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La gente está cansada que las mismas castas dirijan al Tolima: William Ospina

El escritor William Ospina dice que discordia entre los clanes Jaramillo y Barreto es una estrategia para polarizar y hacer pensar a los tolimenses que no ha más opciones. "Sí hay alternativas y la gente lo va a advertir cada vez más, dijo en diálogo con el Ping Pong Político.
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Ecos del Combeima
5 Sep 2023 - 20:10 COT por Ecos del Combeima

¿Cómo se ha sentido haciendo política siendo el mejor escritor del país?

Bueno, muchas gracias por eso. La verdad es que yo he estado metido en política siempre, pero no en política activa electoral, no en proselitismo; siempre he estado opinando sobre el país, desde cuando escribí mi libro Dónde Está la Franja Amarilla, que era una reflexión sobre las causas de la crisis que vive Colombia desde hace tanto tiempo ya, solo que ahora he sentido como el deber y la necesidad de asumir un compromiso más allá de eso. 

Y hay algo, y es que yo siendo tolimense, he vivido mucho tiempo lejos del Tolima, un tiempo lejos de Colombia, me he dedicado sobre todo, a mis reflexiones y a mi trabajo literario y cada vez estoy más convencido en estos momentos de crisis planetaria, en estos momentos donde es tan grave la amenaza que se cierne sobre los seres humanos, sobre el mundo, sobre la civilización, que las grandes soluciones no están en los grandes centros de poder, sino en las regiones, en las provincias. Al mundo  solo lo salvaremos desde cada región y en esa medida, para salvar el agua hay que salvar los manantiales y para salvar la vida hay que salvar los bosques, y es allí donde está la gente, donde se puede lograr cambios reales.  Entonces, asumir este compromiso es también la consecuencia de una reflexión que yo he adelantado mucho tiempo sobre Colombia, sobre el Tolima y sobre el mundo contemporáneo. 

¿Por qué al tolimense, y en general al colombiano, le cuesta tanto reflexionar y asumir el papel de nuestra memoria histórica?

Es extraño, porque el Tolima tiene mucho que recordar y mucha grandeza que recordar. Aquí se hicieron cosas grandes en casi todos los campos, en el campo del arte, de la ciencia como la Expedición Botánica, en el campo de la economía como el cultivo y el comercio y el tabaco de Ambalema que en una época sostuvo el país, como la formación de la zona cafetera que todavía sigue siendo algo tan importante para la economía y para la vida. Lo que tiene de importante el café es que de todas las bonanzas que ha tenido Colombia en su historia, es la única que fue democráticamente repartida, las bonanzas mineras, las bonanzas de otra índole casi siempre son para unos cuantos propietarios y para unos cuantos sectores, mientras que la bonanza cafetera benefició a miles y miles de familias.

El café colombiano es tan famoso en el mundo por su calidad y esa calidad se debe al beneficio del café, o sea, el talento de la gente para cultivarlo, al refinamiento con que se lo cultiva y se lo procesa; ese mismo refinamiento tendríamos que haberlo replicado en muchos otros productos de esta tierra para generar marcas que se establezcan como se estableció la del café que somos reconocidos en el mundo entero por él.

¿Las cadenas agrícolas del departamento del Tolima se pueden descentralizar un poco del producto cafetero y arrocero?

Yo creo que sí, es indispensable hacerlo, porque es que además, con esta diversidad de pisos térmicos y esta diversidad de vegetación, tenemos la capacidad de producir muchas cosas, y no todos los sectores del departamento son capaces de irse adaptando tan rápidamente como se requiere a las necesidades de que si bajan los precios de un producto tenemos otro con el cual reemplazarlo.

La verdad es que el Tolima merecería mejor suerte y un mejor liderazgo, porque en estos momentos del producto nacional Bogotá produce el 22%, Antioquia produce el 18%, Valle del Cauca produce el 14% y el Tolima solo produce el 2% . El Tolima tiene la misma extensión del Valle del Cauca y más o menos las mismas características, creo realmente que el Tolima estaría en condiciones de participar de una manera mucho más destacada en la economía nacional, y ha sido capaz en otros tiempos de participar de una manera más destacada en la dirección del país, el Tolima ha liderado el país en grandes momentos, por ejemplo cuando Manuel Murillo Toro le propuso a Colombia el primer gran proyecto modernizador en vías y en comunicaciones, eso es algo que el Tolima debería recordar por eso no se puede descuidar la memoria histórica


¿En qué momento se perdió la grandeza del poder político en el Tolima, en qué momento dejamos de hablar de estos egregios nombres y pasamos a hablar de Barretos y de Jaramillos?

