Es imposible vivir
La eyaculación del hombre contiene más de quince millones de espermatozoides por centímetro cubico de semen. En promedio, un eyaculado esta entre los 1.5 y 6 ml. En total son más de 39 millones de espermatozoides en cada eyaculación promedio.
En la vida intrauterina las mujeres tienen mas de 2 millones de óvulos. Al nacer tienen alrededor de 1 millón; los van perdiendo a lo largo de su vida y al llegar a la adolescencia quedan unos 300.000. Después de los 40 años solo dispone de aproximadamente 79.000 ovocitos.
Un ovulo solo puede ser fecundado por 1 espermatozoide. Si en el ovulo penetra más de un espermatozoide, lo que se conoce como polispermia, el embrión no sería viable y moriría ya que tendría una excesiva cantidad de cromosomas. Para evitar esto, cuando ocurre la fecundación por un espermatozoide, el ovulo activa un mecanismo interno que impide la entrada de más espermatozoides. Si este mecanismo falla, el embrión es inviable, y no tendría lugar el embarazo.
Al momento de la fecundación entendida como la entrada del espermatozoide al ovulo, ya se han perdido cerca de 1.5 millones de ovocitos y mas de 40 millones de espermatozoides; que de haberse logrado unir, resultaría en más de 40 millones de seres humanos.
El ovulo fecundado debe recorrer un largo camino, logrando primeramente la difícil tarea de implantarse adecuadamente en el útero. Luego, va a iniciar un proceso de división celular: una célula se divide en 2, 2 en 4, 4 en 8, y así sucesivamente durante los 9 meses de gestación momento en el cual esta en condiciones de nacer a la vida extrauterina. La division celular de forma organizada y especializada, da como resultado la formación de órganos, tejidos y sistemas del cuerpo humano: cerebro, corazón, hígado, intestinos, piel, sangre, etc... Al nacer existen mas de 26 mil millones de células. A los 10 años el cuerpo humano tiene más de 17 billones de células, y en la edad adulta sobrepasa los 36 billones de células.
El proceso de division y especialización celular no termina con el inicio de la vida extrauterina, y por el contrario va a permanecer durante toda la vida. Es un proceso complejo, no permite fallos y requiere de perfección y armonía. Cuando por alguna razón la perfección falla, el resultado son malformaciones y alteraciones, la mayoria de ellas incompatibles con la vida.
Mas usual de lo que podemos imaginar, la perfección y armonía fallan, y el resultado es una célula defectuosa con un altísimo potencial de acabar con la vida. Más usual de lo que podemos imaginar aparecen células cancerosas en nuestro organismo. Por fortuna, existen otro grupo de células que se crearon y especializaron para defendernos contra las agresiones, identifican los ataques externos como gérmenes patogenos, y agresiones internas como las células defectuosas; destruyendolos y evitando que generen enfermedad o muerte. Por razones que aun son motivo de intensos estudios, cuando las células de defensas fallan, o son defectuosas, se pierde la perfección y armonía resultando en situaciones de enfermedad o muerte.
La vida extrauterina, la que llevamos luego del salir del útero materno, nos mantiene en estrecho contacto con millones de gérmenes y microorganismos: virus, bacterias y hongos; todos, altamente capaces de producir una enfermedad mortal. Cada segundo, nuestras vidas esta en intima relación con estos gérmenes. Muchos de ellos incluso coexisten con nosotros: Piel, conducto auditivo externo, cuero cabelludo, boca, intestinos, estan repletos de gérmenes que hacen parte de la flora normal, y son necesarios para nuestra supervivencia participando activamente en los procesos metabólicos. Sin embargo, esos mismos gérmenes que son flora normal, también tienen la capacidad de producir enfermedad grave y mortal cuando se pierde la perfección y el equilibrio.
