8.040 millones de habitantes en el mundo, ¿más pobreza y desigualdad?
La población mundial hace 10.000 años era de aproximadamente 5 millones de seres humanos. Para el año 1.800 ascendió a cerca de 2.000 millones, en 1.930 se calculó en unos 3.000, en 1.960 (4.000), en 1.975 (5.000), en 1990 (6.100) y en el año 2000 (6.850). La cuenta para el día de hoy es de aproximadamente 8.040 millones. En lo corrido de 2023 han nacido 64 millones de personas en el mundo mientras han fallecido 32 millones. Lo anterior conforme a cálculos que ofrecen herramientas de Big Data (WORLD METER).
De acuerdo con los cálculos realizados por Naciones Unidas, se prevé que para el año 2030, la población mundial alcance los 8.500 millones, para 2050 seremos 9.700` y para el año 2.100 unos 11.200 millones (Como dato de referencia vale la pena resaltar que Colombia representa el 0,65% de la población mundial). Cabe anotar que, debido al rápido aumento de la población, el desarrollo de los países de primer mundo y en vía de desarrollo es menor de lo deseado y como consecuencia aumentarán las tasas de analfabetismo y pobreza.
El rápido crecimiento de la población crea un peligro para la salud humana y aumenta la disparidad entre países ricos y pobres, afecta los recursos naturales provocando un desequilibrio en su uso. La sostenibilidad de la especie humana presenta singulares paradigmas: la sobrepoblación mundial sumada a una creciente escasez y encarecimiento de los alimentos, el cada vez más complejo efecto de cambio climático, una marcada insuficiencia de agua potable debido al consumo desmedido por parte de una sociedad que parece insaciable, así como la contaminación de los ecosistemas: todo hace parte de una crisis invisible que avanza como un cáncer con una imparable metástasis que afecta al planeta.
Mientras el planeta tenga que soportar una mayor carga poblacional, una nueva y creciente masa humana que demandará agua y alimentos, la pobreza y la miseria aumentarán por inercia. A mayor población mayor pobreza; sumemos a esto los avances de la inteligencia artificial IA que desaparecerá millones de empleos en todo el mundo, mientras el costo de vida global irá en aumento.
Los seres humanos nos hemos convertido en depredadores enceguecidos por la acumulación de riqueza material y poder. La naturaleza humana es totalmente egoísta por lo que se hace necesario un cambio en los patrones de consumo y comportamiento. La humanidad debe optar por la cooperación y el desarrollo de economías circulares que permitan vivir con menos opulencia procurando consumir lo necesario. En el actual modelo los individuos están obligados a demostrar que el reconocimiento y el éxito radican en la acumulación de capital, la tenencia de la tierra, el poder público o militar y el manejo de la información.
El capitalismo que aparentemente ha sido el modelo basado en la libertad, el respeto de la propiedad privada y el desarrollo económico a partir de procesos de ciencia, tecnología e innovación es en sí mismo imperfecto pues otorga bienestar e igualdad a una minoría y como tal es insostenible. El derroche de recursos y las economías extractivistas dificultan la preservación y sostenibilidad de los recursos naturales, el agua potable y la producción de alimentos, lo que nos obliga a entender que vamos por el camino equivocado.
La globalización está en jaque; la contracción de las cadenas globales de valor, la inflación internacional, la post pandemia, la guerra Rusia – Ucrania, el precio del dólar y la coyuntura que genera escasez o sobrecosto en los hidrocarburos y fertilizantes, han puesto patas arriba las economías en la mayoría de los países desarrollados y en subdesarrollo. El principal reto de la humanidad radicará en garantizar la seguridad y sostenibilidad alimentaria especialmente para la población en situación de pobreza.
Debemos adaptarnos y aprender a vivir con lo necesario lo que por ahora no será tan complejo. Después del año 2030, vivir en este mundo será a otro precio, beber agua potable y comer como lo hacemos hoy será un lujo que no todos los seres humanos podremos tener. De seguir creciendo la población mundial bajo el mismo patrón de consumo y comportamiento económico, necesitará otro planeta para satisfacer las sociedades de consumo.
Para 2030 no se estarán cumpliendo la mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS destacando especialmente el relacionado con la reducción de la pobreza. Valdría la pena analizar si se debe establecer un nuevo ODS enfocado en preparar y adaptar la especie humana hacia un nuevo modo de producción diferente al capitalismo, socialismo o comunismo, un modelo que establezca nuevos códigos sociales, económicos y de consumo que propendan por el fortalecimiento de la cooperación humana y las economías circulares y colaborativas, de lo contrario jamás superaremos la pobreza. Debemos aprender a ser ciudadanos del mundo, aportar cada uno un grano de arena en procura de un mejor planeta para las nuevas generaciones.