Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Entretenimiento y cultura
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

"La paz es mucho más que la desmovilización de guerreros": William Ospina

Uno de los más brillante escritores colombianos, que en escritos suyos de hace más de 25 años hablaba ya de la necesidad de pensar más en la tierra, cree profundamente que la paz va más allá de desmovilizaciones y es férreo defensor de políticas públicas que miren más al agro que a los minerales.
Imagen
18 Jun 2020 - 19:35 COT por Ecos del Combeima

En #AgendaEntretenimientoYCultura nuestro gerente Juan Pablo Sánchez invitó a uno de los mejores escritores de Colombia y el mejor escritor del Tolima, quien ostenta el galardón del Orgullo Tolimense, William Ospina

Imagen

Juan Pablo Sánchez: ¿Hace cuánto no viene al Tolima?

William Ospina: Bueno, yo estuve allá hasta los primeros días de enero porque yo tengo una casita en Mariquita los primeros días del año los pasó allí. Pero desde entonces ya llegamos a Bogotá y llegó la pandemia. 

JPS: Algunos dicen que el COVID-19 extrajo lo mejor y lo peor de las personas. No sé si sea el COVID-19 o si siempre ha sido así, pero unos dicen que generó solidaridad y otros la codicia. ¿Ambas siempre han existido o no?

WO: Sí, es que el ser humano no puede dejar de cargar con su condición y eso condiciona que seamos todo, seamos todas las cosas, sean buenos, malos codiciosos, generosos, ambiciosos, humildes. El ser humano muestra todo el espectro de las pasiones y de los sentimientos humanos, desde lo más ruin hasta lo más hermoso.

JPS: ¿Usted qué lección cree, filosófica, que le va a dejar el COVID-19, la pandemia mundial, a Colombia?

WO: Yo espero que le deje muchas cosas, porque nadie quiere asumir que de todas maneras es un hecho que no nos había ocurrido jamás. La humanidad ha vivido pandemias en otros tiempos, pero esta es la primera vez en que vive una pandemia de manera simultánea y global. Entonces, lo que está ocurriendo aquí no es solamente del encierro, la cuarentena, el peligro del contagio, sino también que por primera vez toda la humanidad está viviendo lo mismo en tiempo real, simultáneamente, y yo creo que tiene la posibilidad de generar una conciencia del planeta, una conciencia de que somos una especie, de que estamos expuestos a los mismos riesgos y que tenemos también las mismas responsabilidades. Y ojalá esa lección se aprenda. La humanidad no es buena para aprender lecciones. La humanidad siempre, solo cuando ve los hechos cumplidos, reacciona. Y esta es una época en que la humanidad tiene que aprender a reaccionar a partir de las advertencias y no a partir de los hechos consumados.

Imagen

JPS: El departamento del Amazonas ha sido el departamento más afectado por cada cien mil y por cada millón de habitantes. Brasil es el país del gigante suramericano más afectado hoy por hoy por la pandemia. Es el río Amazonas del que tanto usted también ha hablado. ¿Qué podemos resumir sobre esta difícil situación que viven nuestros paisanos, ya que somos el séptimo país en el mundo que más ha perdido selva virgen en la Orinoquía y en la Amazonía?

WO: Yo creo que Colombia le hacen mucha falta la conciencia del Amazonas, porque el Amazonas, así como es un ecosistema en peligro, también es uno de los grandes tesoros de la humanidad y Colombia no ha aprendido a vivirlo como parte de su territorio. Aquí, en otros tiempos, en los colegios, cuando le mostraban a uno el mapa del país, le mostraban un recuadro grande con la zona central donde están las cordilleras y los litorales, y un recuadrito por allá menor donde mostraban lo que llamaban los Territorios Nacionales en esos tiempos, como si eso no tuviera importancia y resulta que eso es de la mayor importancia, si alguna importancia tiene Colombia para el mundo es formar parte de la cuenca del Amazonas, las aguas que forman el Atlántico y el Pacífico y la Cordillera de los Andes, que de todas maneras es un manantial porque tiene en Colombia la mitad de los páramos de este planeta. Entonces nosotros no somos conscientes de la importancia del Amazonas. Yo escribí esas tres novelas a las que les dediqué 20 años de mi vida para tratar de hacernos sentir a los colombianos un poco más la conciencia del valor de este territorio, el valor de esa proximidad no sólo con el río, sino con la cuenca y con la selva, y de la importancia de cuidar esos recursos en una época en que ya empezaba a escasear el agua y hay que mantener vivo el planeta y es mantener vivos los árboles y el oxígeno.
 