Los microorganismos están en todos lados. Hay estudios que hablan de que en la atmósfera baja puede haber entre diez y 100 millones de bacterias por metro cúbico de aire. En un gramo de suelo hay unos 100 millones de microorganismos. En la piel del ser humano, dependiendo de en qué parte, cuándo y de quién, pueden encontrarse por centímetro cuadrado entre un millón y 1.000 millones de células de microbios. En el intestino delgado de un ser humano, se estima que hay unos 100 millones de bacterias por cada mililitro. Y esa cifra palidece cuando nos trasladamos al intestino grueso, que se estima alberga la mayor biomasa microbiana de cualquier órgano o superficie del cuerpo humano, con un total de cerca de 100.000 millones de células microbianas por cada mililitro. Y ni hablar de los virus y hongos, que sobrepasan en mucho la poblacion de bacterias.
Durante todos los años que tengamos de vida, segundo a segundo nos expondremos activamente a una probabilidad de muerte. Ya sea por un agente químico, térmico, biologico, o por microorganismos y/o células defectuosas que pueden terminar en enfermedad grave y mortal. O simplemente por que las células de defensa fallaron.
Levantarnos de la cama tiene una probabilidad de muerte, ir al baño tiene una probabilidad de muerte, bañarse los dientes, afeitarse, ducharse, vestirse, desayunar, bajar las escaleras, prender el carro, conducir, cruzar la calle, tomar el transporte publico, subir escaleras eléctricas o ascensor, almorzar, cenar, etc, etc, etc. Todas las actividades de nuestra vida cotidiana tienen una probabilidad de muerte. Incluso mientras dormimos y descansamos, nos enfrentamos a una probalidad de muerte. Todas estas probabilidades han sido publicadas en diferentes artículos científicos por matemáticos y estadistas un poco desocupados.
Ahora, tomémonos unos minutos para pensar en un dia cotidiano: Si listamos todas y cada una de las actividades que realizamos y en frente ponemos la probabilidad conocida que ese evento termine en mi muerte; hiciéramos lo mismo con todos los procesos biológicos, metabólicos y celulares que suceden en nuestro organismo durante 1 día; y le añadiéramos las agresiones externas por gérmenes, sustancias y tóxicos; llegaríamos a la mas fácil conclusion: Matemáticamente no existe la minima posibidad de estar vivos; y la probabilidad de muerte es inmensa y alarmante.
Si nos detenemos un momento en nuestra edad actual, 45años para mi caso, e intentamos listar todas las situaciones que matemáticamente tuvieron alguna probabilidad de desenlace fatal, desde el momento mismo de la concepción hasta el presente, seguramente nos asombraríamos de estar vivos.
No en vano han existido pensadores de todas las tendencias intentando darle una definición a la “vida”. Aristóteles define la vida como “aquello por lo cual un ser se nutre, crece y perece por sí mismo”. El DRAE define vida como “fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee”.
En la definición de Aristóteles, la vida se plantea como un “aquello” para lo cual no se incluye una explicación. De igual modo el “por sí mismo”, anula la posibilidad de atribuirle una causa externa (explicable) al ser que la posee. Por otra parte, la definición del DRAE posee otras dificultades: la primera de ellas es la falta de claridad del concepto de “fuerza” (ya advertido por Hume); la segunda, relativa al adjetivo “sustancial”, que nos lleva al concepto de sustancia, noción de la que no tenemos tampoco una idea clara tal como lo advirtió Locke. Por ultimo, la aparición de “actividad interna” y “mediante la que obra el ser que la posee”, es solo una manera más de plantear el “por sí mismo” aristotélico, cosa que resulta ser un indicio de que, respecto a aquel, no contamos en el lenguaje con una idea mejor de vida que la que él tenia.
Para mi, que no soy filosofo, es mas sencillo de lo que han intentado hacerlo ver. Creo que los filósofos y científicos simplemente están buscando lo que no van a encontrar. Creo que es absolutamente evidente y claro que la vida es un milagro. Es un regalo de Dios. Creo que solo Dios tiene el poder para tanta perfección desde la improbabilidad absoluta; que solo Dios hace posible lo imposible. Creo que Dios con su infinito poder y amor al hombre lo escoge desde antes de nacer, y le permite vivir cada segundo de su existencia.
La pregunta que debemos hacernos todos es:
- ¿Siendo completamente improbable estar vivo, por que, y para que estoy vivo?
- ¿Cual es el propósito de Dios en mi vida?
- ¿Estoy actuando en mi vida acorde al propósito para el que fui creado?