Tráfico de fauna silvestre, uno de los flagelos ambientales que se sigue dando en el Tolima
Estos animales son el producto de las incautaciones y de las entregas voluntarias que las personas han hecho de especies como guacamayas, loros, tortugas y algunos primates que fueron rehabilitados y luego de un dispendioso y paciente proceso son devueltos a su hábitat natural en la reserva de Corpo Orinoquia cerca de la ciudad de Yopal.
“Estos 88 ejemplares fueron devueltos a esta región, teniendo en cuenta que son de esos ambientes y no tienen por qué estar acá en el centro del país, en el Tolima, en manos de particulares sino en su medio natural, libres, reproduciéndose y contribuyendo al sostenimiento del ecosistema, pro esos los hemos devueltos a su hábitat natural”, dijo Jorge Enrique Cardozo, director de Cortolima.
Dijo Cardoso que durante tres días, técnicos expertos de Cortolima y Corporinoquía debieron recorres toda esa vasta zona de los llanos orientales para poder realizar un buen trabajo y ubicarlos donde debía hacerse.
“No es justo que las personas por novedad, por curiosidad o por satisfacer sus caprichos, tengan estos animales presos en sus casas, en sus finca o en sus solares, en una jaula, encadenados sin poder reproducirse o cumplir con el papel tan importante que juegan en el medio ambiente, es muy grave la inconsciencia de este comportamiento de los seres humanos porque además están siendo partícipes de una actividad que es ilícita y penalizada legalmente”, agregó el doctor Cardoso.
Dijo que los abuelos, las familias y los ciudadanos que actúan así, están participando del delito en una de las redes delincuenciales más grande del mundo que ocupa el cuarto lugar en recursos ilegales como lo es la del tráfico de fauna silvestre.
“Una lora, una guacamaya, un armadillo, un mico o cualquier especie silvestre es causal para que a la persona que lo posea incurra en Una pena que va de cuatro a dieciséis años y las correspondientes multas económicas, por eso se están aplicando todas las sanciones que corresponda y se busca evitar que continúe el grave daño que se hace a la naturaleza” agregó el director.
Dijo que animales como los micos, son los ‘jardineros de los bosques’ porque ellos viven en las copas de los árboles, se alimentan de semillas y las esparcen lo cual garantiza que las especies arbóreas se propaguen y mantengan el balance ecosistémico y por lo tanto, traer estos animalitos a las ciudades comiendo lo que comen los seres humanos, les está ocasionando un grave daño y la invitación es a no comprar o capturar fauna silvestre.