Lo que pasa es que aquí Colombia entera ha vivido de todas maneras una gran crisis de liderazgo y una gran época de declinación y las violencias han marcado mucho eso, por eso yo creo que la política es muy responsable de lo que ha pasado aquí, porque el Tolima era otra cosa antes de la gran violencia bipartidista de los años 50 que pusieron a medio país a pelear con el otro medio y eso debilita a cualquier sociedad, una sociedad que vive en guerra perpetua consigo misma no es capaz de plantearse grandes propósitos. Yo creo que el Tolima tiene que superar esa época de las discordias políticas y que la política en vez de venir a descalificar al adversario y a destruirlo, lo que tiene que hacer es proponer cosas grandes, tareas grandes, sueños colectivos y potenciar esa capacidad de la unión ciudadana para engendrar épocas nuevas.


¿Cómo ha sido esa experiencia en la contienda en el territorio?

Bueno, hasta ahora no la hemos vivido como una contienda, porque la verdad es que a mí personalmente me interesa menos pelear o discutir con los otros candidatos, que hablarle a la ciudadanía, proponerle grandes tareas, hablarle de que tenemos posibilidades, de que tuvimos una grandeza que tenemos que recuperar, que tuvimos un liderazgo que tenemos que recuperar y que el Tolima tiene todo para hacer una tierra, no solamente muy influyente sobre el país, sino muy benéfica para su propia gente. Siempre repito que tenemos la misma extensión del Estado de Israel y que mientras Israel es un desierto, el Tolima tiene todas las aguas, toda la fertilidad de los  los suelos, de las llanuras, los pisos térmicos tienen la capacidad de producir casi cualquier cosa. Por qué no la producimos?  por qué no tenemos empleos siquiera para nuestros ciudadanos y con qué alimentar a nuestra gente, por una crisis de liderazgo aterradora, que no saca verdaderamente el potencial que esta tierra tiene

Por otra parte, como somos una campaña pobre, como somos una campaña que no quiere gastar dinero, que no cree que que valga la pena ganar unas elecciones solo presionando a la ciudadanía, sino convenciendo, argumentando, demostrando; entonces lo que yo hago es hablar, explicar lo que queremos, además nadie tiene la obligación de votar por nosotros, pero yo creo que nadie es dueño tampoco de la voluntad del electorado. Yo no creo que los ciudadanos tengan dueño, yo creo que los ciudadanos escuchan y creo que tienen mucho criterio y mucha capacidad de analizar, y ya se ha demostrado en los últimos tiempos que la gente está cansada de la misma manera de hacer política, de la misma manera de administrar y que las mismas castas dirijan al departamento con tan mala fortuna como lo dirigen desde hace tanto tiempo. Yo creo que la gente está esperando una alternativa, yo creo que nosotros podemos ser esa alternativa, pero creemos que sin la gente y sin su participación va a ser muy difícil cambiar las cosas.


¿Qué decirle a la gente cuando estamos escuchando a los líderes rojos hablar de que los azules son un clan familiar todopoderoso, corrupto y ahora salen los azules a decir es que los del clan y corruptos son los rojos?

Yo creo que la gente ya se va convenciendo de que lo que hay allí en esa supuesta discordia entre los viejos partidos y sus nuevos disfraces, es más bien un negocio electoral, porque cuando la gente invierte fortunas para hacerse elegir, por algún lado va a recuperar todo eso con los dineros de la ciudadanía. Y la verdad es que la corrupción campea y el departamento no se ve engrandecido y las grandes capacidades de este territorio y de su gente no se ven aparecer, entonces esa discordia es más bien una estrategia para llamar la atención, para que la gente diga o este o aquel, y para hacer pensar que no hay más opción y más alternativas, y yo creo que sí hay opciones y sí hay alternativas y la gente lo va a advertir cada vez más.


¿El factor presidente Petro y sus problemas nacionales pueden influir de alguna manera en las elecciones regionales?

