El cambio del ‘consumidor más adulto’ que las empresas deben conocer
Cuando uno escucha: navegar en línea, noticias web, banca móvil, citas virtuales, música en línea, compra online y “gamer”, lo que primero se le viene a la mente son los hábitos de un millennial o un centennial. Pero no hay nada más alejado de la realidad moderna. Hoy también son los comportamientos digitales de personas que superan los 60 años de edad; consumidores que durante la pandemia se conectaron para socializar, comprar y entretenerse.
De acuerdo con Euromonitor Internacional, la población del planeta que supera los 60 años, se incrementará en un 65% entre 2021 y 2040, acercándose a los dos mil millones de personas. ¡Qué buena noticia! Una generación tradicionalmente entusiasta por descubrir nuevas cosas, ahora está más conectada y gracias a su capacidad adquisitiva requiere toda la atención del marketing y la publicidad.
No solamente las compañías de tecnología e internet deben estar contentas porque en el último año el 82% de los adultos mayores de 60 años adquirieron un teléfono inteligente, también deben estarlo las marcas de todas las categorías de consumo, porque los adultos digitales están entregando información que posibilitará el desarrollo de nuevas líneas de negocio.
Ahora bien, entre más hábitos digitales adopte este segmento de la población, mayores serán sus exigencias sobre el trato que esperan de las marcas. Si bien es cierto hoy son más digitales, no son centennials. Más del 65% de los consumidores mayores de 60 años están buscando una vida máspráctica. Si las empresas no emplean tecnología sencilla para ellos, y soluciones de comunicación, no podrán conquistarlos.
Los adultos mayores están conectados primordialmente para chequeos médicos, compras en línea, transacciones financieras y ocio.
La discusión tradicional sobre el comportamiento de generaciones cambió. Las leyes de la oferta y la demanda se reorganizan para darle paso a un enfoque mucho más amplio y robusto de “userexperience” ante la diversidad de “shoppers” en los mercados.
Brindar experiencias más tecnológicas y sencillas, soportadas en la empatía y la pedagogía, hará que las marcas se ubiquen en un lugar que ha estado esquivo desde hace un buen tiempo: el corazón de este tipo de usuarios.