Doctoritis
En Colombia es normal llegar a una oficina, o un despacho de funcionario publico y decir:
- Buenos días, ¿se encuentra el señor fulano de tal?.
Inmediatamente su asistente o escolta levanta su mirada y la fija en nuestro rostro, respondiendo con un tono firme y un tanto agresivo:
- El DOCTOR fulano si se encuentra.
Muchas veces quieren recordarnos una supuesta obligación reverencial:
- !Querrá decir EL DOCTOR!
Incluso, muchas personas cuando se presentan ante los demás, independiente que sean sus sub alternos, pares, colegas o simplemente el público en general, dicen:
- “Soy el DOCTOR…”, y mencionan el apellido dejando de un lado sus nombres de pila.
¿Por qué se antepone el doctor/a antes de su propio nombre?, ¿es por respeto; por jerarquía; por demostrar lo que han estudiado?; ¿es una mezcla de todo y de nada?.
La palabra “Doctor” es una de las más antiguas de las que existe registro en Español y se repite en inglés (doctor), en francés (docteur), en italiano (dottore), en portugués (doutor), en aleman (doktor), y con ligeras variantes, prácticamente en todas las lenguas modernas. Aparece por primera vez en el Libro de Alexandre, escrito a mediados del siglo XIII en el oeste de León, como dotor, con el significado de “maestro” o “aquel que enseña”.
Etimológicamente la palabra, doctor proviene del latín docere (lit. “Enseñar”), y por consiguiente, significa “profesor” o “docente”. El término fue usado originalmente para referirse a los apóstoles y a los primeros evangelizadores, a los doctores de la iglesia, pero con el paso del tiempo y la expansíon de la universidad como institución, el término pasó a ser un distintivo entre alumno y docente. El primer registro escrito en el español de doctor con el significado de “título universitario” aparece en una ley en el año 1462, atribuido a determinadas personas, a las que quizá se quería adular o sobre las que realmente recaían tan extremas excelencias; aunque se la utilizó para referirse al especialista en medicina sólo a fines del siglo XVII. El vocablo ha ido acompañado a veces por adjetivos laudatorios como angelicus, eximius, mirabilis, illuminatus….
De acuerdo con la Real Academia de la Lengua, el término DOCTOR o DOCTORA es dado a tres grupos de personas:
- Personas que han recibido el último grado académico que confiere una universidad u otro establecimiento autorizado para ello. Se refiere a las personas que tienen el más alto nivel academico: un Doctorado (PhD).
- Título particular que da la Iglesia católica a algunos santos en atención al especial valor de la doctrina de sus escritos.
- Médico u otro profesional especializado en alguna técnica terapéutica, como el dentista, el podólogo, etc.
Colombia cuenta con alrededor de 16 doctores por cada millón de habitantes, para un total de aproximadamente 17.000 doctores. Fedesarrollo sostiene que Colombia “en comparación con otros de la región, se caracteriza por tener una insuficiencia de capital humano de alto nivel de acuerdo con los indicadores del sector”. Esto se debe a que, incluso en 2016, el promedio latinoamericano era de 48 doctores por millón de habitantes, 92 en Brasil, 48,6 en México y 38 en Chile. Gustavo Ávila, quien fue asesor del extinto Colciencias en temas de apoyo a programas doctorales, sostiene que “es necesario redoblar esfuerzos y buscar que ese personal capacitado se quede en el país, evitar la fuga de cerebros, porque esto sin duda es la clave para apalancar el desarrollo de la nación”.
A pesar del bajo numero de doctores en Colombia, existe entre los colombianos un afán general de llamar doctor a todo aquel que tenga alguna capacidad económica suficiente, ocupe cualquier cargo directivo en el sector privado o publico, o simplemente todo aquel que lleve una corbata o a la mujer de sastre impecable. Muchos a los que llaman doctores ni siquiera gozan de un titulo universitario, incluso algunos ni siquiera culminaron sus estudios de educación básica.
El titulo doctor en Colombia se ha vuelto una expresión que denota jerarquía y exclusión. Es tal la “doctoritis” que algunas instituciones como la alcaldía de Cali emitió un decreto para eliminar las palabras doctor o doctora de las actuaciones de la Administración de la capital Del Valle del Cauca. Dijo el alcalde de Cali que la medida busca crear igualdad sin marcas de diferencias jerárquicas que generen barreras en la adecuada comunicación.
La comunicación entre los seres humanos y la adecuada convivencia debe estar enmarcada en el mas alto respeto de las partes, sin llegar a los excesos de adulaciones que generen barreras de acceso; pero tampoco se puede llegar al exceso y abuso de confianza que termine en grosería e irrespeto. Recuerdo mi padre enseñarme que la edad, la dignidad y el derecho son motivos suficientes para respetar al otro. Términos como señor, señora, ingeniero, abogado, director, gerente, reverendo, incluso doctor para quienes son doctores, son necesarios en la comunicación que busca un adecuado resultado.