Lo que pasa aquí es que en estos momentos la gente no siente que el país lleve rumbo. Yo siento que aquí todos los días aparece un escándalo distinto, una propuesta distinta, creo que se improvisa demasiado y en general la gente no siente, ni que las cosas estén cambiando ni que las cosas estén mejorando; y hay ciertos temas como la inseguridad, la pobreza, la marginalidad, la inclusión, que además están tan unidos; y de la falta de soluciones para la juventud, y de un divorcio tremendo entre e mundo escolar, el mundo académico y la sociedad, que a mí me parece que hay que unir de otra manera, el la educación con la realidad, porque la educación no puede seguir a espaldas de todo lo que está pasando en la sociedad.


En los candidatos a la Gobernación del Tolima, y seguramente para muchos en el país, el tema del medio ambiente pareciera como si fuera un tema tabú, de frases de cajón, todo el mundo dice vamos a cuidar, vamos a hacer esto, pero en la práctica no se destinan grandes presupuestos para el cuidado del planeta...

En nuestro caso, nuestra propuesta de salvar el río Magdalena,  que es algo que no se hace en pocos años, pero que hay que sembrar ese propósito; y es un propósito perfectamente realizable, es una tarea fundamental. Sin el río Magdalena el país entero va a fracasar, va a seguir fracasando como país, porque es que el río Magdalena es el padre de esta nación, del río Magdalena derivamos durante mucho tiempo alimento, era una vía de transporte, era una un río de cultura y se nos está muriendo entre las manos y eso no lo podemos permitir

Pero para salvar el río Magdalena se necesita el concurso de mucha gente, un diálogo muy serio con el país, porque es que al río Magdalena, la Sabana arroja los desechos de 2 millones de hogares, más sus desechos industriales, todos los jabones, todos los detergentes, todo va a parar al río Bogotá y el río Bogotá le arroja ese tributo al río Magdalena, y algo que era un factor de vida durante siglos, se ha convertido en un río moribundo, donde ya no nos atrevemos a comer los pescados porque están totalmente contaminados. Cuando una sociedad es capaz de proponerse devolverle la vida a un elemento tan fundamental de su existencia como es el gran río del de la Nación, cuando un pueblo se propone eso, es capaz de proponerse cualquier cosa y en el mundo muchos países han sido capaces de limpiar sus ríos.

¿De los municipios ribereños de Magdalena, el más importante en Colombia, por su historia, ha sido Honda? 

Como se convirtió en el puerto de La Sabana y era hasta allí hasta donde llegaban los barcos de gran calado, porque esa navegación se interrumpe en Honda, pues Honda sí se convirtió con el tiempo en una ciudad históricamente importantísima y económicamente importantísima, culturalmente también, y de alguna manera hoy está volviendo a serlo, porque Honda tuvo un periodo de declinación muy grande.

Pero algo muy hermoso en el Tolima es que cada región tiene su capacidad de ser protagonista, así como Ambalema fue protagonista, como Mariquita lo fue, como Chaparral lo fue en una época, Honda ha sido un factor fundamental, Ibagué sin duda.  Cada región del departamento estaría en condiciones de liderar un proceso económico, cultural, social, con respecto a la ecología. Yo por ejemplo, siento que de la atención que le prestemos al Cañón de las Hermosas va a depender mucho el futuro de nuestra tierra, porque hemos permitido por décadas que el abandono del Cañón de las Hermosas se convierta solo en un obstáculo, en un elemento separador entre dos territorios hermanos que son el Tolima y el Valle del Cauca, y en esa medida sólo si convertimos el Cañón de las Hermosas en un factor de unión y si hay presencia del Estado, de la economía, de la cultura, solo si hay sembradores de bosques, solo si encontramos una ruta al Pacífico, podremos verdaderamente desplegar todo el potencial que el sur del Tolima tiene y que hoy está completamente embotellad


¿Cómo ve la Paz Total, realmente vamos hacia un rumbo de paz en Colombia?

