¿Por qué siguen ganando más los hombres que las mujeres?
En el complejo tejido de la sociedad colombiana, la igualdad de género se alza como un estandarte fundamental en el siglo XXI. Sin embargo, cuando analizamos las cifras, encontramos que esta igualdad aún no se refleja en los bolsillos de las mujeres.
De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), para el año 2022, las mujeres componen el 51,2% de la población colombiana, superando a los hombres en número. Pero aquí es donde la paradoja se revela: a pesar de constituir la mayoría demográfica, las mujeres colombianas ganan en promedio un 6,3% menos que sus homólogos masculinos en el mercado laboral. Esta brecha salarial ha sido amplificada por la sombra del COVID-19, que ha golpeado con dureza al sector laboral femenino.
La tasa de desempleo según el Dane es otro aspecto preocupante. En 2022, el desempleo entre mujeres llegó al 17,5%, 6,2 puntos porcentuales por encima de la tasa masculina, que se mantuvo en un 11,3%. Esto, a pesar de que las mujeres colombianas, especialmente las madres solteras, han mostrado un notable espíritu de búsqueda de oportunidades laborales en el extranjero, representando el 52,8% de los colombianos en el extranjero en 2020.
¿Cuál es el camino a seguir? La educación es un factor crucial. No solo es la llave para cerrar las brechas, sino también el medio para empoderar a las niñas y mujeres, permitiéndoles desarrollar sus capacidades y liderar en todas las esferas de la sociedad.
La desigualdad salarial de género en Colombia no es simplemente una cuestión de números, sino un reflejo de barreras profundamente arraigadas en nuestra cultura y estructura social. Mientras avanzamos hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, debemos abordar estas barreras con determinación y valentía.
Es hora de actuar con decisión para cerrar esta brecha, no solo en términos de cifras, sino también en cuanto a oportunidades de ascensos y liderazgos. Solo entonces podremos asegurar que todas las personas, sin importar su género, tengan las mismas posibilidades y recompensas en el mercado laboral colombiano, y que la igualdad de género pase de ser un ideal a una realidad palpable.