Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Judicial
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

¿Cuál es el grado de responsabilidad de los partidos políticos, entes de control y ciudadanía en el desastre de los Juegos Nacionales?

Esta semana se han conocido por fin los avances en la investigación del ‘Carrusel de Contratación Deportiva’ que se presentó en Ibagué en el tema de los escenarios de Juegos Nacionales y que se ha convertido en el caso de corrupción más grande de los últimos tiempos en el departamento.
15 Jun 2016 - 20:39 COT por Ecos del Combeima

Tras la captura del abogado Orlando Arciniegas señalado como uno de los principales responsables del desfalco en los estudios y diseños de los escenarios, se han emitido 5 órdenes de captura más en las últimas horas  y se conoció que el ex alcalde Luis H. Rodríguez se presentó ante la fiscal que lleva el caso en Bogotá a entregar versión libre dado que aún no hay ninguna orden de captura en su contra.

Pese a que durante más de dos años Ecos del Combeima y un grupo de ciudadanos preocupados por la situación denunciaron las irregularidades que se veían a simple vista, los entes de control, como la Procuraduría, Contraloría y el Concejo de Ibagué, con excepción de unos cuantos cabildantes,  mantuvieron una posición silenciosa por decirlo menos frente al tema, sin contar claro a la dirigencia del Partido Liberal que puso a Luis H. en la Alcaldía de Ibagué. 

Lo más grave del tema es que no solo malversaron los recursos destinados para los escenarios sino que además destruyeron los dos grandes complejos deportivos que si bien tenían falencias funcionaban a tiempo completo para darle cabida a los deportistas y comunidad en general que buscaba un rato de esparcimiento. 

Sin contar además que Ibagué es una ciudad que ha buscado en los últimos años impulsar el turismo para enfrentar temas como el desempleo y el atraso en que se encuentra el departamento por falta de gestión e inversión en múltiples sectores y ésta oportunidad de desarrollar los Juegos Nacionales era estratégica para fomentar la buena imagen de la región como punto de encuentro nacional. 

En este momento no solamente la ciudadanía clama que los responsables aparezcan sino que se recuperen los dineros para poder construir nuevos escenarios para la ciudad, sin embargo en un plano realista esta última petición está muy lejos de alcanzarse pues como ha visto en otros escándalos de corrupción como el Carrusel de Contratación en Bogotá los recursos muy pocas veces o nunca aparecen. 

Debe recordarse que Luis H. Rodríguez fue un conservador converso al partido Liberal que ganó la consulta interna y así logró llegar a presentarse como candidato oficial y ganar la Alcaldía, sin embargo Raúl Porras aseguró que éste traicionó al Partido y trabajo de la mano de las otras fuerzas políticas que también apoyaron su candidatura. 

Pese a que el secretario de Trasparencia Nacional afirmó que no se le debe estigmatizar a la ciudad por los actos de corrupción de un puñado de personas, la cruda realidad es que en el panorama nacional Ibagué es una de las ciudades más corruptas del país, este escándalo se suma al del Panóptico, el acueducto Complementario y otras obras menos representativas pero no menos importantes para la ciudad. 

Al emitirse las órdenes de captura después de asegurar a Arciniegas la preocupación general gira en qué en términos coloquiales terminen pagando “los más chichipatos” y no los peses gordos que sin duda están detrás del escándalo. 

Dejando un poco el tema de la justicia de lado, el gran interrogante es como corregir el desastre y darle a la ciudadanía y a los deportistas escenarios que se ajusten a sus necesidades pues es claro que el país atraviesa una situación económica difícil y será muy complejo que se vuelvan a asignar recursos para terminar las obras. 

Los tolimenses en general deben unirse a pedir soluciones y tomar ejemplo de este desfalco para pronunciarse a tiempo frente a las irregularidades, no solo el sector político y económicos sino también la ciudadanía empoderarse de los proyectos pues la corrupción cada día crece más y los afectados directos siempre son las personas del común.