Yo creo que el presidente Petro quisiera verdaderamente la paz, pero no creo que el camino que he escogido sea el camino para llegar a la paz. Ya llevamos mucho tiempo haciéndole pensar al país que la paz consiste en negociaciones con los guerreros, y siempre hay nuevos guerreros con los cuales negociar. Usted desmoviliza una guerrilla, una banda criminal, una insurgencia y siempre aparecerá otra nueva, por qué?, porque es que eso depende de otras cosas, de un negocio como el de la droga, mientras ese negocio no haya desaparecido, ahí estarán esos factores de alteración del orden público, esos negocios, esos poderes económicos gigantescos. Y lo que olvidan los gobiernos y cada vez me parece que lo olvidan más, es que la paz se hace con los ciudadanos pacíficos que son la inmensa mayoría de la población. Bueno que hagan el esfuerzo por desmovilizar esas bandas, pero que ese no sea el eje central de una política de paz, porque el eje central de una política de paz es darle por fin oportunidades a millones de personas que quieren trabajar, que quieren cuidar a sus hijos, que quieren ponerlos a estudiar.

Aquí los gobiernos solo dialogan con la gente si la ven con un arma en la mano, si alguien tiene un arma en la mano entonces ya es un interlocutor válido del gobierno y ya empiezan a hacerle concesiones de toda índole. No niego que es importante negociar y desmovilizar ejércitos, pero cuándo van a hablar con la gente que no se arma, Colombia está llena de talentos que se desperdician y que no se aprovechan porque nunca se abren las puertas y porque el Estado está más para paralizar que para permitir

Yo siento es que el presidente sabe que aquí lo que hay que hacer es desarrollar una economía legal que impida que estemos dependiendo de las economías ilegales, que aquí hay que desarrollar el campo, que aquí hay que generar industria, que hay que generar agroindustria, que hay que vincular profundamente la educación con la producción, con el ritmo social, pero en la práctica lo que hace es solamente forcejear con políticos y forcejear con guerreros y no llega nunca el tiempo de abrirle las puertas a la gran producción, a las grandes iniciativas. También a veces siento que el gobierno parece interesarle más como en pelear con los ricos que beneficiar a los pobres, y yo creo que se requiere una estrategia distinta porque la productividad aquí requiere alianzas de sectores productivos, hacerle sentir al empresariado que tiene un papel que cumplir en el proceso de reinvención de la economía colombiana, a los dueños de la tierra que tienen deberes que cumplir por la función social de la propiedad.

¿Qué piensa de la compra de tierras para los campesinos?

Yo dudo mucho que ningún gobierno está en condiciones de comprar a precio comercial tres millones de hectáreas sin quedarse sin un solo peso para la infraestructura, para las vías, para centros de acopio, para el estudio de mercados, para echar a andar esa productividad; entonces lo que terminamos haciendo es que los dueños de la tierra se embolsillan todo el presupuesto nacional a cambio de vender 3 millones de hectáreas, y el Estado ya no está en condiciones de hacer con esos tres millones de hectáreas ningún proyecto serio de productividad, se le reparte tierras a los campesinos y no se les da con qué producir y lo único que se logra es que al cabo de un año o dos tenga que vender la tierra a un precio menor que aquel por el que fue comprada, el empresariado ponga la infraestructura, el Estado coordine los trabajadores que reciban un salario justo por todo su trabajo y la Academia ayude con el Estado a hacer los estudios de mercado necesarios para que esa productividad no se quede tampoco allí. 

El país está necesitando con urgencia que las vías terciarias lleguen hasta las últimas veredas para que verdaderamente el trabajo de la gente no se extenúe, porque la gente produce cosas pero ya sacarlas a la cabecera municipal es una agonía; no se puede tener un país tan descuadernado y esperar que de verdad funcione económica y socialmente.

¿Cree que las preocupaciones que han expresado algunos gobernadores al Gobierno sobre la Paz Total son válidas?

Yo creo que cada quien se preocupa por el sector que le corresponde más cercanamente, y la verdad es que yo sí creo que un proyecto de mera negociación con los guerreros, sin exigir a cambio unas condiciones mínimas de seguridad para la ciudadanía, lo único que hace es alentar la inseguridad. Yo creo que la gente se siente mal de que a los guerreros se les hacen todas las concesiones y a la gente no se le hace ninguna, y pienso en el ciudadano medio o en la gente pobre que anda por ahí tratando de sobrevivir en las calles y me digo, que pensará de que a los que se arman y generan conflicto les hacen todas las concesiones y a mí nunca me ofrecen nada.

¿Y entonces es cuando jala el discurso de Uribe?

