La DIAN ¿Inquisición fiscal y desestímulo para las inversiones?
En momentos en los cuales los niveles de desempleo nacional y local están por encima de los dos dígitos, se hace crucial el desarrollo de estrategias coherentes y viables que garanticen la generación de fuentes de empleo estable, de tal manera que las políticas estatales en función de la atracción de la inversión estimulen en gran medida estos propósitos, aprovechando las ventajas que aún conserva el país, tales como: el ascenso en el ranking de crecimiento económico global, la amplia plataforma de comercio con gran cantidad de acuerdos comerciales, con acceso privilegiado a las inversiones a varios mercados, el tener varias de las más importantes zonas francas de América latina, una población de más de 50 millones de habitantes como potenciales clientes y aún es uno de los destinos más amigables de latino América para hacer negocios según DoingBusiness.
Sin embargo, este panorama actualmente no está siendo tan alentador, ya que las medidas de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales parecieran ir en contravía del desarrollo empresarial, de la atracción de capitales y por ende desestimulando la inversión: las razones son varias. La reciente reforma tributaria que da muchos más dientes fiscalizadores a la DIAN, está bloqueando la potencial inversión en el país en diferentes sectores económicos que previamente habían manifestado su intención de involucrarse en la economía nacional en campos comola logística, la salud, tecnologías y obviamente el sector minero energético, especialmente en el segmento de hidrocarburos; estas medidas han hecho que muchas avanzadas de empresarios de gran nivel, reorienten su agenda hacia países para ellos más estables y con menos restricciones o cargas tributarias como Panamá y Costa Rica.
Los fuertes cambios en la política tributaria afectan la estabilidad jurídica y generan una percepción de inseguridad fiscal y tributaria; lo anterior es realmente lamentable para el país, puesto que en los primeros tres meses del 2022 se había alcanzado más de US$ 5.186 millones de inversión extranjera la más alta del presente siglo, por lo que los retrocesos en estas dinámicas inversionistas son un claro revés entorno a la generación de empleo.
De hecho, a nivel local, más precisamente en la ciudad de Ibagué, desde hace varios años se han escapadouna gran cantidad de inversionistas que le querían apostar al mercado ibaguereño, la gran mayoría de estos potenciales inversionistas sintieron que más que apoyo en su propósito, encontraron restricciones gigantescas, más aún si se trataba de incorporar recursos propios de inversión extranjera para adelantar proyectos productivos en la zona. Emprendedores locales e inversores se han visto a gatas para explicar a la DIAN en procesos que duran varios meses e incluso años, la procedencia licita de los recursos. El sobre control que tiene la DIAN en una ciudad con un tejido empresarial relativamente pequeño asusta y aleja a los empresarios, esta es quizá una causa más de los bajos niveles de atracción de inversión y del paupérrimo crecimiento del tejido empresarial. Preocupa mucho la percepción colectiva que se tiene desde el mundo empresarial sobre la DIAN en Ibagué y Tolima, la persecución coactiva, fiscal y tributaria es a todo da, considerando muchos empresarios que por más que se estén haciendo bien las cosas en materia contable y tributaria, la intromisión de la DIAN es inusual y desproporcionada, buscando más allá de lo debido. Esta situación esta haciendo que muchos empresarios e inversionistas prefieran ubicarse en grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla, donde las actuaciones tributarias presentan un curso normal sin mayores hostigamientos.
Todo esto lo observa el empresario local, nacional e internacional, cuando de dinero e inversión se trata, las apuestas se hacen en frío y con cifras concretaspara disminuir el riesgo y obtener retornos en el menor tiempo posible.
Ibagué necesita de una mesa permanente de facilitación para atracción de inversión; mientras no exista esta mesa facilitadora de unidad y dialogo que permita superar obstáculos o situaciones en aspectos ambientales, tributarios o de ordenamiento territorial y uso de suelo, la ciudad no va a tener un ecosistema amable que garantice nuevas inversiones, crecimiento del tejido empresarial, desarrollo económico y generación de empleo. El primer convocado a esta mesa será el Departamento de Impuestos y Aduanas Nacionales “DIAN”, así como otros actores que mas que ser inquisidores se deben convertir en facilitadores para superar el hambre y la pobreza.