JPS: Hablemos un poco de Cajamarca, Tolima, de la mina de Oro. Ya muchos dicen en el Tolima algunos empresarios que hay colchones de minería de oro que deberían explotarse, replantearse a propósito de la crisis del COVID-19. ¿Esto de la minería de oro es un tema para los que no conocemos bien la historia, milenario, secular?

WO:El ser humano siempre ha sentido una fascinación extraña por el oro. No extraña en la medida en que el oro es un elemento maravilloso y es un metal maravilloso y está lleno de propiedades, pero hemos tenido una especie de locura que es de toda la humanidad, la de creer que hay una sustancia que es más importante que otras. Por ejemplo, el oro es hermoso y el oro es útil, y el oro es fascinante por su brillo y por sus propiedades, pero el oro no puede ser más importante que el agua, el oro no puede ser más importante que el oxígeno. Y hemos llegado a un momento de la historia en que ya nos toca tomar decisiones. Es decir, no se trata simplemente de tener lo uno y lo otro, sino que ya, el oro que había en la superficie fue extraído, por los indígenas hace mucho tiempo, fue extraído por los colonizadores españoles a pico y pala, después por los colonizadores ingleses ya con una tecnología mayor después de la Revolución Industrial. El oro que queda, que es mucho, para sacarlo, hay que destruir la Tierra, para sacarlo hay que destrozar las montañas, hay que acabar con los acuíferos, hay que vulnerar la naturaleza, pero ya es hora de pensar que por sacar un poco de oro, no vamos a arruinar el ecosistema y el espacio de la vida. De manera que, siendo lógica y comprensible la fascinación que el oro obra sobre los seres humanos, la sensatez exige que ponderemos la importancia de algunas cosas y de otras. Y el oro está muy bien que esté donde está y esté allí sosteniendo las montañas y cuidemos el agua, cuidemos los bosques, no caigamos en la tentación en la que caen todos nuestros gobiernos de pensar que una sociedad vive bien saqueando su naturaleza. Una sociedad bien viviendo del trabajo de su gente. Y aquí hay mucha gente que quiere trabajar y no crean trabajo para ellos, porque les parece que es mejor vender las minas, vender petróleo, saquear los recursos y eso es una manera absurda de entender la economía y de entender la vida.
 

JPS: Hay un estudio de una magíster en Ingeniería Hidráulica de la Universidad Nacional que dice que el río Coello podría secarse en 30 años en un 50%. Viene a mi memoria este tema que estoy desarrollando en noticias y los recuerdo a usted también, porque entiendo que Jorge Isaacs era minero en el cañón del Combeima. Hay títulos de la multinacional AngloGold Ashanti y otras sobre el cañón del Combeima, hay gente interesada en el cañón del Cocora y en el Coello. ¿Cómo podemos relacionar esoe tema de la escasez del recurso hídrico, con ese romanticismo de la época del pasado del barón de Von Humboldt, luego de la época de Jorge Isaacs, etcétera, y lo que está pasando hoy con la cuenca del Coello, donde también entiendo que el doctor Mutis también fue muy importante.

