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Reformas, corrupción, impunidad y pobreza

Las reformas presentadas por Gustavo Petro no traen ninguna iniciativa que genere desarrollo económico, por el contrario, cada una de ellas pretende en el fondo su perpetuación en el poder.
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19 Mar 2023 - 8:57 COT por Ecos del Combeima

Es muy evidente notar su real interés, pues a través de subsidios, logrará los votos mientras empobrece al país y hace cada día, más dependientes a sus electores y a los ciudadanos en general. El caso de Venezuela es el ejemplo perfecto y, lejos de ser un argumento utópico de la oposición, resulta ser una realidad inminente y cercana que, de no detener ahora, generará retraso, pobreza, más subdesarrollo, violencia y muerte.

Es aterrador ver que aún haya personas que defiendan cada decisión del presidente sin tener en cuenta las mentiras que frecuentemente dice y que cada día se descubren más escándalos. La intención de favorecer delincuentes es una verdad innegable, lo pudimos ver recientemente en la reforma política, donde pretende incluir dos micos para otorgar impunidad a los narcotraficantes. ¿Acaso esta posición se compadece del pueblo colombiano que a lo largo de la historia ha sufrido las consecuencias del negocio del narcotráfico, cargando una enorme y pesada cruz, tras la cual hay innumerables tragedias familiares? En la reforma de política criminal y penitenciaria hay un parágrafo que establece la posibilidad de aplicar el beneficio de suspensión de ejecución de la pena si el condenado participa en un programa de tránsito a la legalidad, favoreciendo así no solamente al que la cultiva, sino a los comercializadores de la misma droga o insumos. A lo anterior se suma la eliminación del delito de incesto, permitiendo normalizar en la sociedad una aberración de la que han sido victima las niñas de nuestro país. Este delito permite otorgar penas mucho más altas porque es un agravante de la responsabilidad penal.

Sobre la reforma política, pretende pagar a los congresistas que aprueban sus reformas con la reelección inmediata garantizando mejor ubicación en el tarjetón y con la posibilidad de ser nombrados ministros o directores y poder retornar a su rol de congresistas sin problema alguno. 

La reforma a la salud, en cabeza de una ministra incompetente, previamente declarada insubsistente en un cargo de menor jerarquía, quien tiene actualmente al país con desabastecimiento de medicamentos, quien aparentemente llegó al ministerio a cobrar venganza en lugar de mejorar lo ya existente, es claro que tiene en jaque el actual sistema de salud, que tiene una cobertura mayor al 95% de la población. Destruir el actual sistema es un acto de crueldad e inhumanidad. Solo basta recordar lo que se vivió con el antiguo Seguro Social, en donde la corrupción fue el común denominador, para darse cuenta que lo único que quieren es llenarse los bolsillos con el dinero de la salud de los colombianos.

Como si fuera poco, la reciente reforma laboral, lejos de incrementar el empleo, lo que pretende es destruirlo. En lugar de hacer cumplir la ley llevando a los empresarios hacia la formalidad laboral, fomenta es todo lo contrario. Puede que el recargo dominical sea una carga soportable, pero pensar en volver al recargo nocturno desde las 6:00 pm y de indemnizaciones de 45 días de salario, en lugar de dar estabilidad, lo que promueven es la disminución de los puestos de trabajo y así mismo la disminución de la productividad. Los sindicatos resultaran beneficiados, pero de nuevo, el sector privado, pareciera ser el enemigo declarado de este gobierno. Si no genera políticas de desarrollo económico, por el contrario, regula y cierra más el cerco hacia el progreso, ¿cómo pensará financiar sus programas sociales a largo plazo si quienes tributan dejarán de existir o disminuirán sus ingresos? ¿Si a esto le sumamos que no explorará ni explotará más petróleo, eliminando así la principal fuente de ingresos del país, entonces hacia dónde nos quiere llevar? Esta reforma acaba el negocio de las plataformas tecnológicas porque las vuelve inviables financieramente. Según Fenalco, aproximadamente 600.000 personas podrían perder su empleo. 

Sus cierres de campaña ostentosos que hoy no se saben de dónde se financiaron, el reciente escándalo en donde su hijo aparentemente recibe dinero del narcotráfico para su campaña, las numerosas cortinas de humo que van desde las declaraciones absurdos como el cambio o retiro del trasplante de seno de la primera dama, no deben distraernos de lo importante que es exigir la verdad y se descubra si entraron o no dineros del narcotráfico a su campaña presidencial. Es que es un gobierno muy cuestionado, que ataca a la prensa de frente pretendiendo su censura al mejor estilo del régimen de Maduro; no nos queda más que proteger la libertar de prensa y confiar en que las instituciones se conviertan en el muro de contención para evitar que las reformas sean una realidad. El Congreso de la República, como en efecto parece, ya está en su mayoría vendido, así que nos toca esperar los controles de la Corte Constitucional para que todas las atrocidades que aprueben a la velocidad del rayo en el Congreso, sean objeto de control constitucional y se impida su entrada en vigencia. El Consejo de Estado ha mantenido su independencia fallando en derecho, confiemos que seguirá haciéndolo, así como también el fiscal general de la Nación, Francisco Barbosa, quien ha sido directo y le ha explicado al país lo que pretenden hacer con la reforma política. 

Por último, la reforma pensional, otro desastre que, con el discurso aparentemente bien intencionado de otorgar subsidio a una población vulnerable como el adulto mayor, pretende confiscar los ahorros pensionales de todos los colombianos para ser llevados a un fondo público a que sea manejado por políticos y se pierdan todos los ahorros. Las matemáticas no mienten y tal y como está planteada la reforma, no hay como garantizar que el sistema sea sostenible debido a la pirámide poblacional actual y futura. Con la población cotizante actual, que va pensionarse en un futuro y la proyección poblacional que con sus aportes pagará esas pensiones, no se garantizaría la cobertura de las mismas, todo esto, en razón a que el fondo público de pensiones, como lo es Colpensiones, es un sistema piramidal. En otras palabras, las personas que cotizan hoy, pagan las pensiones actuales. Si hoy en día no alcanza la plata para pagar a los pensionados actuales, siendo un número mayor de cotizantes y menor de pensionados, imaginen qué ocurrirá en unos años, donde se proyecta menor número de cotizantes y un mayor número de pensionados. Los que ahorran en fondos privados, siendo obligados a pasarse a Colpensiones, pierden su ahorro y tienen que confiar en que, al cumplir sus semanas de cotización, el Estado les pague su pensión, sabiendo desde ya, que la proyección demográfica no permitirá que se cumpla con la promesa. Esto significa que pierden sus ahorros y su pensión. 

Conviene no comer entero, votar bien en las regionales, pues de darle más poder a este gobierno eligiendo alcaldes y gobernadores afines a su ideología progresista, perderemos más rápido nuestro país y estaremos en un punto de no retorno. 

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