¿Está satisfecho con el primer año de gobierno de Gustavo Petro?
Un rasgo destacado en este año de mandato de Petro ha sido la confrontación simbólica que encara. Sus signos y relatos se entrelazan con otras imágenes gestadas desde la Casa de Nariño: extensas filas de personas en condiciones de pobreza ante el Banco Agrario, esperando un subsidio que hace un año el gobierno les transfería; grabaciones de la mano derecha del presidente sobre la no declaración de dineros; soldados rodeados y amenazados por guardias campesinas armadas con palos; bandas asaltando camiones en la Ruta del Sol o facciones armadas rebeldes entregando cuadernos a niños de una escuela; y desde luego, el escándalo por corrupción del hijo del presidente Petro y líder de la campaña en la costa.
Entre las decisiones más cuestionadas de su mandato, destaca el nombramiento de Irene Vélez como Ministra de Minas y Energía, una figura con tendencias radicales en un área que le era ajena, no solo por su forma de pensar, sino porque cuando ella hablaba, la economía decrecía. Esto suscitó preocupaciones por su impacto en la macroeconomía y en la exploración y explotación de hidrocarburos. Aunque Vélez fue reemplazada por Omar Camacho, su nombramiento también enfrentó escrutinio debido a incoherencias en su historial académico y profesional.
El panorama económico no es el mejor, así lo atestiguan el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) y el Producto Interno Bruto (PIB) trimestral. Los datos revelan una tendencia a la desaceleración, evidenciada por el ISE de abril y mayo, junto con la última encuesta de industria y comercio, que sugieren una desaceleración mayor de lo previsto en el segundo trimestre, en gran parte debido a la disminución de la actividad minero-energética.
De acuerdo con información del Ministerio de Defensa, en lo que respecta a seguridad, los homicidios han mantenido cifras elevadas. Los meses más críticos abarcaron el período de marzo a junio de 2023, con más de mil víctimas a nivel nacional.
Las masacres, desafortunadamente, siguen presentes. Comparando el primer año de Petro con el último año del gobierno de Duque, las masacres aumentaron un modesto 3%, pasando de 79 a 81 casos.
Uno de los aspectos más preocupantes es el incremento sustancial en los secuestros, directamente relacionados con el conflicto. Los registros reflejaron un aumento del 101%, con 285 víctimas en comparación con las 142 del periodo anterior. La presencia del ELN ha sido fuerte y se le atribuyen varios secuestros impactantes.
El panorama de enfrentamientos armados también ha experimentado cambios. Los grupos armados han pasando a enfrentamientos entre ellos mismos. En el primer semestre del año hubo un aumento del 43% en los enfrentamientos.
No obstante, el desafío más fundamental radica en la respuesta del presidente a las críticas y propuestas de diversos sectores. En su afán por gobernar únicamente con sus ideas, Petro ha desestimado gran parte de estas opiniones - incluidas las de destacados ministros que ya no están- generando descontento en áreas clave como agro, economía, seguridad y educación.
A pesar de sus esfuerzos y narrativas poderosas, el presidente Petro enfrenta una serie de desafíos que cuestionan la efectividad de su primer año en el cargo. Las promesas de cambio concreto y una vida mejor para la población, aún no se empiezan a traducir en resultados tangibles, mientras la legitimidad está en entre dicho, se refleja un vacío entre la retórica y la acción.