Peligra la democracia
A medida que se acercan las elecciones regionales es notable como se va calentando el ambiente político, lastimosamente esto sucede en un ámbito de bajeza en el debate donde pululan los más diestros exponentes de la mecánica política, expertos en la crítica, la diatriba, la injuria y la calumnia; el peor abismo en el que se pierde la altura de un debate propositivo.
Departamentos y municipios han sido víctimas de ese fenómeno en el que la política se basa en destruir al oponente, pero no en conquistar con las ideas y los hechos. Son pocos los aspirantes que se enfocan en propuestas programáticas, en avanzar sin mirar espejos retrovisores y ganar a partir del trabajo, el respeto y la empatía.
Todas las regiones padecen enormes brechas y necesidades en materia social, económica, productiva, competitiva y ambiental. Aunque las cifras de pobreza, y los índices de competitividad y cifras económicas han mejorado en algunos territorios, la situación del país es compleja en la actual coyuntura post COVID, la inflación y la devaluación cobran factura en los estratos sociales más bajos. Para nadie es un secreto que estamos pasando por tiempos difíciles y que la tendencia actual sumada al estilo de gobierno deja entrever un futuro de corto plazo muy complejo.
Escuchar a diario la perorata de la vieja escuela política desanima al elector dejando sin base alguna las buenas propuestas de gobierno, lo que hace pasar a un tercer plano la democracia participativa sobre la base del discurso programático.
Debemos exigir altura en el debate, propuestas realizables, serias y concretas que se enfoquen en solucionar los problemas en materia de sostenibilidad económica y alimentaria, empleo, servicios públicos, seguridad y medio ambiente.
El país y las regiones están entrando en una nueva forma de polarización política, donde claramente se identifican los que están del lado del nuevo gobierno y por otra parte los que están en contra. Existen unas minorías de centro que pareciera que conservan cierta independencia, pero que a la final terminaran inclinándose a la izquierda o la derecha, mejor dicho, al árbol que más frutos de, amanecerá y veremos. La salida de varios de los ministros ya va mostrando una tendencia que sin lugar a duda marca una tendencia que muestra como será las cosas en adelante. Las elecciones regionales si o si se verán marcadas por esta tendencia.
Esperemos que el debate no se centre en posiciones, el debate debe centrarse en principios y propuestas, que permitan superar esa coyuntura en la que se pierde la esperanza y el proyecto de vida de muchas personas.
La gente del común está preocupada por la situación del país, existe una zozobra generalizada en los ciudadanos de a pie, los que no son políticos ni entienden la política entran en pánico mientras la comunidad internacional mira expectante a Colombia como una bomba de tiempo. El decir de los analistas más avezados es que de no ser aprobadas las reformas propuestas por el gobierno, se podría estar dando un fenómeno sin precedente alguno, como lo sería la declaratoria de “emergencia económica”, esto como argumento para suspender el congreso de la república y convocar a una constituyente.
Ya veremos como transcurren los procesos democráticos regionales y cual será el proceder de los candidatos a alcaldía y gobernación frente al panorama nacional, lo más importante será que se mantengan propuestas propositivas, de calidad y una permanente altura en el debate.