Ibagué, 500 años
¿Como vivir bien, en una ciudad que está por cumplir 500 años?, y ¿cómo transformarla para fortalecer la vida en su territorio? Son 2 grandes interrogantes que debemos responder y construir colectivamente, pensando en que el terruño es un regaló que nos da la vida.
Ibagué 500 años, será un plan estratégico operativo, para y desde Ibagué como ciudad-región, y muy diferente a lo propuesto y expuesto ya por el gobernador del Tolima, como otra visión más para el departamento, que para su capital.
Esa diferencia conceptual y territorial, ha sido el gran error cometido con las visiones Tolima 2010 y 2025, y ahora también con la visión 2050, ya anunciada desde la misma gobernación como la hoja de ruta para los próximos 25 años.
Ibagué debe romper moldes y proponerse hacer lo suyo, considerando sus propias fortalezas y debilidades, pues fundamentalmente sería que comprendiéramos que la ciudad misma, tiene sus propias necesidades, que son muchas, como muchas las oportunidades.
Es que Ibagué como municipio, le lleva 311 años alTolima como departamento y aún sigue inmersa en planes y proyecciones ajenas, y no ha logrado entender, que como capital, es el eje central de toda una subregión, y es precisamente por ello, y muchas otras razones, que tiene que replantearse su propio futuro como su desarrollo, a partir de la revisión obligada de su POT el próximo año.
Es que desde la alcaldía y no desde la gobernación, Ibagué debería construir su propia visión, una muy diferente, vivencial y coherente para la ciudad, aprovechándose de la nueva revisión en 2024 de su Plan de Ordenamiento Territorial-POT, como matriz de esa nueva hoja de ruta, donde todo porvenir esté en función de la vida, la inclusión y el desarrollo socioeconómico subregional.
También deberíamos reconsiderar el formato utilizado tanto para el Tolima como para Ibagué, de visiones puramente documentales y no vivenciales, planteando desde el inicio una formula distinta, donde esa hoja de ruta, sea ahora construida desde la institucionalidad política más no académica, pero si refrendada por todas las fuerzas vivas del territorio y no exclusivamente por las universidades.
Proponer, Ibagué 500 años como plan estratégico operativo exclusivo para la ciudad no construido desde la academia, no significa excluir las universidades; lo que facilita es que ellas, las universidades, desarrollen una especie de secretaría técnica, y actúen como componedoras y sinergizadoras de intereses y conocimientos, proponiendo un orden lógico y metodológico de todo lo concluido. Es que esa forma clásica de construir nuestra visión desde la universidad, nos ha llevado a desaciertos, una y dos veces; porque hacen de ellas unos documentos bastante creativos y algo idealistas, pero poco vivenciales, donde lo relevante allí no es el entorno ni las comunidades, como tampoco las experiencias o vocaciones, las necesidades ni las oportunidades que da el territorio.
Desaciertos como por ejemplo en la Visión 2010 donde se resaltaba la maquila como promotor de una Ibagué potencia textil del país, y fue precisamente en esa década, donde casi desaparece el sector maquila-confección, y caso similar con la Visión 2025 donde se hacia relevancia de la logística como un determinador, y nunca se construyó siquiera se auspició, una sola obra de Infraestructura de Logística Especializada (ILE) de la que habló el Conpes 3547de 2008, y habla hoy, el nuevo Conpes de la Logística 3982 de 2020.
Una Visión Ibagué 500 años, sin sectorizarla ni condicionarla, solo interpretando lo que somos y lo que podemos hacer mejor, entendiendo todo lo que se nos facilita como ciudad y como subregión, y todo aquello que técnicamente podamos capitalizar como ventaja y oportunidad. Así de sencillo.