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Empalme generacional, un gran reto para el campo en el Tolima

Es imposible leer y entender los problemas del campo desde los fríos escritorios capitalinos en Bogotá.
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9 Jul 2023 - 6:15 COT por Ecos del Combeima

La frontera agrícola en Colombia cuenta con un área total de casi 40 millones de hectáreas aptas para la agricultura (datos UPRA), de las cuales solo se utilizan 7.5 millones en actividades agrícolas (El 22 % del territorio apto), esta es apenas una de las variables que ha tenido en cuenta la FAO para catalogar a Colombia como un país que ve amenazada suseguridad alimentaria.

El departamento del Tolima es un punto estratégico en el territorio nacional, con una extensión de 23.562 Km2, con el 65% del Parque Nacional Natural los Nevados, cinco complejos de páramos, 16 cuencas hidrográficas, 1.445.371 hectáreas disponibles para el desarrollo agrícola de la cuales solo se utilizan 400.000, primer productor de maíz y aguacate, segundo productor de frijol, tercer productor de café.Disponibilidad de agua y tierras aptas para agriculturade alta productividad, son algunas de las principales ventajas comparativas para garantizar la producción de alimentos. El 90% del café, el 80% del aguacate Hass y el 60% del limón, se exportan, aunque estas operaciones de comercio exterior no son registradasen el Tolima.

El campo se lo ha dado todo al Tolima en los últimos 70 años, pero muy poco se le ha retribuido al campo. La migración de los habitantes rurales a los centros poblados ha generado una situación adversa en la ruralidad, el campo cada día se hace más viejo, una gran mayoría de jóvenes que con dificultades crecen y estudian en el campo, no han encontrado un proyecto de vida en ese entorno.

Es imposible leer y entender los problemas del campo desde los fríos escritorios capitalinos en Bogotá. Una cosa es la realidad vista desde el satélite o desde los sistemas de información que observan altos funcionarios o formuladores de proyectos en el computador, otra cosa es la realidad de un departamento rural disperso que viene perdiendo poblacion de manera acelerada. 

Una compleja y deficiente prestación de oferta institucional en materia de cobertura y calidad educativa, conectividad, salud y servicios a causa de semejante dispersión rural, genera una inmensabrecha que se traduce en pobrezas monetaria ymultidimensional, que en otras palabras se podría traducir como inequidad rural y violencia estructural.

Según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior SNIES, de cada 100 jóvenes rurales que terminan el ciclo educativo, solo 26ingresan a los programas de formación en educación terciaria (técnica, tecnológica o superior), es decir que 74 jóvenes toman otros caminos, una porción importante deja el campo para buscar oportunidades en centros poblados o ciudades capitales, algunos se quedan trabajando en labores del campo y sabrá Dios que hace la otra mayoría en un país sin oportunidades. Indudablemente los cinturones de pobreza (monetaria y monetaria extrema) crecen, especialmente en la ruralidad, donde además impera la informalidad en todas las dimensiones.

Hoy debemos hablar de “empalme generacional”, el campo debe ser territorio de prosperidad, productividad y paz. La prioridad debe enfocarse en los jóvenes y la mujer rural.

No podemos pensar en un campo competitivo mientras no se incorporen desarrollos tecnológicos, logísticos y agroindustriales para el fortalecimiento y sofisticación de las cadenas productivas que producen alimentos, riqueza y empleo. 

Adecuar tierras fértiles y de calidad, así como ofertarformación pertinente complementada con paquetes tecnológicos y herramientas gerenciales para la gestión administrativa y comercial, permitirá dar un paso gigantesco en materia de desarrollo económico pertinente y equidad para la juventud rural. La seguridad y autosuficiencia alimentaria es la principal tendencia socioeconómica para desarrollar sosteniblemente las economías emergentes. El potencial para la producción agroalimentaria es inmenso. Tolima, corazón cafetero de Colombia, un diamante por explotar.

 

 

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