Claro, porque corremos siempre el riesgo de que el discurso de mano dura se apodere de todo cuando no encontramos las soluciones reales para los problemas, vienen a vendernos la idea de que castigando las consecuencias se pacifica el país; cuando las causas no se corrigen nunca, que son el desempleo, la marginalidad, la ignorancia, la falta de educación y la falta de brindarle a la gente la conciencia de que todos pertenecemos al mismo país, de que todos merecemos.

¿Entonces, derecha e izquierda han fracasado con ese intento de paz verdadera del país?

Derecha a izquierda se han vuelto rotulos tan generales que en ellos cabe todo, a veces caben proyectos civilizados y a veces caben proyectos extremos.  Por ejemplo, la guerrilla se dijo siempre de izquierda, y a lo largo del tiempo cada vez se veía más que a quienes principalmente golpeaban era los pobres, yo no vi al final a la guerrilla combatiendo por una gran reforma de la economía, sino atacando soldados, matando policías, atacando pueblos, secuestrando gente, además terminan sintiendo que todo el que tenga un carrito es un oligarca, que todo el que tenga una finca es el gran enemigo de la sociedad y ese esa guerra contra las clases medias y finalmente contra la gente pobre, es lo que hundió a la guerrilla en el desprestigio.

¿Cómo abordaría el tema de la cultura y el patrimonio cultural que tenemos en abandono?

Esa grandeza de la que es testimonio la bodega de Caracolí de Honda junto al río Magdalena, o las bodegas del Ferrocarril y el cable aéreo de Mariquita, o la Casa Inglesa de Ambalema, o la casa de Álvaro Mutis en Coello, o la casa de Jorge Isaacs en el Combeima; esa grandeza que tenemos tan abandonada, podría ser una fuente no solamente de orgullo, sino también una fuente de prosperidad económica. Restaurar todos esos sitios de la memoria que hoy se están cayendo, por donde uno pasa los ve caerse a pedazos y uno dice quién gobierna esta tierra, si se está cayendo pedazos la casa de Álvaro Mutis, la de Jorge Isaacs, la Casa inglesa, dan ganas de llorar. La memoria de un país cayéndose y la gente pensando que aquí nunca hubo nada, que nosotros no somos capaces de nada, que no tenemos ninguna grandeza, ninguna capacidad  de liderazgo porque no somos capaces de respetar esa memoria, de convertir todos esos sitios restaurados en grandes centros culturales, sino en una ruta turística que nos pondría por fin en el mapa del mundo.

¿Definitivamente no hará alianzas electorales?

Nosotros no estamos haciendo una campaña electoral convencional, ni tenemos la plata, ni tenemos las ganas de salir a a manejar a la gente como rebaños dóciles ni pensar que somos los dueños del electorado. Estamos argumentando, explicando, conversando con la gente, no estamos haciendo cálculos de cuantos votos tenemos. Sé que la gente está esperando algo distinto y no solo queremos ser distintos en nuestras propuestas, sino en la manera misma de aproximarnos a la gente, no en busca de votos, sino en busca de una conciencia crítica distinta. Creo que la gente está indignada con lo que hay, está muy escéptica, tiene razones para estarlo

No tenemos la intención de hacer coaliciones con nadie, tenemos la intención de que todo aquel que comparte esta manera de mirar las cosas, esta mirada al mismo tiempo indignada pero positiva sobre lo que el Tolima puede hacer y la grandeza que podemos recuperar, todo el que quiera apoyarnos por supuesto que será bienvenido, pero no a cambio de hacer alianzas, ni de ofrecer cosas ni de ofrecer puestos, porque en eso se ha ido siempre la vieja política y ya vemos a dónde nos ha llevado.

¿Irá hasta el final, hasta el 29 de octubre?

Sí, no importa cuántos votos obtengamos. Yo creo que podemos obtener muchos porque la gente está esperando precisamente que la traten como seres humanos libres, conscientes, con criterio y no simplemente atropellarlos con slogans y con la prisa que casi siempre caracteriza las campañas electorales,  queremos explicar las cosas y confiar en que la ciudadanía las escuche y si se identifica con ellas votará por ellas y si prefiere seguir votando por la por la gente que ya sabe cómo se comporta y que ha manejado el territorio como lo ha manejado, será la decisión de la ciudadanía.

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