Ibagué capital logística
Aclaro que no pude asistir al foro organizado por Ecos del Combeima porque debí atender una audiencia inaplazable en el Tribunal Administrativo del Tolima. Pero, dada la expectativa que tenía por el evento, acudí a un colaborador para que grabara todo lo acontecido y así poder conocer las intervenciones. Para empezar, me resultó grato saber que desde la empresa privada, con las dificultades que implica la no colaboración de órganos estatales, se pudiera convocar tan importantes panelistas y selecto público; que bien hubiera podido contar con la ayuda oficial pues como se vio el acto era de interés general y no de un particular, ni si quiera del organizador. Felicitaciones Juan Pablo.
Del evento quedaron grandes enseñanzas y significativos aportes que cada uno valora según sus propósitos y su punto de vista. En lo que a mí corresponde generó las siguientes reflexiones. En primer lugar que sin la intervención de la empresa privada resulta prácticamente imposible el desarrollo; no solo porque tienen la plata sino porque tienen la inteligencia. Por eso no entiendo esa parte del discurso de izquierda que pretende resolver todos los problemas sociales, incluido el desarrollo, sin el capital privado y menos entiendo que cómo un alcalde de izquierda invita a un rico –porque evidentemente pobre no debe ser- como el constructor de la doble calzada Ibagué- Cajamarca para que mediante una APP construya la llamada circunvalar. No estará pensando que el particular regale parte de su dinero, porque eso en lugar de ser inteligente, sería ingenuo y además, inmoral. En la época en que tuve la oportunidad ser colaborador de Francisco Peñaloza creí hacerlo bien cuando desde la oficina jurídica de la Alcaldía, a punto de conceptos guiados todos por el único afán de mostrar conocimientos jurídicos y total compromiso con la defensa del patrimonio público, hice perder dinero a muchos contratistas y me pavoneaba por los pasillos del Palacio haciendo alarde de mi honestidad, hasta que me llamó el alcalde y me dijo: “joven, yo no sé derecho, pero le doy un consejo: cuando usted haga un negocio procure que el otro también gane; quebrar un contratista con fundamento en la ley puede ser jurídico pero eso no está bien”.
Así las cosas, veo problemas de confianza para las alianzas público privadas entre gobernantes de izquierda y particulares ricos, pues los primeros difícilmente aceptarán que los segundos ganen, si son consecuentes con la esencia de esta ideología que es precisamente el valor absoluto de la igualdad; y si las alianzas funcionan en beneficio de las dos partes, entonces, creo yo, es porque el gobernante realmente no es de izquierda.
Ahora bien, desde el punto de vista de lo público, debo resaltar la presentación de Alfredo Bocanegra; su presencia en el foro mostró que allí también hay inteligencia, que no es cierto que las mentes brillantes van siempre a parar a las empresas privadas. Hace unos meses me encontré con el doctor Bocanegra en una librería en Bogotá y me dijo que quería ser magistrado de la Corte Constitucional; yo, en esa maldita maña que tengo de andar dando consejos que no me piden, le dije que no lo hiciera, que él tenía la capacidad para hacer grandes cosas y por eso debía aspirar a responsabilidades políticas, que aspirara a ser alcalde, gobernador o ministro porque desde allí es de donde puede reamente poner al servicio de la comunidad su talento; le agregué que hay muchos que pueden dictar sentencias bien argumentadas para resolver casos justicia o dictar conferencias llamativas sobre el precedente o cualquiera de esos que llaman grandes temas del derecho; pero hay muy pocos que pueden imaginar, organizar y ejecutar los proyectos que realmente resuelven las necesidades de la comunidad. Afortunadamente pasó lo que quería que pasara y por eso en lugar de ver al doctor Bocanegra desperdiciando su talento, tratando de encontrar razones jurídicas universales para imponer ideologías, que es lo que muchas veces hacen los altos tribunales, lo tenemos soñando y trabajando en el aeropuerto de Ibagué y muchos proyectos más, que sin duda podremos disfrutar. Si hubiera sido magistrado estaría él muy cómodo, disfrutando honores y negando que fue la política la que lo llevó allí; me gusta más verlo de Director reconociendo los políticos que lo ayudaron y trabajando no por él sino por todos. Muchas Gracias.