Para los electos: prudencia y humildad
Por estos días, muchos de los electos han iniciado sus procesos de gestión conservando los valores y principios que los caracterizan, siguen siendo los mismos, sin embargo, hay otros llenos de ínfulas de poder, situación que los desdibuja haciendo que pierdan la armonía y amabilidad que los caracterizaba en campaña. La gran mayoría están en ese momento gozoso, en el que se encuentran con todas las potestades del poder, armando los gabinetes, nombrando y organizando lo que será el gobierno. Por estas épocas seguramente sobran las invitaciones, reconocimientos, regalos y hasta una rimbombante lambonería propia de esos que se mueven alrededor de los círculos políticos esperando no quedar por fuera del pastel, eso es algo normal que siempre suele suceder.
La prudencia y humildad hacen verdaderos sabios. Cuando digo esto me refiero a aquellos que están probando por primera vez las mieles del poder, especialmente a alcaldes y alcaldesas que, aunque han transitado los caminos de la política, hoy emprenden un camino pedregoso lleno de peligros a diestra y siniestra en el que acechan todo tipo de depredadores entre los que se encuentran enemigos políticos y personales, pero también esos ocultos cercanos malintencionados que esperan sacar provecho propio o peor aún, desean les vaya mal en la gestión. En política todo se ve y nunca nada es como parece.
Unos llegarán con el firme propósito de trabajar en la construcción y consolidación de un proceso para rato y en beneficio de las comunidad que los eligió, otros llegarán envalentonados a esta faena, creídos y montados en su propia nube, pero una vez se enfrenten a la realidad de la administración pública, a los debates en concejos y asambleas, a los nombramientos de contralores y personeros, a ese complejo mundo de la contratación estatal, la cosa será a otro precio. La capacidad de gestión de la gran mayoría se verá reflejada en los proyectos que presenten y la cantidad de recursos públicos que puedan llegar a gestionar desde los departamentos, la nación o la cooperación internacional. Una gran mayoría de alcaldes no entienden qué es administrar un municipio de cuarta, quinta o sexta categoría donde los recursos públicos son muy limitados, será acá cuando la humildad, prudencia y sabiduría cobren un verdadero valor.
De igual manera a cada uno quiero felicitarlos por su elección para liderar y representar a su comunidad. Este es un logro significativo que refleja la confianza depositada por sus conciudadanos para guiar el destino de su municipio. Quisiera recordarles la importancia de la humildad en el ejercicio de su cargo. La humildad no significa debilidad, sino más bien la capacidad de reconocer la diversidad de opiniones, la colaboración y la comprensión de que nadie tiene todas las respuestas. Al mantener la humildad estarán más abiertos a escuchar las necesidades y preocupaciones de la comunidad que representan.
Recuerden que la función de un líder es servir a los ciudadanos y trabajar en conjunto para mejorar la calidad de vida de todos. Sean accesibles, transparentes y siempre estén dispuestos a aprender de cada experiencia. La humildad y prudencia también implican reconocer y corregir errores cuando sea necesario demostrando así su compromiso con el bienestar de la comunidad.
Les deseo mucho éxito en su gestión y confiamos en que, con humildad y dedicación, contribuirán al progreso y desarrollo de su municipio. Están en una posición única para marcar la diferencia y construir un futuro mejor para todos.