de ese depende, sería mayor y mucho mejor.

Posterior a la Constitución del 91 y su régimen especial, Bogotá ha tenido como primera autoridad administrativos norteamericanos Enrique Peñalosa de Washington DC y Samuel Moreno de Miami Fl, un lituano Antanas Mockus, un boyacense Jaime Castro, un cordobés Gustavo Petro y dos nacidos en Bogotá, Lucho Garzón y Claudia López, pero ningún tolimense.

Casualidad o no, hoy en día también existe una ausencia absoluta de tolimenses en altos cargos del gobierno, ningún ministro siquiera viceministro; pero en cambio si podríamos llegar a tener el segundo cargo más importante de la nación, pues indudablemente el médico Guillermo Alfonso Jaramillo tiene todo para ser el próximo alcalde de Bogotá en plena presidencia de su amigo Petro. Y toma mayor relevancia cuando el tema es de vecindad y región, cuando Bogotá es sin duda una gran oportunidad para el Tolima, su gran mercado, y por supuesto el centro económico y político de este país.

Aunque como Rape Central no han avanzado en políticas territoriales ni en planes que los agrupe, sigue siendo el instrumento por excelencia para desarrollar conjuntamente proyectos de infraestructura que los integre como región.

Entonces, cómo no beneficiarse con un alcalde de Bogotá oriundo de estas tierras y amigo del Gobierno Nacional, o cómo no favorecerse con un alcalde mayor supliendo muchas de las necesidades capitalinas con gente, productos y servicios generados desde el Tolima. La gran oportunidad está precisamente en la cercanía y en su vía de cuarta generación que quizá es hoy el corredor vial mas importante del país, con un flujo aproximado de 25.000 vehículos promedio/día. Ello justifica de sobra desarrollar toda esa infraestructura logística especial de la que habla el Conpes 3982 y que la RAPE requiere con urgencia para facilitar su comercio, las comunicaciones y todos los servicios que implica esa articulación regional y nacional.

La clave está en promover desde allí desde Bogotá, la modernización logística de ese corredor vial necesario para el transporte intermunicipal y de carga por carretera, y también el aprovisionamiento de la terminal aérea Perales como terminal alterna al servicio distrital. Por ello es prioridad desarrollar la nueva Terminal de Transporte Público de Ibagué que sirva a la troncal vial y al centro urbano, ajustar al proyecto original la Terminal Logística de Carga del Tolima que facilite la redistribución de mercancía reduciendo tiempos y costos hacia y desde Bogotá, desarrollar la Gran Central de Abastos de Colombia que supla organizadamente esas 8.000 toneladas/día de alimentos que consume hoy Bogotá, y por supuesto, viabilizar la Zona Franca de Ibagué.

Carmenza Saldías como Consejera Regional en la primera administración de Mockus decía sin descalificar las estadísticas DANE, que los altos índices de desempleo en la región presionan negativamente la oferta laboral generada en Bogotá, y que por ello se debía incorporar una estrategia regional al desarrollo socioeconómico distrital, que ayudara a dinamizar ciudades intermedias y cercanas como Ibagué.

Tener un tolimense como alcalde de Bogotá sería la gran oportunidad para desarrollar cerca a Ibagué, toda esa Infraestructura Logística Especial-ILE que reclama la dinámica económica distrital y que podría estar generando por lo menos la tercera parte de los20.000 nuevos empleos que requiere con urgencia la capital musical.

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