Colombia en medio de la incertidumbre, se requieren profundos cambios
Como lo he afirmado anteriormente en varios escritos e intervenciones, el modelo de Estado en Colombia es “obsoleto y paquidérmico”. Todo el poder político y económico del Estado sigue concentrado en Bogotá; si al señor feudal de turno se le antoja asignar e invertir recursos ya definidos o establecidos en el PlanNacional de Desarrollo y su respectivo Plan Plurianualde Inversiones para financiar obras públicas, proyectos estratégicos, CONPES, o demás compromiso ya establecidos en el pasado en beneficio de una Región, Departamento o Municipio, simplemente se hace o no se hace, conforme a lo que se decida desde los fríos escritorios de Presidencia o ministerios.
Lo anterior obedece a que aun seguimos inmersos en un esquema republicano unitario propio del siglo XVIIIguiado por la Constitución Política de 1991, Constitución que se quedó en el pasado,desactualizada, descontextualizada y poco funcional en relación con las necesidades de los territorios administrados y los habitantes que reclaman inversiones urgentes. El actual sistema político, aunque democrático, no satisface las necesidades de las entidades territoriales “Descentralizadas”, pues estas no tienen capacidad económica de maniobra para cumplir con la cantidad de responsabilidades, tareas, obligaciones y compromisos asignados e impuestos desde el Estado central.
Vale la pena recordar que de cada $100 que se recaudan por concepto de impuestos, $83.5 van para la Nación, mientras que los municipios y los departamentos se tienen que conformar con sólo $11.9 y $4.6, respectivamente; por lo que, a todas luces existe amplia inequidad en la distribución presupuestal. Lo peor de todo es que el Estado feudalista central, como dueño y señor del presupuesto nacional, asigna lo que quiere y como quiere; no existe regulación alguna, por lo que se hace más que necesaria una reforma constitucional que ponga fin a semejante vacío de poder.
Las elecciones regionales que se llevarán a cabo el próximo 29 de octubre según la Registraduría Nacional, se elegirán 32 gobernadores, 418 diputados para las asambleas departamentales; 1.102 alcaldes y 12.072 concejales de todos los municipios del país, incluyendo Bogotá, así como a los 6.885 ediles que conformarán las Juntas Administradoras Locales (JAL). Así mismo, serán estas elecciones un perfecto termómetro para medir la inconformidad del país respecto del Gobierno Central. Lo que pase en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y el resto de las ciudades capitales, mostrará qué tanta aceptación tienen hasta hoy las políticas y resultados del gobierno del cambio, de la “Colombia, Potencia mundial de la vida” en cabeza del señor presidente Gustavo Petro.
Por otra parte, son pocos los resultados en materia de inversión y asignación presupuestal así como el incumplimiento de compromisos de campaña, el aumento en los precios de la gasolina, la recesión económica y precaria situación económica de estratos 1, 2 3 y 4, la percepción de inseguridad que se vive en todo el país, el resurgimiento de grupos al margen de la Ley, el aumento en los cultivos de coca, los escándalos en torno al Presidente, su familia, amigos y funcionarios de alto gobierno, los desaciertos en los escenarios internacionales, los desplantes en el cumplimiento de importantes citas en la agenda previamente establecida, el fracaso de las diferentes reformas y la pérdida de poder por parte del Gobierno en el Congreso, ¿será que estas situaciones pasaránfactura en las elecciones regionales?.
Así las cosas, y de darse unos resultados electorales negativos para el Pacto Histórico y los movimientos políticos aliados con esta corriente política, el país estará entrando en un proceso de evolución política, con lo que, sin lugar a duda, quedará demostrada la necesidad de una Constituyente en la que se establezcan profundas reformas a la obsoleta estructura de Estado y al sistema político. El actualmodelo no le sirve al país para alcanzar una verdadera democracia y la tan prometida equidad. Es absolutamente necesaria y urgente una distribuciónreal del presupuesto nacional en pro del desarrollo socioeconómico y especialmente de la paz total e integral que tanto necesita el país.