"Me exigía cortarme el pelo y vestirme como un hombre": Víctima de violencia de género
El primer encuentro de amor entre Anahí y Flavio fue a comienzos de 2014. Él es artista callejero. Ella, una simple espectadora. A veces iba sola. Otras acompañada por su hermana. Y mientras la gorra pasaba de mano en mano, se fue enamorando. No sabe decir si fue el arte, la improvisación, su contextura física, la sonrisa, o qué, pero Anahí decidió hacerle caso a su corazón sin saber que se abrían las puertas del infierno: con esa relación nació la violencia. Hoy no quiere ser una víctima más del feminicidio. Por eso se animó a contar su triste historia, que en el medio tiene a una pequeña niña de 9 meses.
Anahí Núñez tiene 18 años. Voz tímida. Las palabras salen de su boca pausadas, pero sin freno. Una tras otra. Al final arma una oración trágica, como podría ser su final si esperaba más en manos de Flavio.“Ya no confío en los hombres”, afirmó la adolescente, a quien la vida le puso enfrente una de las peores caras. Es que cuando comenzó la relación -en el verano de 2014- fue la protagonista de un cuento de hadas que culminó rápidamente, ante la primera escena de celos.
“Me hacía cortar el pelo y vestirme como un varón para que nadie me mirara”, dice. Y así como no sabe qué fue lo que la enamoró de Flavio, tampoco sabe decir por qué siguió con su compañía, ya luego de ese planteo continuaron las agresiones verbales y físicas. “Me golpeó desde que me fui a vivir con él”, sigue su relato.
La pareja llegó a octubre de 2014 con la noticia de un nacimiento. Ella pensó que Dulce -como se llama su hija nacida en junio pasado- cambiaría la situación para bien. Que los uniría. Que atrás quedarán los golpes, los insultos. Nada de eso sucedió.
“Cuando estaba embarazada y también después del nacimiento de nuestra hija, seguía golpeándome”, relató ante este medio. De todas maneras, la tortura vivida por ella se multiplicó de la forma menos pensada. “En varias ocasiones -subrayó Anahí Nuñez- él se encerraba en la pieza con la niña amenazando con que la iba a abusar en caso de que nos separemos”.
En total fueron cinco las veces que la joven decidió irse de la casa que compartía con Torres para volver a la vivienda de sus padres. “Mi papá tiene una enfermedad complicada y mi mamá es epiléptica. Por ellos volvía. Pero a la vez Flavio me amenazaba y debía regresar con él”, continuó.
El 2016 empezó, o por lo menos ella lo creyó así, de mejor forma. El primer día del año se separó. Regresó con sus padres. “Solamente creo en mi familia”, señala. Meses atrás había conocido a Lucas Tonietti, con quien tuvo una fugaz relación, hasta que Flavio Torres, en compañía de su hermano, también la agredió.
“Tengo mil denuncias realizadas y la policía de Morón (Argentina) nunca me ayuda. Solamente tengo un botón antipánico, porque la restricción perimetral es como si no existiese, ya que la viola constantemente”, añadió la adolescente. “Siento miedo al salir a la calle. Por mí y por mi hija. Nunca me voy a olvidar que su mismo padre la quiso violar”. Asimismo, la chica manifestó que su familia recibe amenazas todo el tiempo. “Dice que va a agarrar a mis sobrinas”, denunció.
Anahí Núñez no puede caminar tranquila. Quiere volver a reír, como cuando veía a aquellos artistas callejeros en la plaza San Martín. Sin embargo, no puede. La sonrisa ya se le desdibujó.