Ojo a las elecciones regionales. El progresismo es miseria
Avanza a pasos agigantados con la expedición de reformas estructurales que cambiarán a Colombia, llevándonos a un punto de no retorno. Su narrativa de odio, soportada en mentiras con las que ha calumniado y ha corrido la línea ética como lo dijo su estratega digital Sebastián Guanumen, hoy Cónsul de Colombia en Chile, le hicieron merecedor de credibilidad de muchos que inocentemente votaron por él, pues no solamente se alimentaron de resentimiento y de las necesidades generadas con la crisis desatada por la pandemia, sino que creyeron en que sería posible, por ejemplo, obtener un empleo con el Estado, pues su promesa bandera fue precisamente empleo garantizado para todos los desempleados del país.
A pesar que muchos explicamos que esto era prácticamente imposible, no nos creyeron y hoy podemos ver que es una promesa incumplida más, pero al elector petrista parece no importarle aún. Petro llega al Palacio de Nariño con un cuestionado escrutinio, en donde gracias al pusilánime de Rodolfo Hernández, se nos impidió la posibilidad de un reconteo de votos. Tenemos un presidente que se abraza con dictadores que violan derechos humanos, que considera que construir vías de infraestructura como las vías 4G solo sirven a los grandes capitales, desconociendo por completo el impacto de las mismas en el desarrollo de un país, es capaz de nombrar una filósofa en una cartera tan importante como el Ministerio de Minas y Energía, sin sonrojarse la mantiene pese a las incontables brutalidades que expresa, pretende acabar con la exploración y explotación de petróleo, y a su vez comprarle gas a Venezuela y, como si fuera poco, en lugar de construir sobre lo que existe y funciona bien, pretende destruir el sistema de salud actual, devolviéndonos al anterior sistema; se le olvida al señor Petro que el actual sistema trajo una cobertura de salud casi que total y, en lugar de mejorarlo pretende eliminarlo.
No olvidemos que también pretende tomar todo el dinero de nuestros ahorros pensionales para copiar el modelo fracasado de Argentina, satanizando el actual sistema con mentiras, trayendo como efecto, que perdamos nuestro dinero y que huyan los inversionistas, acabando también con el mercado de capitales del país. Señor Petro: Está bien que quiera entregar una pensión a los adultos mayores más necesitados, pero no lo haga con nuestro ahorro. Bájele al gasto público, por ejemplo, evítenos el gasto de un ministerio de la igualdad, deje de nombrarle los amigos a su esposa y contrate gente competente y seguramente hallará la forma de subsidiar a esta población tan necesitada. De nada sirve que el Banco de la República suba las tasas de interés para controlar la inflación al desestimular el consumo, si por otro lado el gasto se incrementa vía burocracia y subsidios, porque al final de la ecuación, el consumo no bajará, como tampoco lo hará la inflación, pero sí se perderá el poder adquisitivo de la moneda.
Mientras genera noticias aparentemente buenas con una disminución del soat de un 50% aproximadamente, omite decir que la cobertura ante una reclamación será muy limitada. Prometió una reforma tributaria que pagarían los 4.000 más ricos y terminó gravando la canasta básica de las familias y generando inflación con el aumento de la gasolina. Literalmente, junto a su familia, no ha hecho más que fiestas con el erario público. No solamente han sido los numerosos viajes de él y de su esposa, sino toda una repartija burocrática para comprar conciencias y votos en el Congreso de la República, pues como era de esperarse, recibieron mermelada y votaron a favor su reforma.
Hoy se tienen perdidas las ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, en donde el desorden, la inseguridad y la corrupción están a la orden del día. Sus alcaldes progresistas y afines a Petro, destruyeron estas ciudades y van por Barranquilla y las demás ciudades del país en las próximas elecciones regionales. Es inadmisible que, teniendo el ejemplo de estas tres ciudades, no dimensionemos el grave daño que tendría Ibagué si llegara un alcalde avalado por Petro y afín a sus ideas. Una ciudad como la nuestra no aguantaría un alcalde progresista porque nuestras necesidades son enormes. Petro quiere un país impune y cada día iremos perdiendo esa libertad de movilizarnos porque el hampa se apoderará de nuestra paz. No permitamos que en Ibagué ocurra lo mismo. Tenemos varias opciones en candidatos que tienen clara la problemática de Ibagué; técnicamente todos proponen casi lo mismo, siendo la generación de empleo, el asunto más importante y prioritario. Es muy importante conocer la experiencia y el respaldo de cada candidato para que pueda llevar a cabo con facilidad el cumplimiento de su plan de gobierno si llegara a ser electo. Los alternativos, que tienen detrás a Petro, deberían ser independientes, pues seguramente podrían hacer más, ya que cuentan con experiencia y competencia, tengo el mejor concepto de ellos pero su cercanía con Petro me niega todas las posibilidades de considerar sus nombres.
Alguien que tenga afinidad con Petro está tremendamente equivocado y hace parte activa del desastre de país que seremos gracias a este Gobierno. Las opciones conservadoras parecieran la mejor vía, pese a que el partido Conservador se vendió a Petro aceptando ser bancada de Gobierno. Alienta saber que por lo menos no le avalaron el proyecto que pretendía indultar a los delincuentes de la primera línea. Se espera que, junto a los partidos Cambio Radical y Liberal, impidan que esas 16 reformas que presentará el Gobierno el 15 de febrero, se conviertan en leyes de la República, protegiendo así los intereses de los colombianos.
Habría que ver si finalmente tendremos candidato por el Centro Democrático y así evaluar la mejor opción para la ciudad. El diagnóstico está más que claro y es evidente que lo que se necesita es ejecución, gestionando sobre lo que ya funciona bien, aprovechando las obras que nos deja Hurtado y enfocar esfuerzos hacia la atracción de inversión y turismo que traerían empleo a la ciudad. Está en nuestras manos evitar que Petro se tome a Ibagué, así que a poner el ojo en las próximas elecciones regionales y proteger nuestra ciudad del progresismo. El progresismo es miseria.