Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Entretenimiento y cultura
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Asesinos del fútbol disfrazados de hinchas

El reprochable accionar de algunos vándalos que aprovechan el escenario deportivo para llevar a cabo sus actividades delictivas está acabando con la labor que adelantan quienes de verdad sienten el barrismo social.
21 Feb 2017 - 9:30 COT por Ecos del Combeima

La fiesta del fútbol en Colombia ha estado ligada a actos de violencia, delincuencia y drogadicción, lo que ha hecho que muchas veces el espectáculo se convierta en un triste escenario en el que los colectivos barristas terminan siendo los 'villanos' de la 'película'.

Las masas que mueve el balompié en nuestro país representan una oportunidad de incalculables proporciones para que los expendedores de alucinógenos y 'amigos de lo ajeno' llevan a cabo su penoso accionar bajo el disfraz del hincha, quien termina siendo el principal afectado.

Portar una camiseta e ingresar a las tribunas populares de los estadios en Colombia absurdamente para el común denominador de la opinión pública es sinónimo de agresividad, vandalismo y consumo, pues es allí donde actúan los delincuentes aprovechando el 'escudo' que les genera el estigma, porque en otra localidad -en donde sí se hace la 'gente de bien'- no pasarían tan desapercibidos.

Y es que no se trata de asegurar que las barras son 'inmaculadas', puras y 'no pedacoras', pero tampoco se trata de estigmatizar a la totalidad de quienes prefieren vivir el fútbol de otra manera, en medio saltos, cantos y papel picado.

¿Por qué cuando una persona que viste la camiseta de un equipo de fútbol y agrede a otro se le relaciona de una vez con un barrista? ¿Tenemos la certeza de que hace parte de una barra? ¿Realiza las actividades que adelanta ese colectivo y asiste a todas las reuniones? No lo sabemos, pero como lleva la camiseta tiene que ser barrista.

No puede ser que dos sujetos armados con un cuchillo dentro de un estadio sean la representación de un colectivo que está conformado por más de 2 mil personas, pero tampoco puede ser que dentro de esas 2 mil personas no existe la posibilidad de que haya un delincuente.

El problema está en generalizar y estigmatizar, aunque allí también juegan un papel importante -para mal- las autoridades, que en medio de su profunda infeciciencia y en su afán de entregar resultados tiene que recurrir a la generalización para dar positivos.

Si hubo una riña a las afueras del estadio queda mucho más fácil asegurar que fueron integrantes de la barra que ponerse a hacer las investigaciones pertinentes -que requieren de tiempo- para dar a conocer la verdadera identidad de quienes fueron protagonistas, porque podría ser que fueran hinchas que van a otras tribunas ¿Occidental por qué no? ¿Acaso tener plata me hace una persona de bien?

Mientras el estigma siga predominando en la sociedad, los 'asesinos del fútbol' seguirán afectando la imagen de quienes de verdad sienten y viven el barrismo, y que con actividades sociales pretenden -en contra de la carriente- cambiar la imagen de su colectivo.