WO: Es muy importante que el Tolima tome conciencia del lugar tan destacado que tiene en la geografía nacional y en el ecosistema nacional. No es por azar que Mutis tuvo en el Tolima la Expedición Botánica. No es por azar que Humboldt haya cruzado ese territorio y que del viaje de Humboldt entre Ibagué y Buga haya nacido práctica entre la fundación de la geografía de las plantas y de la idea moderna de la naturaleza. No, esas cosas no son azarosas, esas cosas tienen un sentido. Además, la labor de Mutis y de la Expedición Botánica, le enseñó mucho a Humboldt de cómo mirar esta naturaleza y cómo descubrir el lugar de las plantas en el conjunto de la vida.
El Tolima tiene que ser consciente de que las mayores riquezas del país son el río, las fuentes de agua, la agricultura y todas esas son cosas que ahora tienden a dejarse de lado por una civilización de la urgencia y del negocio, en el cual no es importante cuidar la naturaleza. No es importante proteger los recursos, no es importante el trabajo humano. Sólo es importante importar y exportar mercancías y saquear recursos naturales. Yo creo que cambiar las prioridades es urgente y una región con tanta riqueza natural. Por ejemplo, el hecho de que los tres pisos térmicos que caracterizan a nuestro país, la tierra caliente, las tierras medias y los páramos, estén en el territorio en toda su extensión, eso exige un diálogo, un diálogo de la llanura y del río con las tierras medias, es la falta de ese diálogo entre los pisos térmicos, lo que permitió que sucediera la catástrofe de Armero. Eso debió ser una advertencia de que aquí habría que echar a andar un proyecto de diálogo muy profundo entre las fuentes del agua y los ríos, entre las tierras medias y los cultivos y recuperar la idea de que nosotros vivimos en la naturaleza privilegiada y que hay que habitar en ella. Esto de encerrarse en ciudades inmensas a espaldas de la naturaleza es un error.
 

Imagen


JPS:: Hablemos un poco de Jorge Isaacs. ¿Por qué murió en el Cañón del Combeima?, una casa que infortunadamente se cae a pedazos, que deberíamos tener rescatada. ¿Y por qué él era minero también?

WO: ÉL era un hombre de una gran visión del territorio. Su novela María ha sido vista como un romance romántico, como una visión idílica de las relaciones entre los seres humanos, pero es mucho más que eso. Fue también una expedición botánica, uno puede leerla en la novela María como una gran expedición botánica de un territorio, él sabía cómo eran todos los árboles, donde estaban y él recorrió el país explorando riquezas posibles. Dicen que fue el descubridor de las minas del Cerrejón, pero la verdad es que había en él el sueño de un gran país, ese gran país que nosotros no hemos sido capaces de construir, porque desafortunadamente Colombia logra periodos de modernización y después los abandona. Todos sabemos, por ejemplo, que los ferrocarriles son necesarios y cuando uno le habla a los poderes del Estado le dice que hay que tener ferrocarriles, hasta hay funcionarios que dicen que eso no es posible aquí, cuando hace un siglo ya demostramos que era posible atender una red de ferrocarriles en este territorio, que fue utilísima y que es una de las necesidades de la modernidad, seguir transportando carga por esas carreteras estrechísimas y frágiles en camiones, es una locura, para eso se inventaron los trenes y Colombia no puede vivir hoy como si estuviera antes del año 20, cuando ya había ferrocarriles y antes del año 30, es no tener conciencia de las posibilidades, a nuestros gobiernos se les llena la boca hablando de modernidad, pero aquí llegan los carros y no llegan las carreteras y llega la necesidad de transporte inmenso, pero nos llegan los ferrocarriles y esto es una locura.
 

JPS: Hace tres años en el Día del Orgullo Tolimense hablaba, que no creía mucho en la paz de Juan Manuel Santos mientras no se haga una gran reforma agraria de la redistribución de la tierra en Colombia, que es lo que verdaderamente origina la violencia en nuestro país. ¿Tres años después piensa lo mismo ahora con la paz que se firmó?

