Lo que nos dejó el Foro Económico en Davos
Esta semana se llevó a cabo el Foro Económico en Davos Suiza; allí, los líderes de los países asistentes dieron a conocer sus posiciones frente a temas de interés mundial como: la guerra en Ucrania, el reciente conflicto en Medio Oriente entre Israel y Palestina, el cambio climático y la incertidumbre que genera el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial - IA -.
Hubo un discurso en especial que se robó el show en el foro, el del presidente Javier Milei de Argentina. Aunque tengo mis serios reparos con el presidente Milei por su exagerado populismo de derecha, él se ha convertido en la antítesis del socialismo que han establecido como modelo varios países en Latinoamérica, entre esos el nuestro, y en su intervención en Davos, además de unas cuantas barbaridades, si dijo algo que creo es importante rescatar.
En primer lugar, Milei nos devolvió cientos de años atrás al poner nuevamente sobre la mesa la tesis de la doctrina económica clásica, en la que impera el capitalismo salvaje y que, según él, es el camino para regresarle la libertad a los pueblos en el que poco o nada interviene el Estado; si bien es cierto, este modelo económico fue el adecuado en algún momento de nuestra historia, su ejecución sin la debida regulación trajo consigo unas desigualdades enormes.
Por otro lado, el presidente Milei afirmó algo en lo que, si estoy completamente de acuerdo, y es que el socialismo como lo han manejado en Venezuela, en Argentina, lo hacen en México y lo pretenden hacer en Colombia, lleva a la pobreza y al estancamiento por cuenta de una clase política que quiere perpetuarse en el poder para mantener sus privilegios y que quiere pasar por encima de las instituciones, la propiedad privada y el libre mercado.
Aquí, por ejemplo, el presidente Petro quiere estatizar la salud, los hidrocarburos, hacer crecer el aparato estatal con burocracia y gastos suntuosos que salen de los impuestos de todos nosotros, situación que a futuro será insostenible y que económicamente nos costará mucho recuperarnos. En eso si dio cátedra Milei, que contrario a lo que prometió la izquierda colombiana y no cumplió, si redujo costos eliminando ministerios, vuelos privados y gastos innecesarios siendo coherente con el principio de austeridad.
Viendo estas dos caras de la moneda me convenzo cada vez más que las ideologías radicales y extremistas no conducen a nada bueno, que en el fondo resultan siendo iguales y que es necesario para un país como el nuestro, que se deje de lado el activismo político y se gobierne con sensatez, autoridad y con prospectiva hacia el futuro.