Emergencia social por desempleo crónico en Ibagué
El último Informe-BID sobre América Latina y el Caribe en 2023, concluye que la región enfrenta tres grandes desafíos: Primero, una creciente demanda de lo social; Segundo, unos recursos fiscales muy limitados; y Tercero,un bajo crecimiento económico territorial. Documento aquel, que más que un informe macroeconómicodesesperanzador, pareciera escrito a dos manos desde la ciudad de Ibagué, por algunas coincidencias.
Primero, porque Ibagué es la ciudad colombiana con el mayor problema social, que pueda tener territorio alguno,pues el desempleo es el peor de todos los males y fuentepermanente de la miseria y desigualdad. Y es que el desempleo en Ibagué persiste como el más alto del país,solo superado por Quibdó como una ciudad capital ¨fuera de serie¨.
Enfermedad crónica que ha menoscabado la esperanza de generaciones completas, tanto así, que los jóvenesibaguereños, continúan perdiéndose en el tiempo,insistiendo en buscar sueños en otros destinos como cualquier errante. Karma ya tatuado en el alma juvenil,pues cuando nacieron esos muchachos, su ciudad era ya la #1 en materia de desempleo, y hoy la siguen padeciendoen carne propia, con una Ibagué insuperable, en materia dedesocupación juvenil.
Urgencia social por cuenta de un desempleo crónico vivido en Ibagué por décadas, y que nadie declara comoemergencia local, donde todo esfuerzo regional, se centreen superarla. Emergencia social que parece no trasnochar a los políticos responsables de trazar esa estrategia. Por ello, el próximo alcalde, ese que estamos buscando, debería comprometerse seriamente en su programa de gobierno,con una serie de medidas extraordinarias para generar por lo menos esos 20.000 empleos fruto del rezago económicodecenal que ha tenido la ciudad, replanteando todo en materia económica y productiva, manteniendo lo bueno y cambiando de tajo, todo lo malo.
Si no tomamos medidas extremas y extraordinarias, no vamos a transformar nada, no podremos dinamizar laeconomía local, y por ende, no creceremos ni transformaremos a Ibagué, en una ciudad donde se pueda trabajar y vivir dignamente. El mayor desafío debería ser,romper el miedo y el continuismo, para explorar nuevasformas de hacer política con resultados diferentes en materia fiscal, social y laboral.
Esa emergencia social debería comprometer la ayuda directa del gobierno central, del congreso nacional y del sector privado en un acto de responsabilidad socialempresarial, y también el compromiso de una próxima administración municipal totalmente austera, donde susgastos administrativos y operativos sean mínimos. Compromiso que incluye el no gasto exagerado en arriendo de edificaciones, que hoy suman miles de millones de pesos al año, y que, con una sensata política de austeridad, podría estar ahorrando con destino a esa emergencia, cerca de $20.000 millones en esa próximaadmiración, más otros miles en contratación de recurso humano no esencial. Con esos miles de millones de pesos que se malgasta mes a mes, en ejércitos de contratistas y costosas edificaciones; se podría atender parte de esa emergencia u orientar esos recursos a desarrollar grandesobras sociales esenciales, como la desmarginalización urbana y rural, o el fortalecimiento de la economía popular de donde depende por cuenta propia mas de 200.000 ibaguereños. Lo social como bien lo señala el informe BID, es hoy el gran desafío regional, paradójicamente entiempos de bajo crecimiento económico y vacas flacas en materia presupuestal.
Ibagué demandará del próximo alcalde, una gran habilidad y mucho compromiso para hacer rendir el escaso presupuesto municipal; recursos propios que están hoy por el orden de los $274.000 millones año, y que, a valor futuro, y en un periodo gubernamental de 4 años,superarían los $1.2 billones de pesos. Inversiones que se tendrían que visualizar en la superación de estaemergencia social.
Como activar económicamente la ciudad, si no logramossiquiera avanzar con una promotora de inversiones, ni aplicar exitosamente un plan de incentivos municipales, no hemos logrado incluir la ciudad como Zona Económica Especial, ni recuperar la Zona Franca, no atraemos la gran inversión, pero si, nos enfrentamos institucionalmente al gobierno nacional, no creamos alianzas con el sector privado a través de APP´s, ni tampoco asumimos la responsabilidad de conjurar esa gran tragedia llamada desempleo.
Se nos fue otro mandato y seguimos preguntando, porquéla ciudad no supera esos indicadores de miseria, el Karma del desempleo, y las obras inconclusas, el analfabetismo laboral y la inseguridad; porque siempre terminamos dándonos golpes de pecho por habernos equivocado nuevamente, entendiendo que los gobiernos no avanzan por estar sumidos en su propia tragedia, que es también la nuestra.