¿Por qué se negó al IBAL la licencia para captar agua de la quebrada Corazón?
Una vez la Corporación Autónoma del Tolima (Cortolima), negó el permiso de ocupación del cauce de la quebrada Corazón, la gerente del IBAL, Érika Palma, señaló que desde la entidad harán lo pertinente desde la parte jurídica para sacar a flote el proyecto de interés de la Administración Municipal.
Al respecto, la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, indicó que dicha solicitud integraba tres peticiones: una concesión de aguas superficiales; un trámite de ocupación del cauce y un aprovechamiento forestal, no obstante, tras el estudio pertinente, el resultado fue inviable.
“Los tres permisos se evaluaron en un expediente porque correspondían a un mismo proyecto, tomando en consideración los procedimientos y la normatividad que se establece en el decreto 1076 del 2015 y todas las normas que reglamentan los temas de evaluación técnica y jurídica en las corporaciones (...) Dentro de la evaluación técnica, la Subdirección de Administración de Recursos Naturales, analizó y estudió el caudal, y este arroja que la quebrada solo tiene disponibilidad de 238 litros por segundo y el IBAL estaba solicitando 357 litros por segundo, es decir, 119 litros por encima de la oferta que tiene el caudal”, explicó la funcionaria.
En ese orden de ideas, la corporación plantea que dichas peticiones no son viables, ya que superan la capacidad de la quebrada Corazón. “No podríamos otorgar una concesión en una fuente hídrica que no tiene posibilidad de entregar esa cantidad de caudal”, indicó Alfonso.
Según Silvia Aya, profesional especializada de la Subdirección de Administración de Recursos Naturales, hubo “varios factores para determinar la inviabilidad de este trámite del IBAL, uno de ellos, es un instrumento de planificación que tenemos en la corporación que es el POMCA del Río Coello, adicional a eso, también nos apoyamos en el Estudio Regional del Agua de 2022, donde nos arrojaban estas diferentes variables que nombró la directora anteriormente”.
Así las cosas, tal como manifiesta Cortolima, al tratarse de una corporación autónoma, esta debe velar por la preservación de los recursos naturales, por lo que este tipo de peticiones no cuentan con su aprobación.
“El caudal ecológico, es el caudal mínimo que debe tener la fuente hídrica para que se conserven los valores ecológicos, si estamos hablando que en tiempo seco hay un caudal ecológico de 80.9 y me están solicitando 357, pues es incoherente el argumento que presenta la ingeniera”, acotó Aya.
Por su parte, la gerente de la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado, IBAL, Érika Palma, afirmó que seguirá insistiendo hasta lograr que se le dé luz verde al proyecto.
“Haremos lo pertinente desde la parte jurídica. Estamos en un Gobierno persistente. El alcalde Andrés Hurtado se ha puesto las botas para garantizar agua potable a todos los ibaguereños. Además, ese proyecto fue declarado de utilidad pública el año pasado”, había manifestado Palma.