WO:Sí, yo pienso lo mismo. Yo estoy de acuerdo con la desmovilización de guerreros. Me parece que la desmovilización de guerreros es necesaria, pero me parece que es una exageración o una trampa llamar "la paz" a eso, porque la paz requiere muchas más cosas para que sea verdaderamente una paz profunda y una paz que aclimate la convivencia. Colombia se la pasa desmovilizando guerreros, cada 15 años hacemos una desmovilización de guerreros, se desmovilizaron el año 53, desde cuando se hizo el armisticio entre liberales y conservadores en el año 58, desde cuando se desmovilizó el M-19 en el 80 y siempre cada 15 años hay un proceso de desmovilización de guerreros al que nuestros gobiernos llaman ampulosamente la paz, pero la paz no llega nunca, llega la desmovilización de los guerreros y otros llegan a reemplazarlos, a sustituirlos en esas labores, porque Colombia no logra hacer esas reformas profundas que permitan que dejen de aparecer tantas insurgencias, tantos criminales, tantas bandas y para eso se requiere que los verdaderos protagonistas de la paz sean los ciudadanos pacíficos que nunca han utilizado violencia contra nadie y que están esperando tener trabajo, tener oportunidades, tener una siquiera mínima seguridad de ingresos y garantizarle lo mínimo a sus familias. La gente no quiere ser opulenta, la gente no quiere grandes riquezas, quiere tener una seguridad, poder confiar en la vida, poder cuidar a los suyos y vivir tranquilamente. Mi novela Guayacanal, habla de cómo una época de paz en Colombia, cuando se fundó la zona cafetera, porque fue la primera bonanza colombiana democráticamente repartida entre miles de familias. Basta que las familias tengan con qué contar una certeza mínima, basta que haya un Estado mínimamente protector del trabajo y de la familia y la paz se aclimataría en el territorio. Que se desmovilicen los guerreros está bien, que el Estado debe cumplir los acuerdos que firmó con ellos y ellos con el Estado está bien, pero la paz es algo mucho más grande. Requiere de la participación de muchísima más gente y necesitamos millones de personas felices sintiendo que su horizonte de vida está cambiando, que hay un futuro abierto para todos y eso si es lo que no les interesa a los gobiernos. Ellos prefieren diseñar procesos de paz en los cuales echarle la culpa de la violencia a este o aquel actor, a este o aquel personaje, no asumen nunca la responsabilidad del establecimiento colombiano, nunca asume la responsabilidad de todo lo malo que ha pasado en el país y de las muchas violencias que ha habido y la paz requiere otra cosa, requiere un nuevo comienzo y un nuevo comienzo para mucha gente.
 

Imagen


JPS:: Es Tarde Para El Hombre, usted va a hacer una tertulia ambiental sobre el tema y es un escrito que hizo hace 25 años. ¿Por qué es importante conmemorar este escrito hoy, en tiempos del COVID-19?

WO:Bueno, ya hace 25 años yo escribí un libro, que en ese entonces fue muy polémico, diciendo que yo sentía que íbamos por mal camino y que estábamos corriendo muchos riesgos. En ese libro hay un ensayo que se llama Las Trampas del Progreso, hay otro ensayo que se llama La Mirada de Hielo, sobre el peligro que yo veía entonces de que la medicina, una disciplina tan abnegada se volviera solamente un negocio. Hay un ensayo sobre el crecimiento desmesurado de las ciudades y sobre los peligros que eso conlleva. Hay un ensayo sobre los males de la publicidad, que estimulando simplemente un consumo inercial, que no siempre es de cosas necesarias. Y bueno, todas esas advertencias, que en su tiempo, muchos dijeron que eran un mero alarmismo y un espíritu apocalíptico, pues ahora han demostrado que sí, creo que tenía razón al advertir esas cosas, al señalar que era necesario cambiar nuestra manera de vivir y si yo pensaba que era tarde para el hombre como solución a los problemas del mundo, hace 25 años, imagínese lo que pensaría ahora cuando seguimos contaminando, cuando el cambio climático se ha acelerado y cuando los seres humanos no aprendemos que somos nosotros los que tenemos que cambiar, que la responsabilidad de está, si la industria produce plásticos, somos nosotros los que los consumimos, si los políticos se roban los recursos, somos nosotros los que tributamos y los que los elegimos. El ciudadano tiene que asumir su responsabilidad para corregir los males del mundo, porque si no, los que quieren destruir el mundo están trabajando a sus anchas y nosotros simplemente colaborándoles con el consumo de energías fósiles, con el consumo de cosas inútiles y con amontonamiento en unas ciudades cada vez más inhabitables.

 

Tags:

Lo más leído